Es difícil pensar que en este momento, cómo perdonas, como sociedad queremos cosas totalmente distintas o realmente cercanas a las que hace unos años se deseaba.
En lo personal y viniendo de una familia que se estableció sobre el pensamiento del patriarcado mi idea de casarme se convirtió en algo totalmente lejano y sombrío que nunca imaginé por miedo a terminar relegada, pendiente de los deseos de una persona que podía haber y vivir libremente sin miradas de la sociedad.
Entre ello y el gusto por las mujeres el ideal patriarca de mi familia de alejo bastante de mi.
Entre muchas cosas que siempre supe que deseaba estaba el ser exitosa, el no necesitar de nadie y apresurar mi estabilidad económica o mi acenso al éxito individual. No estaba notando que mi corazón también deseaba ser querido y aunque quisiera comportarme de manera mal llamada como un “hombre” cegada por la belleza que deslumbran las mujeres y negada a una estabilidad emocional siempre fue de largas relaciones para mi sorpresa.
Mi corazón también esperaba ser querido y sin notarlo, estaba desesperado por encontrar un amor mientras yo me escondía y defendía en mis antiguos pensamientos sosteniéndome la mentira de que no habían cambiado.
Puede que ahora tal vez entre mis deseos este el enamorarme perdidamente de alguien como para considerar una vida, pero ya volví a ser consiente de la libertad que tengo y que años atrás habría sido blasfemia si lo hice Orta si quiera imaginado o mencionado.
Sigo deseando ser exitosa y económicamente independiente, pero tal vez, por primera vez no le tendré miedo al amor, sí llega.

















