► raemarlon
‘‘Tus amigos suenan como mi tipo de gente.’‘ Dijo entre risas, haciendole señas al bartender para que trajera otra ronda. Escucho atento, agradecido de que la morena se diera cuenta que no trataba de burlarse con su pregunta sino todo lo contrario. Asintio con la cabeza, no podia estar mas de acuerdo. ‘‘Es asi, estoy de acuerdo. – Las malas experiencias son necesarias pero vaya que son amargas al principio. Es casi como si todos los miedos salieran a pasear, tomaran el volante y te echaran al asiento trasero, despojandote de todo el control.’‘ Agrego, sintiendose aun mas comodo que al principio al saber que aunque parecian no soportarse, estaban teniendo un nuevo y positivo comienzo. ‘‘Pues, depende desde que punto lo veas. – Pasar dos o tres horas en la sala de interrogacion no suena tan complicado como pasar meses o años sufriendo por otra persona.’‘ Le dijo encogiendose de hombros, recibiendo el pedido que traia el bartender y tomando un sorbo de su bebida casi senguida. ‘‘Aunque, no me creas nada. Nunca he sufrido por amor asi que no tengo idea de lo que digo, me baso exclusivamentee en experiencias de mis conocidos. –– Si, segun ellos el otro chico y yo tenemos rasgos similares pero no creo nada, buscaban pretextos para excusar sus errores.’‘
La muchacha rió, bien, no sabía muy bien si de verdad sus amistades en Brasil fueran el tipo de gente con las que él se juntaría, muchos eran mafiosos, narcotraficantes y demás, pero por supuesto eso no se lo iba a decir “Probablemente sí, seguro se llevarían bien” Le dijo con una pequeña sonrisa en sus labios “Las malas experiencias nos hacen crecer de alguna manera y dicen que por cada cosa mala aparecen dos buenas si somos lo suficientemente astutos para mirar con atención” Encogió uno de sus hombros con suavidad luego de decir aquello “Pero sí, tú manera de describirlo es bastante correcta, es perder el control de todo y dejar que las emociones sean las que decidan que pasará, odio eso” Admitió soltando un suave suspiro al final de aquella oración, estaba siendo honesta en cada cosa que decía y se sentía un poco extraño si debía ser honesta “Depende, pasar dos o tres horas en una sala de interrogación puede privarte de la libertad tu vida entera o al menos un buen pedazo de ella” Frunció un poco el ceño “Ambos escenarios son malos” Agregó prestando atención a sus palabras, dándole un corto trago a su bebida mientras él habla “Espera un segundo, Marlon” Elevó su dedo índice “¿Nunca, jamás nadie te ha roto el corazón? ¿Nunca te has sentido miserable y te has preguntado que hay mal en ti y por qué no te quieren?” Estaba confundida ¿Cómo era posible aquello? “En ese caso ¿Nunca has tenido una relación seria?” Volvió a preguntar, estaba sorprendida “Y sí, probablemente solo eran pretextos”.











