Crónica sobre el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte
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@juanestebansr
Crónica sobre el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte
Crónica sobre lo ocurrido cerca al parlamento británico.
Mi crónica, para Caracol Radio, sobre los atentados del 11S de 2001 en Nueva York.
Crónica, para Caracol Radio, sobre la vida y obra de Álvaro Castaño Castillo. Uno de los gestores culturales y gigantes de la radio en América Latina.
ASTRÁGALOS (Capítulo 1)
Como lo prometido es deuda, aquí estoy de regreso. Más que un puñado de palabras y frases armoniosas, quiero que lo que aquí escribo les quede grabado como tinta indeleble primero en sus pupilas, después en sus cabezas y finalmente en sus corazones de papel. Quiero que lo que aquí lean, les sirva para entender que la vida es mucho más que respirar, comer y dormir. Sí, hay mucho más que eso.
Sé que el tema es urgente, así que empecemos de una vez por todas, sin aditamentos y sin anestesia:
Veo un desfile de individuos que sonríen por fuera, pero por dentro se están desmoronando como castillos de arena. Gente que cree que su vida no tiene propósito. Veo un valle de huesos frágiles que, aunque frente al mundo se muestran fuertes, en el fondo saben que están secos y necesitan algo (y a alguien) más grande que su frágil y desgastada humanidad para seguir en este frente de batalla llamado vida.
Llevan tantos años cargando equipajes pesados, que terminan creyendo que eso es todo lo que hay.
Llevan tantos años siendo como aquel comediante que ríe por fuera y por dentro batalla con sus propios dramas.
Ríen durante el día, lloran en la noche.
Buscan y no encuentran.
Comen y no se sacian.
Viven para amontonar tesoros que tendrán que dejar en la tierra cuando el velo se cierre.
Así, tal cual, todos los días. Como una rueda que gira y gira sin parar.
-SELAH-
Sí, sé que aquél valle es un lugar frío donde residen todas nuestras frustraciones, nuestros dolores más profundos, un rincón que seduce nuestra comodidad, una esfinge de paredes altas y desafiantes, un hostal frío al que muchos se acostumbraron pero del hay que salir hoy, como Batman intentando escapar de aquella cueva en The Dark Night Rises. Sí, si miramos hacia arriba encontraremos la luz y la salida, aunque en el intento parezca que caeremos en el abismo oscuro, aunque las voces nos digan que somos perdedores sin futuro, saldremos de allí y venceremos. Sí, venceremos de la mano de Dios.
Nuestros huesos tienen que volver a respirar, necesitan respirar. Nuestros mejores años están en frente. Hemos estado exiliados pero es hora de empezar a vivir realmente por una causa más grande que nosotros mismos.
Allá afuera nos esperan miles de gigantes por derribar, miles de canciones nuevas por cantar, un puñado de sueños nuevos por realizar, territorios por conquistar y miles de guerras por ganar.
Hemos estado en el exilio pero es hora de resucitar de las cenizas y saber que hay más. Sí, nuestros huesos tienen que volver a vivir, necesitan respirar. A lo largo de la vida, muchas personas querrán vernos en el piso, frustrados y derrotados. Te invito a que no les demos ese gusto.
Cuando dejamos que el aliento de vida sople, volvemos a ser fuertes aunque hayamos olvidado lo que se siente ver la vida con seguridad y sin ojos aguados, una mano más grande nos sostendrá y nunca más volveremos a retroceder.
Ya no seremos más frágiles huesos de arena, astrágalos, sino peregrinos con un destino claro, exiliados de esperanza.
Paris, January 2013
C'est magnifique!
Nada va a cambiar... si primero no cambia el corazón. Toda transformación, sea grande o pequeña, nace allí.
Juan Esteban Silva Rodríguez
Let love speak louder than war, let mercy and grace sound louder than condemnation.
Juan Esteban Silva Rodríguez
ROSTROS
Despierto, encuentro tu sonrisa tras el manzanar de tus mejillas.
Encuentro, melodía infinita que me atrae al recital de tus párpados.
Tus párpados, cortinas que se abren y se cierran dejan el descubierto un
puñado de atardeceres y una docena de gaviotas taciturnas.
Atardeceres, tan claros como las risas de los niños que juegan en la
vereda.
La vereda, la vereda de tu esfinge.
Esfinge que me roba el sueño...
Sueño, sueño con los años.
Años, los que nos restan para conocernos.
Juan Esteban Silva R.
Café
Café, una pausa en la jornada.
Café, fruto fresco y tostado.
Café, motor matutino de la piel.
Café, conversaciones con Dios.
Café, el manchón sobre el papel.
Café, más que una taza.
Café, olor a tierra y bossanova
Café… café.
Juan Esteban Silva
Good news! #HillsongApp is now available for #Android and #iPhone as well. @hillsong
Tea is one of my favorite drinks. I took this pic a few days ago.
I think, there should be always some minutes during our journey to stop by and think of life. Even, if you wanna pray, do it while drinking something.
Vaudeville Dogs…
No one will ever know what 'In Cold Blood' took out of me. It scraped me right down to the marrow of my bones. It nearly killed me. I think, in a way, it did kill me.
Truman Capote
Hijo de la Candelaria-Corazòn Externadista
Don Carlos Hernández,
Hijo de la Candelaria-Corazón Externadista
A través de la calle 12, en pleno corazón de un mágico lugar denominado la “Candelaria” se encuentra situada la Universidad Externado de Colombia. Rodeada por callejuelas de abundante colorido, un vaivén incesante de casas construidas a base de barro y madera, impávidas, fiel testimonio de la mezcolanza entre el arte hispánica y el arte precolombino, sempiternas como el más añejo y exquisito Cabernet francés, como si el tiempo, inmóvil e indefenso le hiciera más hermosa y colosal .
Allí, sobre una de las veredas que dividen la empinada calzada por la cual diariamente transitan desde los más importantes académicos del país hasta un peregrinaje frecuente de más de 5 mil estudiantes soñadores, allí, casi desapercibido se encuentra un personaje que durante más de 5 décadas ha sido vecino de nuestro Externado.
Él es don Carlos Hernández, un hombre de mirada fría, ojos inexpresivos pero con una cierta dosis de amabilidad que tal vez aprendió forzosamente dentro del devenir de su cotidiano y muchas veces ingrato oficio de vendedor ambulante.
Mientras me presento como su entrevistador, Don Carlos o simplemente “Carlos”, como le llaman quienes lo conocen más de cerca, enciende un cigarrillo barato que saca dentro de su “inventario”. Y es que este boyacense de 63 años afirma con evidente orgullo ser un arcaico vecino de lo que él jocosamente denomina “el edificio del Doctor Hinestroza”.
Viste una chaqueta de pana de color marrón -impregnada por el fresco pero amargo olor de la nicotina-; una camisa a medio apuntar en la parte superior, y un pantalón de color oscuro desgastado que combinan con sus zapatos color crema.
Nació el 8 de Junio de 1946, sus padres Juan de la Cruz Hernández y Leonor Castañeda, oriundos del hermoso Valle de Tenza en Boyacá, llegaron a la capital de Colombia a principios del siglo 20 como consecuencia de la difícil situación bipartidista que se empezaba a surcar en el país.
Es un fiel testigo del crecimiento del Externado, “Esto era solo una zona verde” afirma con voz agúda y nostálgica mientras observa los imponentes bloque A y G con un leve suspiro como si una tropa de recuerdos como fotografías en blanco y negro se pasaran por su cabeza bellamente decorada por sus canas.
Afirma que hasta hace unas décadas vivía muchísima más gente en este sector, pero que tras la necesidad de expansión de la prestigiosa institución educativa, y entre cosas tras la posesión del Doctor Fernando Hinestroza como Ministro de Justicia durante el gobierno de Carlos Lleras, el Externado compró las casas contiguas llevando a mucha gente que vivía en arriendo tanto en la Candelaria como en el Barrio Egipto a salir con sus equipajes buscando otros lugares para refugiarse de las frías noches bogotana.
“Siento un gran aprecio por el Externado, mis padres llegaron a esta zona desde muy jóvenes” asegura don Carlos mientras atiende un par de clientes que buscan con cierto afán comprarle unos chocolates.
El señor Hernández es sin duda alguna un personaje que inspira muchísimo respeto y en cuyo interior se esconden infinidad de tesoros históricos, con algunas excepciones como “El Bogotazo”, que lo sorprendió cuando apenas tenía dos años por lo cual no recuerda este importante suceso de la historia política colombiana, tampoco ha visto los fantasmas y fenómenos sobrenaturales que muchos afirman haber visto y oído en las calles de esta localidad, “eso de los sustos ocurre con mayor frecuencia por los lados de la calle décima” asevera.
Un hombre que ha sido testigo de un sinnúmero de risas, discusiones, abrazos, alegrías, graduaciones, victorias y desaciertos, testigo de estudiantes sonrientes que suben las escaleras ilusionados con un futuro ideal y que descienden cada día un poco más cerca de ese sueño siempre sobre ese pilar denominado libertad.
Es don Carlos Hernández, nuestro vecino, Un hijo de la Candelaria con corazón externadista…
JUAN ESTEBAN SILVA RODRÌGUEZ
El Primer programa de radio en el que participè como estudiante de Comunicaciòn Social-Periodismo en la Universidad Externado de Colombia. Mi labor fue moderar el programa en el que participaron tambien como panelistas mis compañeros: Daniel Gonzales, Diego Mejìa e Ismael Cabrera. El tema fue las relaciones bilaterales de Colombia y el referendo reeleccionista que en ese entonces estaba aùn en discusiòn por la Corte Constitucional de Colombia.