|| Stefano "Shadow" Moretti || 36 años || Dueño de la cadena de restaurantes y panaderías D’angelo’s || Dueño de un viñedo || Mafioso (Lider de La Cosa Nostra) ||
“Lo quiero demasiado” confiesa sobre la relación que mantiene con su padre. A pesar de que es intermitente le guarda enorme amor y respeto. Sus progenitores vivían en Francia; desde jovencita había decidido independizarse, vivir fuera del viejo continente y tener su mansión en Nueva York. Por supuesto extrañaba Europa, volvería lo más pronto posible, pero antes tenía que arreglar asuntos de trabajo en América.
Sonrió aliviada al enterarse que el pelirrojo estaba soltero, por egoísta que sonora prefería ser la primera opción para él. “¿Estás hablando de mi?” lleva la diestra hasta sus labios entreabiertos imitando sorpresa. Sospechaba que era de su agrado, entonces aprovechó la ocasión de confesarle otro secreto “Me gustas” susurró acercándose a sus labios “tal vez soy demasiado exigente… no he encontrado esa persona especial que me mime como merezco…” sonríe observando la boca ajena “Olvídalo, ya está en el pasado” arruga la nariz. Nunca tuvo problemas con ninguno de los tres, era cuestión de dejarlo en el olvido. “Suena deliciosa, sin embargo podemos hacer cosas más divertidas ¿no crees?” sabía lo que venía, acepta entonces la boca ajena sobre la suya. “¿Por qué te detienes?” toma el rostro entre su manos, besándolo nuevamente. Mordiendo con suavidad su labio inferior, sin dejarle escapar.
“Eso es bastante bueno“ esbozó una pequeña sonrisa, aquella confesión lo había alegrado. Quizás el no tendría recuerdos con su padre, pero su madre se había encargado de cumplir con eso, ser quien cubriera esa falta de la presencia de su padre. Le debía mucho a su progenitora, debería de darse unos días e ir a visitarla, de seguro se sorprendería de verlo de nuevo.
Sabía que por su s palabras la menor había logrado captar lo que sutilmente le había dicho, pero debía de confirmarlo “Si, estoy hablando de ti” aquellas acciones le habían parecido tiernas, más sin embargo no se esperaba esos susurros, estaba más que contento debido a eso, quería ser egoísta en estos momentos “También me gustas” musitó lo evidente, no era la confesión que hubiera imaginado, más sin embargo, era un momento especial. De nuevo su voz lo regresó a la realidad “Dudo que lo seas.. Eso es, porque debes de ser tratada como una reina” observó la sonrisa de la menor “Lo olvidaré” remojó sus labios, parte de eso era cierto, la amenaza a Mark, era un tema que no olvidaría, solo esperaba que si se topaba de nuevo con Mark, él actuará de una forma madura, porque si volvía a querer provocarlo, se encargaría de que nunca se le olvidará. Logró captar aquella insinuación, sabía a lo que se refería y por primera vez se dejaría llevar, en vez de pensar cada detalle como lo había estado haciendo durante todos estos años “Porque quería ver tu reacción” podría sonar un poco infantil esa respuesta, pero quería estar seguro de algo que ya había comprobado con la confesión de hace unos momentos.
No podía lograr evitar esa pequeña adición que estaba iniciando por los labios de Christina, esa suavidad que sentía, como pudo sin despejarse de ella la fue guiando hasta llegar a una de las paredes de la sala, haciendo que la espalda de la contraria estuviera contra ella, las manos del italiano comenzaron a dejar leves carias en lo que recorría parte del cuerpo de la rubia, deteniéndose por unos segundos en los pechos de ella, masajeandolos con suavidad, para luego continuar hasta que llegó a sus muslos y concentró la mayoría de las caricias en aquella zona.