Empecé el año con la nostalgia del 2019, ese sí fue un año de puta madre. Arrancó tranqui el 2020 comprando regalos y yendo con amigos a cenas, cafecito y borracheras. Vino Naty de Costa Rica y fuimos a Puebla, cenamos con mi familia, me hice fotos chulas con la Andy en Cholula. Fui a la Ciudad de México y me tomé una cerveza con Sofía, Karen, Izamal y Diego, fui a muchas fiestas con Leslie, Denis, Martha, Mariana, Andrea, Karla, Dani, Alex y Erik; Karla y yo jugamos juegos de mesa después de mi clase de natación. Me reconecté con mis amigas de la prepa, hicimos brunches que terminaban en sesiones grupales de terapia y bacachitos.
Hice un internship, fui de nuevo a la ciudad de México y conocí a muchas personas importantes, aprendí en un foro más que 4 años de facultad, comí con Izamal de nuevo y Diego llegó tarde pero pudimos abrazarnos.
Hice planes de hacer un podcast con Martha y Mariana pero siempre nos distraíamos con un chisme o con un trago y muchas risas.
Hable un montón con Mica y con Ivana. Hicimos llamadas de zoom y subí muchas fotos a insta diciendo que extrañaba la playa. Planeamos un viaje. Vino Polo y nos abrazamos, platicamos mucho. Hicimos carnitas asadas y nos emborrachamos muchas veces.
Hice zooms, muchos zooms. Zooms con amigos, zooms con familia. Todo por zoom.
Cocine con mi mamá, cocine mucho. Pizza, tartas, galletas, pasteles, donas, roles, ensaladas, postres.Muchas personas enfermaron, personas cercanas casi mueren y personas cercanas sí murieron. Vi a mi papá llorar por segunda vez en mi vida.
Leí mucho sobre la pandemia y el impacto en algunos grupos de trabajadores. Escribí sobre ello. Lloré muchos días. Comencé a saltar la cuerda, dejé de saltar la cuerda. Cambié la ropa por la pijama. Dejé de bañarme por semanas.
Tuve un ataque de ansiedad una noche y pensé que no podía respirar.
Hable mucho por teléfono con Andy y con Julio.
Julio se fue de México y no pude darle un abrazo. Marita se fue de México y no pude darle un abrazo. Murió mi perro a los 13 años, lo enterré en el jardín.
Pensé en quitarme la vida, varias veces. No pude salir de la cama por semanas y pasé otras semanas sin poder dormir. Subí de peso, mucho. Se me secaron los ojos. Se me quitaron las ganas. Me dió tanto miedo que a veces vomité. Acepté que necesito ayuda. Dejé de llorar, compre cajas de vino. Comencé a jugar cartas en la tarde con mi madre.
Inicié un empleo nuevo. Hice zooms, muchos zooms. Escribí sobre personas defensoras, sobre comunidades en resistencia, escribí muchos mails. Publiqué un artículo.
Arranqué terapia. Dejé terapia.
El número de casos descendió. Fui con mis amigas a Morelos y sus abrazos me hicieron bien. Empezamos a salir un poco y terminé teniendo más cubrebocas que pares de calcetines.
Hubo un segundo brote. Nos encerramos de nuevo. Creamos una conexión bonita, mi hermano, mi mamá, mi papá y yo. Cancelamos fiestas y reuniones. Murió Maradona y murió Manzanero. Encontraron la vacuna. Nos regresó la esperanza. Tlaxcala dijo sí al matrimonio igualitario y Argentina al aborto. Chile dijo no a la Constitución de Pinochet y mi sobrina me dijo que de grande quiere ser Presidenta y una doctora, como Bachelet. Cancelamos la fiesta de fin de año pero estamos sanos.
Gracias a quienes estuvieron detrás de la pantalla para hacerme sentir mejor. Acá estoy yo pa ustedes también. Cuídense mucho.