Las aves
En vuelo, deben dormir los sueños que no quieren ser olvidados. Se alzan durmiendo, al margen y en medio, comprendiendo de ubicaciones pero ignorando que mis ojos los buscan en el cielo, rebotan en ellos y caen siempre, siempre, en algún lado oscuro. La vergüenza, el miedo, como barro y miel, cayendo sobre el cuerpo. Aquí mismo en la hoja, las pocas cosas prometidas en aquel verano incandescente cierran los ojos de sus palabras. Pareciera que duele, que cada gota aplica silencio al cuerpo y gritos en la mente. Pero en medio de las vorágines y en estas pieles envueltas, nada se siente como debería. Se piensa en algo y se piensa en todo. Al lado de esos vuelos, pequeñas pinceladas negras van y regresan entre las nubes. Las aves, nunca traicionan su propia esencia.











