Día del Padre
En aquellos años, se nos ocurrió que en el Día del Padre, haríamos unos pequeños actos de teatro y música para entretener a papá y mamá. El salón de la casa aún no se había terminado, de modo que nuestra vida social se hacía en el “Hall” de la entrada, con sus paredes recubiertas con baldosas de color ladrillo.
Algunas veces recogíamos chistes de “Condorito” y los actuábamos, en otras yo me ponía el sombrero de copa que celosamente estaba guardado en el clóset de mamá, y me convertía en mago prestidigitador, haciendo desaparecer saleros de la mesa o realizando los trucos de salón más sencillos.
De algún lado salió un taladro dental que sirvió para que pobre paciente Edgar se sometiera a la fresa de su hermano mayor que hasta disfraz de odontólogo se consiguió!
O aquí, él comparece ante el juez. Nótese el martillo y la tablilla para emitir el veredicto!
La vena musical no faltó, y relucieron la guitarra, la flauta y la marimba para alguna de las canciones que nos acompañaron en estos tiempos en que el profesor Rojas del IPN sembró nuestros aprecios por este arte y en el caso de Arabella su camino profesional. No faltó la declamación de Claudia, y debo suponer que Germán estaba tomando las fotos.
Papá y mamá se sentaban, como pareja de la realeza, en esos sillones que parecían salidos de un palacio presidencial, y pasábamos unas tardes inolvidables.
Mamá después partía el pastelito que no faltaba para la celebración.
Papá sonriente con su regalo.
En recuerdo de papá, que hoy cumpliría 91 años.
David - Georgetown TX - 2 de octubre de 2022












