Saturno
Agarre un cigarrillo, pero noté que iba a estar largo tiempo afuera, o quizás no, pero creo que es una situación que amerita un atado entero.
Me desmorono frente tu mirada, aquella que solía ser tan cálida y hoy esta tan apagada. Como si el fuego voraz de tu alma se hubiese quedado sin oxigeno que consumir ¿con que lo suplantaste? ¿Alquitrán y hollín? Había noches donde las luces artificiales no eran necesarias y la luna podría haber muerto con las estrellas e igual me hubiese sentido segura en la luminosidad de tus ojos. Ay hermana, los noto cansados y ahogados en la realidad que recae sobre tus hombros.
Aunque creas que no es notorio, yo veo como lentamente te encojes en la cama ¿Duele tanto el aire del universo?
A veces pienso que llegaste antes de tiempo, que los meses en útero fueron escasos para lo que tu madre podría haber gestado. Pienso que, tal vez, te falto sentir esa simbiosis materna por unos días más, porque tu corazón no llego a crear la cantidad de vida necesaria como para aguantar tantos días en Saturno. Ay hermana, me gustaría prestarte años de mi vida y así lograr que vuelvas a la Tierra. Se muy bien que las estrellas allí son más bellas, pero es únicamente porque se alimentan de tu energía espiritual y corpórea.
Saturno, pequeña, te extrañamos en casa ¿Habrá manera de que vuelvas?
















