Lali en los Premios Gardel 2026
DEAR READER
taylor price
Cosimo Galluzzi

JBB: An Artblog!

祝日 / Permanent Vacation
No title available
occasionally subtle
art blog(derogatory)
Misplaced Lens Cap

tannertan36
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

No title available

#extradirty
tumblr dot com
will byers stan first human second

JVL
wallacepolsom

No title available
dirt enthusiast
🪼
seen from Iraq
seen from United States
seen from Ukraine
seen from T1

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Australia

seen from Malaysia
seen from T1
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from T1
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from South Africa
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from Malaysia
@laliupdates
Lali en los Premios Gardel 2026
LALI EN PURO SHOW
Entrevista a Lali | Sedal Argentina
Lali en la previa de su show en el Cosquín Rock | Billboard AR
Cande Vetrano entrevista a LALI
LALI, la que le gana al tiempo | Filo News
La que le GANA al TIEMPO | LALI al Desnudo
LALI EN PURO SHOW
LALI EN LAM
LALI EN NDN | LUZU
ENTREVISTA DE LALI | TV PUBLICA
ENTREVSITA A LALI | JaviPonzo
Lali habló sobre el costo personal y profesional de decir lo que piensa: “No me arrepiento de nada” - CLARIN
La actriz y cantante estrena el próximo 4 de diciembre el documental "Lali: La que le gana al tiempo", en Netflix.
Contó por qué decidió hacerlo ahora, cómo soltó el control del proceso y cuál es el rol de la militancia en su vida.
A los 34 años y después de más de dos décadas frente a cámaras, Lali Espósito decidió abrir una puerta que, hasta ahora, había mantenido cuidadosamente cerrada: la de su intimidad. El 4 de diciembre llega Lali: La que le gana al tiempo, un documental en Netflix que recoge cuatro años de silencios, búsquedas, replanteos y decisiones que redefinieron su carrera y su vida personal, y que la regresaron al ruedo convertida en una artista distinta. Más frontal, más segura, más política, más dueña de sus formas y de sus quiebres.
Ese giro hacia adentro no surgió de un día para el otro. Lali venía de un recorrido que parecía no tener pausa: discos, giras internacionales, sets de filmación, premios y alfombras rojas que la habían colocado en un lugar de visibilidad permanente. Así, su figura creció al acelerado ritmo de la industria del entretenimiento, con éxitos que la consolidaron como una de las artistas pop más influyentes de la región.
Pero detrás de esa maquinaria hay una mujer que, como cuenta en este documental, necesitó frenar, mirar hacia atrás y decidir cómo quería seguir construyéndose a sí misma. Ese proceso -más emocional que laboral y más vital que artístico- es el que marcó su última etapa.
Su etapa actual
En los últimos años, su figura pública se volvió más nítida, más opinada y, al mismo tiempo, más libre. Su presencia adquirió un tono de autenticidad que se refleja en todo lo que hace: en la forma en que responde, en cómo usa las redes, en la elección de sus proyectos y en la comodidad con la que se desenvuelve. Lali es hoy una artista que asume el riesgo de mostrar sus bordes tal y como son.
Y aun cuando vive en un nivel de exposición que a cualquier otra persona le resultaría abrumador, parece atravesar este presente desde un lugar luminoso. No sólo por los logros profesionales, sino por la madurez emocional que se percibe en su manera de hablar, de escuchar y de pensar cada palabra sin perder frescura. Hay en ella una serenidad nueva, una especie de equilibrio entre la intensidad que la caracteriza y una necesidad genuina de sostener espacios propios. Parece ser que llegó al punto exacto en el que vulnerabilidad y fortaleza pueden convivir sin competir.
Después de una jornada larguísima de más de ocho horas de trabajo, Lali se sienta con Clarín de un modo que sorprende para alguien con esa agenda: relajada, fresca, sin apuro, con un mate en la mano y una sonrisa. Habla de su presente con tranquilidad. Con la soltura de quien se siente parada en un lugar que le pertenece. Se muestra radiante, entusiasmada y dueña de una autenticidad que no negocia: sin peros, sin condiciones y con la misma naturalidad que la vuelve, desde hace años, una de las artistas más queridas de la Argentina.
-¿Por qué elegiste este momento de tu vida y tu carrera para hacer un documental?
-Fue muy natural. Mientras estábamos trabajando en las canciones de lo que terminó siendo el disco Lali, mi primo (Lautaro Espósito, con quien colaboro en varios proyectos) empezó a venir al estudio con su cámara. Con el tiempo, esa cámara empezó a ser una más en el proceso creativo. Ya no la agarraba solo mi primo. La agarraba Mauro de Tommaso, mi productor, y nos poníamos a boludear. Pero nunca pensamos que se iba a convertir en un proyecto real.
Después charlamos y nos dimos cuenta de que había algo en ese material, pero pensamos que era el proceso creativo del disco para YouTube y nada más. Nunca pensé en meterme en mi camino, mi intimidad y mi casa. Con todo lo que pasó con ese Luna Park que derivó en un Vélez, y todo lo que vino después a nivel personal y profesional, se sumó un sinfín de data. Ahí mi primo tuvo que decidir qué hacer con esta película, que hoy es mi documental. Yo solté completamente el control de todo.
-Parece que soltar el control te costó bastante, ¿o no?
-Totalmente. Soltar el control fue un trabajo de terapia absoluto. Me costó mucho. No solo por el control en sí mismo, sino por el vértigo que te da que te cuenten y que te narren, sin vos poder decidir qué contás de vos. Pero a la vez era un proceso que tenía que atravesar. Mucho más con el amor que sé que mi primo tiene conmigo y con este proyecto.
-¿Qué te pasó por el cuerpo cuando viste el resultado?
-Me mató en muchos aspectos. Lo que más me impactó no fue mi adultez, sino mi niñez. nunca había visto la mayoría de esas imágenes. Las tenía mi tía Gaby, que era quien tenía una cámara filmadora en ese momento. Amorosamente le dijo a mi primo que tenía todo guardado y lo iba a buscar. Y así aparecieron mis videos: en el casamiento de alguien, en mi comunión, en el cumpleaños de no sé quién, para armar esta película.
Fue impactante, sobre todo porque reconocí en esa niña algo mío que uno olvida rápidamente con la vida: que siempre fui toda activa, toda loca, toda para afuera. Bailo, canto y pido que me miren. Hay cosas que vi y pensé: “¡Ah, claro… acá hay dos años de terapia!”.
-Al principio del documental mencionás que no querés sacar música porque sí. ¿Cómo es tomar esa decisión en una industria en la que, como regla, hay que lanzar canciones todo el tiempo para mantenerse vigente?
-En un primer momento uno cree que la lucha es con lo mainstream o con la disquera. Pero después viene una segunda etapa, en la que te das cuenta de que la batalla es contra tu propio miedo a no ser escuchada. A que, por no sacar música, no estés entre los mejores artistas de un año y la gente se olvide de vos. Empezás a entrar en una neurosis que es más personal que de la industria. Tengo muchas más pelotas para enfrentarme al presidente de una compañía y a su exigencia natural que a mí misma y a mis propias exigencias naturales. De todas formas, me gustó enfrentarme a mí misma.
-¿Por qué decidiste enfrentarte?
-Porque quería sacar un álbum trascendental, o que al menos intentara serlo. Que fuera distinto. Y no por una cuestión de ego de ser diferente, sino porque la música es tanta, y tan diversa, que si estamos todos pareciéndonos es un embole y no hay nada interesante ahí. Prefería asumir el riesgo de hacer algo que pudiera salir mal, antes que hacer algo que me saliera supuestamente bien y yo ser un trapo de piso aburrido, embolado, teniendo que cantar canciones en las que no creo arriba de un escenario.
-Al final salió muy bien.
-Sí, al final sí. Igual es porque soy muy de la intuición. Toda mi vida sentí los proyectos. Me pasa mucho con la ficción también. Actúo cada muerte de obispo, porque si no me pasa, no me pasa. Y de pronto cuando me pasa algo, la intuición me lleva a hacerlo, sin importar el resultado posible. Y lo que se cuenta en este documental, entre otras cosas, es ese momento en el que me di cuenta de que tenía que confiar en esa intuición. Me parece lindo que la gente pueda ver ese switch que hace un artista en la intimidad.
La militancia a través de la música
-En el último disco cantás mucho sobre lo que creés, lo que defendés y lo que militás. ¿Creés que esta necesidad de decir lo que pensás es muy tuya o te fue inculcada?
-Un poco y un poco. Crecí en una casa en la que se escuchaba a nuestros próceres musicales. El rock nacional sonaba desde temprano. Y después, cuando era más grande, el primer CD que tuve fue el de los grandes éxitos de Queen. ¡No entendía un culo lo que decía, tenía ocho años! Pero sin embargo algo de eso me quedó. Algo de eso lo mamé. Y lejos de querer ser como ellos, creo que hay algo del saber que estás diciendo cosas que sí vienen de ahí.
De hecho, siempre digo que el pop de Britney, Michael o cualquier gran artista que podamos nombrar se subestima porque es algo para bailar o porque se dice que tienen letras boludas. Pero para mí no es así. El pop sabe leer a sus épocas, a sus públicos. Hay una cosa muy profunda en ese género. Hay canciones mías que parecen una pelotudez, que quizás lo son, pero el por qué las hicimos tiene una narrativa siempre.
-Con el diario del lunes, ¿qué creés qué ganaste y perdiste por manifestar esas opiniones?
-Es imposible hacer esa matemática. No soy mucho de pensar en lo que se pierde, porque si pensás demasiado antes de cada decisión, no hacés nada. Todo lo que se muestra en el documental de aquel tuit (sobre el triunfo de Milei) y lo que vino después ya pasó. Hoy podría analizar qué haría de otra manera. Pero las cosas fueron como fueron, yo soy como soy y no me arrepiento de nada. Porque creo no haberle faltado el respeto a nadie, ni ser una maleducada, como sí creo que lo hicieron y lo fueron del otro lado. Está claro quién es quién y cómo se maneja cada uno en la sociedad, en la vida y con el otro.
Estoy orgullosa de eso. Lo que gané es tangible. Fanático (la canción que le dedicó al presidente Milei) me regaló cinco estadios. Y perdón al que le molesta, pero eso es una realidad. Lo que perdí no lo tengo claro. Habrá gente que me deteste por dar mi opinión, porque no empatice con lo que digo o porque no crea en lo que yo digo. Pero tal vez ahí no pierdo. Tal vez nunca fue mi público esa gente.
-¿Y toda la gente que te dejó de seguir en redes?
-Me acuerdo cuando pasó eso, a todo el mundo le impactaba la cantidad de seguidores que perdía de manera estrepitosa. Te juro que a mí no se me movió un pelo. Y no te lo digo por hacerme la canchera, es la verdad. Hasta me pregunté si estaba mal de la cabeza o si debía ponerme mal o preocuparme. Estaba fría ante eso y me preguntaba por qué. Me lo preguntaba en terapia, en las charlas con mis amigos...
La conclusión que pude sacar después fue que si alguien decide no seguirme, será una persona a la que mi narrativa y mis intereses artísticos no le gustan. Entonces está bien que no me siga, Seguirme por seguirme, por ser una celebrity, y de pronto no hacerlo más porque no te gusta algo que hice o dije es una potestad que tenemos todos. Entonces me pareció bien que decidieran eso. Prefiero que me siga gente que siente que algo de mi línea le parece bien.
-¿Le recomendarías a un artista que recién empieza manifestarse como vos, o pudiste hacerlo porque ya estabas consagrada?
-No le recomiendo a nadie posicionarse en nada, porque creo que es una necesidad que la tenés o no. Hay que estar preparado intelectual, emocional, física y artísticamente para afrontar lo que eso conlleva. A veces lo estás y no lo sabés. Entonces no podría decirle a alguien qué hacer con eso. Me parece que es muy personal qué le pasa a cada uno con una experiencia tan movilizante como ese asedio público. No se lo deseo a nadie porque es fuerte.
Pero a la vez, te puedo decir que con todo eso hice un disco. Cada uno lo vive a su manera. Lo que sí le diría a alguien que está iniciándose es que confíe en su arte. Hoy, quizás, parece que los artistas nuevos tienen el comienzo más fácil porque el éxito musical está muy ligado a lo viral. Pero no sé si eso habla de la calidad artística de alguien. Entiendo que las redes son un canal, una herramienta y ojalá se pueda mover por ahí. Es también lo que yo hago. Pero no puede ser lo único en lo que te fijés. Las redes sociales son un arma de doble filo.
-En una de tus canciones decís que ya no te importa lo que digan de vos. ¿Nunca te importó o te dejó de importar?
-Creo que todos queremos que nos quieran. Es algo intrínseco del ser humano. La verdad es que me gustaría que todo el mundo me adorara. Pero, con el pasar de los años y las experiencias, uno va entendiendo que es imposible. Vas aprendiendo a convivir con eso. Uno tiene que poder vivir la vida que quiere y hacer lo que quiere. No te podés estar moldeando según los deseos de cada quien.
En algún momento de mi vida me re importó, y tomé decisiones por miedo al hate. Pero es cierto que vengo de una generación en la que te daba un poco más de vergüenza ser públicamente cruel en Internet. Es nuevo el hecho de que se diga cualquier barbaridad en las redes sociales. Quizás para gente más chica, que lo vivió así siempre, es más difícil despegarse del comentario. Pero por suerte hace rato lo tengo colocado en un lugar que no dejo que defina toda mi vida.
-Actualmente, en un momento en el que Lali cantante está más plantada que nunca, ¿todavía querés hacerle lugar a Lali actriz?
-Sí, obvio. Cuando aparezca un proyecto que me haga sentir que tengo que estar, siempre encuentro la manera de hacerme un lugar en la agenda. Trato de buscar el espacio para actuar, porque es una expresión que me importa, me interesa y me nutre. Y también nutre a la cantante en mí. Actuar en una peli y leer un guion siempre ayuda a la fantasía que después alimenta la música. Aparte, la verdad es que me aburro fácilmente. Soy muy culo inquieto. Cuando me aburre el mundo del músico y de estar todo el día en el estudio me voy un rato al otro. Y por suerte tengo esa chance.
-Es innegable que estás consagrada y que te reconocen como Lali, a secas, como le pasa a Susana y a Mirtha. ¿Sos consciente de que sos una diva?
-Le huyo mucho a definir las cosas. La gente que me nombrás tiene muchos años de carrera y ni ahí me comparo con ellas. Por eso, justamente por eso, no quería que mi documental tuviera gusto a biopic. Porque si voy a hacer algo así que sea a mis 60. No quería contar mi vida, quería contar algo puntual de mi vida. Ponerme en el lugar de mega celebridad no es algo que me corresponde a mí, es algo que le corresponde a la gente.
A mí me parece re lindo que me vean así, porque me indica que mi nombre está en la casa de la gente, que la gente me conoce. Eso siempre se lo atribuyo a la tele, que me permitió entrar en los hogares de las personas toda la vida. Son muchas las aristas que hacen que alguien te conozca y que te tenga muy presente en su vida. Y sea como sea, siempre lo agradezco mucho.
Lali se sincera sobre el tuit contra Milei, sus inicios con Cris Morena y su nuevo documental en Netflix - LA NACION
Esta producción, que estará disponible en la plataforma desde el 4 de diciembre, acompaña a la artista en su regreso después de varios años alejada de los escenarios
En medio de los preparativos para su quinto Vélez del año, que se realizará el 16 de diciembre, Mariana Espósito, más conocida como Lali, también presenta su nuevo proyecto audiovisual: LALI: la que le gana al tiempo, su documental que estará disponible en Netflix a partir del próximo jueves.
Esta película, dirigida por Lautaro Espósito, acompaña a la cantante en su regreso después de varios años alejada de los escenarios y muestra su lado más íntimo. Es el reflejo de su historia, del camino recorrido desde sus inicios –con tan solo 10 años empezó a trabajar con Cris Morena en series exitosas, como Rincón de luz, Chiquititas, Floricienta, Casi ángeles– hasta la artista que conocemos hoy en día.
Con unos looks total black y muy elegantes, la semana pasada Lali y Lautaro, su primo y director artístico, estuvieron presentes en Casa Lucía para presentar este film de una hora y 14 minutos. La cantante fue la primera en aparecer en el set de grabación y acercarse para saludar a LA NACION. Segundos más tarde, entró Lautaro y, mientras a él le colocaban el micrófono, la artista terminaba de retocar su maquillaje.
Con muchas expectativas por lo que puede generar este proyecto, la cantante de 34 años cuenta que es un documental muy especial y tiene mucha intriga de lo que va a pasar con la gente. También, confiesa que ella no formó parte de la decisión de montaje, que estuvo cien por ciento en manos de Lautaro. “Yo me desligué, confío en él y no solo porque es mi familia, también es mi director creativo en todo lo que han visto de mis últimos discos y me parecía mal narrarme a mí misma”, declara la cantante de “Fanático”.
El director del documental confiesa que para seleccionar qué mostrar y que no “hay algo de la intuición”, además de entender que es una película y que cada escena tiene que tener un porqué. “Es bastante más fácil sacar lo que no y después te quedas con lo que parece que sí”, dice Lautaro, quien grabó a Lali durante muchos años de su carrera.
Lali: -Hay un momento en el que decís: ‘tengo la película’.
Lautaro: -Sí, sí.
Lali: -Es loco ese momento.
Lautaro: -Y después vas afilando, afilando y afilando hasta el fin.
-Lali, empezaste de muy chica. Estuviste en series exitosas, como Chiquititas, Floricienta, Casi ángeles. ¿Te costó despegarte del mundo Cris Morena cuando decidiste lanzarte como solista?
Lali: -No, no. Para nada. Tampoco sentí que tenía que hacerlo. No sentía que tenía que despegarme de algo, yo iba con eso hacia lo nuevo. Con mucho orgullo, de hecho. A mí me da siempre mucho orgullo venir de ese lugar de fantasía, de tanto trabajo, de megaproducciones como sabe montar Cris y nada más que Cris para ese público infantojuvenil en la Argentina que si no existía ella, siempre falto de contenido en esa televisión de ese momento sobre todo, de los 90 en adelante ni hablar. Toda su carrera está marcada por hablarle a un público que jamás dejó solo, le dio siempre superproducciones. Y para mí haber formado parte de eso, haber aprendido el oficio de este trabajo frente a una cámara, una luz, cantar, bailar, actuar, todo eso me lo dio el universo de Cris. Así que yo me fui con todo eso, con todo lo aprendido hacia adelante y me fui transformando en la que soy hoy. Pero siempre, y al día de hoy de hecho, con eso en la mochila, con mucho orgullo.
-Al saber que todo lo que podés decir puede generar algo y se va a publicar en todos los medios, en las redes, ¿te sentís en libertad de decir todo lo que pensás?
Lali: -Lo intento. No digo todo lo que pienso, pero ¿quién lo dice? ¿Quién dice todo lo que piensa? También está mal decir todo lo que pensás, hay que guardarse algunos pensamientos para ciertos sectores. No soy la misma en un asado con mis amigos que frente a una cámara. Lo que sí hago frente a la cámara es elegir qué digo de aquello que me parece importante mencionar. Y lo que no, no significa que no me importe, sino que elijo cuándo, dónde y cómo y en qué causas o situaciones mi palabra puede sumar algo a esa discusión pública. A veces no suma nada mi palabra, e igual me indigno e igual discuto en lo privado de ciertos temas que suceden y no tengo que salir a discutirlo frente a una cámara. Desde mi lugar de artista sí siempre he sentido que había algunas causas en las que de verdad podía aportar algo. Y en las que no, como ciudadana tendré mis opiniones y mis universos más privados de decir lo que pienso.
-Y hablando de esas discusiones, tu famoso tuit ‘Qué peligroso. Qué triste’, ¿por qué creés que generó tanto revuelo?
Lali: Bueno, sucedió en un momento peculiar. Sinceramente, no lo pensé, no lo analicé, fue espontánea la idea de que me parecía peligroso y triste en ese momento ese resultado, esto fue en las PASO anteriores. Y lo que vino a continuación lo sabemos todos. Es parte de este documental, hay un pequeño momento donde se cuenta eso porque es importante contar qué me pasó a mí. Es algo que hemos hablado también mucho en privado, qué contar de eso porque contar obviedades o lo que ya vimos todos, aunque cada uno tenga su opinión polarizada al respecto, lo hemos visto todos. Entonces, me parecía bien que exista desde una mirada no egocentrista. Siento que me narraste, que contaste –le dice a Lautaro– qué pasó en mí “todo” y no tanto en mí.
Lautaro: -Sí, era un acontecimiento que no podíamos excluir porque era raro.
Lali: -No, no, obviamente. Y me inspiró para lo que hice después. Había que contarlo.
Lautaro: -Fuimos respetuosos con el proceso, con lo sucedido desde nuestro punto de vista.
Luego de darse a conocer el resultado final de las PASO en agosto de 2023, la cantante quedó en boca de todos al manifestarse en su cuenta de X. “Qué peligroso. Qué triste”, había escrito Lali, que más tarde respondió a los que la criticaban. Tras ello, la artista se pronunció en el Cosquín Rock y el Presidente sostuvo que “el gobierno de Córdoba le da mil millones de pesos en subsidios” al festival. Además, le cambió el apellido. “Todos los artistas que estuvieron ahí, como Lali ‘Depósito’, cobraron del Estado”, había dicho Milei.
-Y ustedes como familia y como parte del equipo de Lali, ¿cómo lo vivieron? ¿Cómo la acompañaron en toda esa polémica?
Lali: -¿Fue duro, negro? (Risas).
Lautaro: -La verdad que había sido también llamativo un poco. Pero después creo también, en puertas para adentro, la realidad de los humanos es muy distinta a la de las redes sociales, entonces también decidimos anclarnos un poco a esa realidad que es la del día a día, la de saludarte, la de preguntarte cómo estás y dejar que quizás todo el run run del universo social de las redes siga siendo eso que va a seguir existiendo y tendremos que convivir con ello.
Lali: -Pero fue importante hacer algo con eso porque si no los ataques y ese tipo de cuestiones quedan como en el universo de ‘bueno, es en las redes’. Efectivamente, tiene un resultado en las personas y cada uno hace algo con eso y en mi caso fue importante transformarlo en algo copado. Y bueno, de aquel primer Vélez que contamos, pasamos muchísimas cosas, esa en el medio, y el resultado fue un disco inspirado también en ese momento, en ese choque, en ese impacto y en cinco Vélez siguientes. ¡Hay que seguir los instintos y jamás achicarse tampoco!
LALI EN CALIFORNIA SECRETA | VORTERIX
Entrevista de Lali | El País Uruguay
Entrevista de Lali | Topic