SOBRE EL CLAVEL AZUL DE MI ESQUELETO
…………………………………………….Herminio Martínez
Sabía de ti que me esperabas en el lugar más claro de tu vida; en algún autobús o en cualquier parte. Danzando sobre la rutinaria colcha de la luz que viste las floridas camas de la tierra. Haz de saber, muchacha, que el mundo es hotel y dormitorio donde las tardes se pasean con los hombros desnudos. Sabía de ti que eras la mujer inventada para la medida de mi cuerpo; la única arma posible de fusilar las ansias contra el paredón de mi cabeza. Fuiste sembrada en el lejano surco donde noviembre, platica un acta, te vistió con la ropa de la vida. Al caerte en las flores tomaste la hermosura de las plantas y el sorpresivo aroma de la lluvia; por eso al verte usé con tanta rabia la desesperación y desde entonces te buscaba por las más secretas calles de mi juventud incendiada. Multiplicación de besos, suma de zapatos juntos, dije, resta de soledad acero de mi fuerza, ungüento para la piel de la distancia; hoy vas conmigo como la carta urgente, como un ala o una pierna, como un salto o un paraguas, como el bastón de todo mi cariño, pararrayos y armonio eres sobre el clavel azul de mi esqueleto. Cuando entre mujer y hombre se echa un puente de labios, se hace más sudoroso el río de la piel; en las piernas del alma tiende a secar sus prendas el cansancio y en el cráter de un seno ruge el vapor profundo de las respiraciones. Cuando entre tú y yo pasa la felicidad corriendo con un hacha en la mano detrás del tiempo que se escurre en el llanto del niño que pegado al cristal oye pasar el mundo, hay una hora deshabitada en los siglos del cuerpo esperando a que alguien le introduzca la población de la lujuria. Sabía de ti que eras mujer con instinto de brasa como se sabe que un árbol es edificio de manos que combaten.










