Volcó un poco de su peso sobre el cuerpo del castaño, procurando no aplastarle y depositó un delicado, y sonoro, beso en el puente de su nariz. Le encantaba oír como aquellas palabras salían de sus labios, sin ningún tipo de fuerza. Asintió con suavidad— Todo —contestó en otro murmuro y capturó nuevamente sus labios mientras que sus manos jugaron por un lapso de segundos con el elástico del boxer ajeno, deslizándolo posteriormente con lentitud.
Un pequeño jadeo escapó de sus labios cuando Tyler dijo que también lo quería todo con él y, aunque estaba acostumbrado a verse desnudo delante de otras personas y a hacer aquello que estaba a punto de hacer con él, se sentía muy vulnerable. No era por la acción en sí, sino porque sentía algo más, sentía que era muy diferente a cualquier otra vez y eso le asustaba. Sus mejillas se sonrojaron levemente, pero no tardó en deshacerse también de los bóxer ajenos con lentitud para sentirle completamente desnudo sobre su cuerpo. —Eres tan precioso…—. Susurró mirándole a los ojos.













