La noche había extendido su oscuro manto justo encima de las curiosas cabezas de cada estudiante y con ella, las estrellas habían empezado a aparecer en el cielo. No había forma de mejorar el paisaje, pensó la californiana, hasta que el espectáculo de fuegos artificiales comenzó a tomar lugar y a destacar entre los opacos colores, con sus brillos y juegos. Se encontraba sola en ese momento, mas eran varios los que alzaban sus orbes para admirarlo, así que queriendo interrumpir la escena, no tardó en girar al primero que vio a su lado con un serio semblante y tras unos segundos, soltar: “deberíamos besarnos para romper con la tensión”. Pocas veces adquiría tanta confianza con un desconocido, pero siendo generalmente tan cerrada, le causaba gracia las variadas reacciones de quienes la conocían y jamás la oían decir ese tipo de cosas.
Después de haber disfrutado por varias horas lo que eran las atracciones mecánicas y los acuáticos, el área de alimentos e incluso se pasó un rato por el puesto de besos, ahora estaba todo tranquilo desde que se habían juntado todos para poder apreciar los fuegos artificiales, aunque realmente ya se estaba aburriendo, eran lindos, sí, pero no le parecían gran cosa, fue en ese momento donde sus pensamientos y vista fueron interrumpidos por la morena que lo volteó, haciendo que arqueara una de sus cejas por lo que decía, pero simplemente esbozó una sonrisa divertida —Es de mala educación empezar una conversación con mentiras, así que más vale lo digas en serio. —














