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Un día y fue suficiente
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Un día y fue suficiente
Louise Gluck
Te vi, estabas riendo; bailabas entre los demás, tenías una bebida en la mano y fumabas de una forma desesperada.
Te vi, aunque reías no eras feliz; tus ojos irradiaban tristeza, con un toque de dolor, pero aún así tu mirada cautivaba.
Te vi, luego ya no; entre la multitud te perdí, y no hice nada, tan solo me quedé en una barra.
-
Mientras me bebía aquel trago amargo, solo pude pensar: las personas tristes saben reconocer a otras personas tristes; acto seguido… escuché esa risa, de nuevo eras tú.
-
Te vi, estabas muy pasada de copas; sabía que te sentías perdida, deseabas que te dejara de doler la vida, ahí estabas intentando tapar heridas.
Te vi, tú no me viste o quizás sí; pero estabas muy ebria, como para acordarte de mí.
La noche que te vi; Y.
Hoy las abrazamos desde casa y seguimos gritando Nunca Más.
Alarmas, sirenas, ruidos, la ignorancia y la imprudencia de la gente.
El sonido se repica cada día. Hay que ver solo media hora de noticias por día. Sino las consecuencias pueden ser graves. Ayer comencé a escribir un diario, hoy me baje varias recetas para hacer, mañana pienso arrancar una serie nueva.
La mía es una cuarentena privilegiada.
Puedo darme el lujo de aburrirme.
Vamos pensando lo que viene, lo que somos, lo que haremos.
Lo que cantaremos, bailaremos y dibujemos.
Vamos que vamos, vamos a andar. Vamos saltando y corriendo. Vamos que corre el tiempo, vamos, vamos, vamos.
Cuando todo esto pase, vamos.
Su espalda, sus labios, sus ojos; su ternura, su pecho, su cabello; sus besos, sus caricias, su deseo; su respiración, su palabra, su cabeza; sus ideas, su belleza, su mirada; su condena, su vientre, su vagina; su sonrisa, su locura, sus manos; su perfume, su colay sus tetas.
Su todo
Tiempos de cuarentena
Tiempos de aislamiento
Tiempos de mayor deseo
De angustia
Temor
Tiempo de mirar
Inevitablemente
Los medios
Esos grandes medios
Tiempos de paranoia
Tiempos de pensar
Por qué no hay tiempos de empatía.
Carta Abierta al club atlético River Plate
Al entrar en la recta definitiva del año 2014 que se va, cuando las familias o los amigos se reúnen para desearse el bien y la paz, no quiero dejar pasar la oportunidad para escribirle a mi gran compañero de este año. Podría hablar de la familia, siempre incondicional. Podría hablar de mi novia, el apoyo de cada día. Podría hablar de mis amigos, los de siempre, los fieles.
Pero elegir a alguien de ellos sería una injusticia para quien no elija. Y en cambio, tengo mi corazón que necesita hablar y explotar en este momento a mi querido River Plate. Un 2014 que nadie olvidará jamás. Desde el principio a fin.
Hace poco un amigo me preguntó si había festejado la Sudamericana, el primer título internacional en 17 años. ¿Cómo no lo voy a festejar? ¿Cómo no? Fue una alegría inmensa, un sueño hecho realidad, una vuelta a mi infancia llena de héroes como Ortega, Francescoli, Crespo y Salas. Un mar de lágrimas que no se pudo contener con el grito sagrado de gol bien fuerte.
¿Cómo no festejar después de tanto dolor acumulado? En lo personal y en el club de mis amores. Hace apenas unos años iba a la cancha a ver a River jugar contra Patronato de Paraná o Atlanta. Fue una temporada amarga y complicada. Hoy River vuelve a ser River. Y no por una cuestión política relacionada a la dirigencia. River vuelve a ser River, para mí, en el corazón, en lo personal. Vuelvo a mi infancia de héroes, de hazañas, de logros y festejos.
Mi querido River Plate sabe que amo el deporte y el periodismo. Es mi pasión número uno. Sabe que amo el fútbol porque jamás pude jugarlo. Mi carrera se basa en un par de partidos a los 12 o 13 años. Después, nada. Literal. Por eso siempre admiré a los jugadores. Desde el Indio Bazán Vera a Zinedine Zidane. Y siempre miro y miraré cualquier partido, pero la pasión es la pasión. Y la Banda roja siempre cruza el pecho de uno. Es algo inexplicable, no pido comprensión.
Cualquier cuadro de fútbol lo sabe. Por eso festeje como festeje el título de la Sudamericana y los campeonatos locales. No me importa, nunca me importó, la cantidad de títulos o cosas así. El fútbol no entiende de estadísticas dicen los especialistas. Y creo que es así. Ariel Garcé estuvo en un mundial. Hugo Ibarra no. ¿Acaso por eso Garcé es mejor que Ibarra?
Por eso no me importa ni la cantidad de títulos ni los rivales. Boca, a quien respeto y miro su fútbol, sólo me interesa como rival cuando enfrenta a River. Después simplemente me siento a ver sus partidos como amante del fútbol, como si mirara a Racing, a San Lorenzo, la Premier League o lo que sea. No tengo en mi casa camisetas del Real Madrid, del Bayer Munich o del Milan. Es mi manera de vivir el fútbol y muero así.
Este año River fue mi compañero. Festejé con él, lloré con él, me emocioné como hacía bastante no hacía. Lo vi en el Monumental, en mi casa, en casa de amigos, lo seguí por la radio y por internet. ESTE 2014 RIVER ME HIZO VOLVER A DESEAR QUE LLEGUE EL DOMINGO.
Fue amigo, hermano, novia, amante, familia, amor eterno. Este 2014 estaré eternamente agradecido a River Brindaré por lo vivido y por lo que se viene. Sin ocultar el sentimiento, como no lo oculté en 2011 ni antes ni después. Esperé el regreso del Cavegol, me infarté con Barovero, me emocioné con la entrega del Lobo Ledesma y el empuje de Ponzio. Disfruté la magia de Pisculichi. Me inspiró Pezzella, Maidana y Vangioni. Grite el Ramirazo de manera descontrolada. Me dolió la lesión de Kranevitter. Aplaudí a Mora y a Sánchez. Ovacioné a Gallardo, otro gran héroe de mi infancia. Me saqué el sombrero con Mercado y Rojas. Alenté a los pibes Solari, Simeone, Driussi y Boyé. Banqué a Balanta y Lanzini. Agradecí tener a Chichizola y ahora a Chiarini. Me volví loco con Teo. No me olvidé de Ramón.
Gracias River de mi vida por este año inolvidable. Por ser todo lo que sos, la compañía en los momentos más oscuros de los últimos meses. Por dibujarme sonrisas, por hacer delirar de locura. Por respetar la derrota, que se respeta cuando el alma da todo.
Gracias, gracias gracias.
Que viva el fútbol y que el 2015 sea próspero para todos
El momento que lo fue todo
La revista Un Caño no tardó demasiado en decirlo. Dentro de 20 o 30 años se hablará de la noche en que "Barovero le tapó un penal a Gigliotti en la Sudamericana".
El partido tuvo un montón de condimentos y cuestiones. El tremendo marco de público (Como en la ida en la Bombonera), el golazo de Pisculichi, el arbitraje de Germán Delfino, la falta de puntería de River en el segundo tiempo, la lesión de Gago, el gesto de Chávez, etc, etc ,etc.
Pero el momento clave del partido fue ni bien arrancó todo. Cuando ni se terminaba de dispersar el humo de la pirotecnia lanzada por la hinchada local. Llegó una jugada rara, un despeje raro donde Rojas comete un penal raro. No iba un minuto de juego. Así arrancaba el partido. Ni Scorsese ni Spielberg armarían un comienzo así en un film. Quizás porque no tienen idea de fútbol o quizás porque estas cosas pasan solamente dentro de un marco único y especial como es el Superclásico del fútbol argentino.
El encargado del penal fue Gigliotti. El Puma, el nueve del equipo, el mismo que hizo el recordado gol en el Monumental el año pasado en el clásico, el mismo que desde el banco aportó más goles que ningún otro para Boca este año. Dirán algunos que dudó, que en su cara se podía adivinar cierta incertidumbre. El delantero se quejó del laser que venía de la tribuna. Pero más allá de todo, fue el Puma quien decidió patear. En un plantel con nombres como Gago o Cata Díaz, o Calleri que venía de hacer dos, el responsable fue él.
Ahí se vino el momento de la noche. El momento, más allá de si River levante la copa o no, que será canción y obras de arte. Que será dibujo, pintura, monumento, recuerdo imborrable. Gigliotti pateó y Barovero tapó, con esa mano salvadora que rechazó hacia un costado, y reanimó los corazones de las más de 60 mil almas presentes.
Bastante se hablará sobre el remate del 9 de Boca. Si lo pateó bien, si lo pateó mal, si faltó fuerza, si estaba bien que lo hiciera él. Sería injusto que sólo se juzgue su estadía en el Xeneize sólo por ese error.
Después del momento más emocionante del partido, de la serie, de la copa, River jugó un gran partido. Boca lo tuvo de vuelta con Gigliotti pero otra vez Barovero fue héroe. Pudo llegar el gol pero se cobró off side en una jugada fina. El gol de la noche fue a los 16. El Millonario tocó como a principio del semestre solía hacer más seguido. Vangioni lanzó un centro/tiro, que también se charlará siempre sobre qué quiso hacer, y Pisculichi definió como solo alguien de notable calidad puede hacerlo. Piscu, el mismo que llegó en el mayor de los silencios al club, corrió y abrazó a Gallardo. Atrás se sumó todo el equipo. Esa será una de las imágenes más recordadas de esta noche.
Pero de alguna manera, como decían en Un Caño, el partido estaba definido desde el arranque. Desde el momento irrepetible en que Barovero tapó ese penal. Es cierto que River pudo liquidarlo y no puedo. Es cierto que Boca se quedó sin ideas y no pudo atacar en el segundo tiempo. Es cierto que la ida en la Bombonera fue clave. Son ciertas tantas cosas como el hecho de un momento único en la historia del fútbol argentino.
Ya se puede jugar a que será así. Como aquel partido imposible de Independiente con ocho frente a Talleres en los 70, éste partido será recordado como aquel de Barovero y su penal atajado a los segundos de juego.
Y claro, la imagen siempre dirá todo. Más que mil palabras.
El ascenso de un olvidado
8 de Junio de 2014. Temperley recibe en su estadio al club atlético Platense. Es la final del reducido de la B Metropolitana y el Alfredo Beranger explota de gente. En la ida, el conjunto de Saavedra ganó sin sacar mucha ventaja, 1-0. Un empate deposita al Calamar en la B Nacional. Por eso el local necesita ganar sí o sí. Hace unos meses se dudaba del equipo, de los jugadores, de todo. La partida de Aníbal Biggeri se convierte en obvia y la espera de otro año más en la tercera categoría también. Pero Ricardo Rezza se hace cargo del equipo y comienza la levantada. Un triunfo sobre Colegiales sirve de partida para comenzar a subir en la tabla de posiciones. Así se había entrado al reducido, y con Brandán y Sambueza como figuras el Gasolero había dejado atrás a Fenix en el comienzo del reducido. Por eso la expectativa es grande y la ilusión de los hinchas no se apaga.
El Club Atlético Temperley nació el 1 de Noviembre de 1912 derivando de un equipo anterior: "Club de football Centenario - Temperley". En plena época por los 100 años de la Revolución de Mayo, los colores elegidos no fueron casualidad: Celeste y blanco. El origen es parecido al de otros clubes de primera división. Los extraños ingleses empleados del ferrocarril, que se abría camino entre los pueblos, jugaban a ese juego con la pelota. Los curiosos locales se multiplicaron y formaron los clubes. La zona sur del conurbano se llenó de grandes clubes que serían protagonistas en el futuro: Independiente, Racing, Lanús, Banfield, Talleres (RE), Los Andes. El primer campo de juego de Temperley quedaba en la intersección de las calles Agüero y San Lorenzo. Era propiedad del club Villa Turdera. Todavía faltaban años para que consiguiera los terrenos donde actualmente tiene su cancha. En la década del 20, mientras comienza a participar en los torneos amateurs de la AFA de ese entonces, ocurren dos hechos importantes. Por un lado Alfredo Beranger es presidente desde 1919 hasta su asesinato en 1923. Como casi todos los clubes de Argentina, eran otros los tiempos donde se destacaban los dirigentes. En 1924 el conjunto del Sur logra el subcampeonato, detrás de Boca Juniors.
Junio de 2014. Platense se hace fuerte con la oportunidad de aprovechar el resultado de ida. Pero Temperley juega mejor, llega más y tiene la chances más claras. Convierte con el correr de los minutos a Claudio Flores en figura del visitante. Así, se va el primer tiempo. Si se mantiene 45 minutos más, el Calamar asciende a la B Nacional.
Luego de la enorme campaña de 1924, los dos entes del fútbol nacional se fusionan. El club de Turdera, no conforme con esta decisión, decide el camino de la desafiliación. Para cuando vuelve, no puede mantener su categoría por lo que es obligado a jugar en segunda división. En 1974, desde hace tiempo en su actual estadio, vuelve a primera división. Lo hace después de un extraño formato del torneo de primera B. Equipos con los que juega seis veces, rivales con los que no se cruza. El paso por primera dura unos años donde se lleva algunas goleadas inolvidables, como el 4-0 a Argentinos Juniors.
Temperley - Platense siguen 0-0 en 2014. Los de Saavedra se aferran al empate para buscar la clasificación. Daniel Vega casi sorprende a los 34 del complemento pero el portero Crivelli vuelve sobre sus pasos y rechaza a tiempo para el infarto de más de un corazón. Es el héroe que está a punto de tener su noche soñada.
El segundo ascenso de Temperley a primera se produjo en 1982. La experiencia de varios nombres se mezclaba con los pibes que se morían por jugar en primera. Es esta mezcla perfecta la que produce una campaña inolvidable. Carlos Piris, N Scotta, R Esposito, H Issa, R Dabrowski, A Villalba, Hugo N Lacava Shell eran algunos de los nombres que brillaron en aquella final con Atlanta en cancha de Huracán. La vuelta a primera se concretó en la eterna definición por penales que terminó 13-12 a favor del Celeste. Unos meses más tarde llegaría la mejor campaña de su historia. Temperley llegó hasta las semifinales del Campeonato Nacional donde el Estudiantes de Eduardo Manera lo vencería recién en el tiempo suplementario.
En 2014 las cosas parecen complicadas para el Gasolero. Se acaba el tiempo, Platense tuvo la chance más clara y a los 38 Brian Cucco se pierde un gol increíble. A los 40, el propio Cucco es expulsado. Temperley se queda con uno menos. Faltan apenas unos minutos para el final y parece todo cerrado para que el visitante se quede con el ascenso. Otra vez hay que esperar en la B Metropolitana. Salvo que aparezca un milagro. Y a eso va el equipo.
Pero los hinchas de Temperley saben lo que es esperar. Luego del paso por primera división, y la inolvidable campaña del 83, el conjunto del Sur sufre dos descensos. A finales de los 80 la crisis explotó y el club entró en bancarrota. Fueron sus años más oscuros donde casi desaparece. A partir de la presidencia de Edith Pecorelli comenzó su resurrección desde la Primera C. Y un par de años después, de ésta categoría llega de manera consecutiva a la B Nacional.
Minuto 44 del partido en Turdera. Temperley busca como puede. Se aferra a su ilusión más grande. Con uno menos pero con todo el empuje de los miles en las tribunas. Entonces llega un centro que nadie logra rechazar. La pelota le queda a Rojas que la manda adentro. El estadio explota al grito de "Gol" mientras los jugadores se abrazan y saltan. Rezza abre los brazos y busca a todos sus colaboradores. El relator de la radio partidiaria no sabe de donde sacar aire para gritar tanto ese gol. El empate milagroso estira la definición. Hay que ir a penales, como en el 82.
Temperley supo lo que era sufrir a principio de la década del 90 cuando la quiebra se hizo sentir en el club. En los años siguientes el equipo encaró el ascenso pero también padeció otro descenso a la B Metropolitana. En 1999, con Héctor Ostua en el banco, llega a la definición del reducido. En el sur vence a Defensores de Belgrano por 2-1 y luego aguanta un 0-0 en cancha de Platense. Pero al siguiente año regresa a la B Metropolitana. Salvador Pasini arma un gran plantel en la temporada 2005/06, con Pablo Campodónico en el arco y un joven Gabriel Hauche entre los delanteros pero Platense es quien asciende al ganar en la última fecha.
En 2014 el duelo con Tense se siente personal. Es un viejo conocido pero también lo son los penales. La definición arranca bien para los arqueros: Flores le tapa a Sambueza y Crivelli a Rodríguez. Los tiros van pasando y parece todo parejo. Melivilo falla para el Marrón y Rojas aprovecha para poner en ventada al Celeste. El gran héroe, sin embargo, será Crivelli. El portero local se luce en el último disparo y le tapa el remate a Humberto Vega. Es final. Temperley es Nacional. Asciende a la segunda categoría del fútbol argentino en la definición infartante de los penales.
Unos meses después de esta inolvidable noche, el club atlético Temperley logra otro ascenso. Ahora vuelve, 27 años después, a la primera división. Ricardo Rezza, RRDT, volvió a liderar al equipo que mostró una prueba de carácter detrás de otra. Y con un gran fútbol concretó otro ascenso en un par de meses al vencer a All Boys por 3-1. En su camino enfrentó a rivales como Unión de Santa Fe, Huracán, Atlético Tucumán o Sarmiento de Junín. Nunca se sintió uno nuevo en la categoría o un equipo que estaba de paseo. Sólo perdió dos partidos y cosechó, cuando todavía le falta jugar un partido, el segundo ascenso a primera división. Algo que, por ahora, no lograron clubes como Colón de Santa Fe o Argentinos Juniors. Temperley es el mismo club que casi desaparece hace poco más de 20 años y que luego sufrió varias temporadas penando en el ascenso, hoy se da el lujo de volver a codearse con los más grandes. Sin pesarle la categoría, aprovechó la inédita chance de tantos ascensos en esta temporada y el año que viene jugará entre los grandes. Lo que su historia y su gente merecía.
El gol
El gol. El grito sagrado. La pasión eterna, la alegría desenfrenada, la explosión del alma. La música más hermosa que se puede escuchar.El sueño más alto que se puede soñar. El deseo de toda persona que alguna vez tocó un balón.
El Barrilete Cósmico a los ingleses. Los brazos en alzas sin gravedad. La desazón de cualquier defensor. La angustia existencial de un arquero que debe evitar lo más hermoso del fútbol. Los testigos, los amantes, los enamorados, los artistas, los futbolistas.
El gol recordado, el gol odiado, el que no se puede ver, el que no se puede olvidar. El que pinta un cuadro imborrable. El gol de Palermo bajo la lluvia del Monumental. El gol de Caniggia en el 90. El gol de Maxi Rodríguez en Alemania. La palomita de Poy, el gol imposible de Grillo. Los goles sin video. Los mil de Pelé.
La euforia del público. El relator que no lo puede creer. El escritor que no puede encontrar palabras. El gol lleno de suerte. El fatídico gol en contra. El gol sobre la hora. El gol no merecido. El de penal, el tiro libre o el gol de cabeza. El que se esquiva medio equipo rival. El que llega después de un contragolpe. El gol del honor.
El gol en sus variantes más amplias. El gol, la fiesta y el carnaval. El gol es cumbia y rock & roll. El gol es Charly y Gardel. El gol es el gol. El orgasmo dentro de un campo de juego, el éxtasis abrazado a vaya uno saber quién.
Toca la pelota, la mira,
la besa, la mima, la lleva.
La acaricia con su alma,
la acompaña en su destino.
La mirada de un amor,
el grito del gol sagrado,
la copa en alzas al cielo,
el recuerdo que no se borra.
El niño lo busca fuerte,
un momento que quiere guardar,
una foto o una firma,
que el héroe lo pueda mirar.
Y la infancia es una epopeya,
que siempre batallas tendrá,
pero el balón como babieca,
la gloria no se ha de escapar.
El Enzo es canto y cantor,
candombe de un gran resplandor,
una épica que nunca se apaga,
el ídolo que nunca se vaya.
Hace 40 años, en el corazón del África, el mundo del deporte se paró para ver la pelea más espectacular de la historia: Muhammad Alí, el mejor de todos los tiempos, contra George Foreman, el campeón.
Alí no era favorito. Pero contra todos los pronósticos y con todo el público a favor noqueó a su rival en el octavo round. Y el recuerdo no se borró más: El nuevo campeón, siempre desafiante, todavía de pie mirando a su rival en la lona.
Norman Mailer inmortalizó aquella pelea:
Cuando quedaban veinte segundos para que terminara el asalto, Alí atacó. De acuerdo con su cálculo, producto de veinte años de boxeo, y con todo lo que había aprendido acerca de lo que se podía y de lo que no se podía hacer en el ring en cada momento, escogió precisamente ese instante como la ocasión adecuada y, recostado contra las cuerdas, lanzó a Foreman un derechazo y un izquierdazo y luego se liberó de las cuerdas para asestarle un izquierdazo y un derechazo.
En este último golpe hizo intervenir otra vez el guante y el antebrazo, un golpe demoledor en la cabeza que lanzó a Foreman hacia delante haciendo eses. Cuando pasó al lado de Alí, éste le pegó en un lado de la mandíbula con la derecha y se alejó de las cuerdas de tal manera que fuera Foreman quien quedara más cerca de ellas.
Por primera vez en todo el combate, ponía a Foreman al borde del ring. Alí lo castigó con una combinación de golpes tan rápidos como los del primer asalto, pero más fuerte y más seguidos, tres derechazos capitales en serie dieron de lleno en Foreman, luego un izquierdazo, y por un instante asomó a la cara de Foreman el reconocimiento de que estaba en peligro y que debía empezar a buscar su última protección. Su adversario estaba atacando y detrás de él no había cuerdas.
¡Qué conmoción! ¡Se habían invertido los ejes de su existencia! ¡Ahora el que estaba contra las cuerdas era él! Luego un tremendo proyectil exactamente del tamaño de un puño dentro de un guante penetró hasta el centro mismo de la mente de Foreman, el mejor golpe de esa noche sorprendente, el golpe que Alí había guardado durante toda su trayectoria profesional.
Los brazos de Foreman volaron hacia los lados. Doblado en dos, trató de alcanzar el centro del ring. Durante todo ese tiempo tenía los ojos puestos en Alí y lo miraba desde abajo, sin ira, como si Alí fuera en realidad el mejor hombre que conocía en el mundo y lo estuviera mirando el día de su muerte. El vértigo se apoderó de Foreman y lo hizo girar. Todavía doblado por la cintura en esa postura de incomprensión, manteniendo los ojos fijos en Mohamed Alí, empezó a tambalearse y a caer aun cuando no lo deseaba. Su mente quedaba sujeta por imanes en lo alto, mientras su título de campeón y su cuerpo buscaban el suelo.
Cayó como un mayordomo de 60 años y un metro 80 de estatura que acaba de recibir trágicas noticias, sí, fue un largo derrumbamiento de dos segundos durante los cuales el campeón caía por partes mientras Alí daba vueltas alrededor de él, formando un círculo estrecho y con la mano preparada para pegarle una vez más, pero no hubo necesidad; fue una escolta completamente íntima hasta el suelo.
De alguna manera, es de esos acontecimientos que todos quieren haber presenciado en primera fila.
La primera "Pelea del siglo"
Fue el 14 de Septiembre de 1923 y las crónicas dicen que a partir de esa noche cambió todo. Fue en Nueva York, en el Polo Grounds, un estadio del béisbol. Pero aquella jornada se preparó para el mejor boxeo del mundo. Dicen que había casi 90 mil personas en las tribunas. Dicen que otras 90 mil se agruparon afuera. Dicen que media ciudad de Buenos Aires, a kilómetros de distancia, esperaba ansiosa despierta en las calles algún cable telegráfico. Fue la Pelea del siglo. La primera que se llamó así. Fue el día que Luis Firpo enfrentó a Jack Dempsey.
La pelea que lo cambió todo ponía en juego el título mundial de todos los pesos. La expectativa generada no guardaba, ni guarda hoy, algún tipo de comparación. Todo lo que se ha escrito y se sabe, todo lo que se dijo, sospechó, pensó o imaginó, ocurrió en cinco minutos. Los cinco minutos más emocionantes de la historia del boxeo internacional.
La masa de gente en Buenos Aires se agrupó en la puerta de los diarios La Nación, La Razón y Crítica a la espera de las noticias. Los pocos que tenían radio a galena podían escuchar desde sus casas. Y varios teatros abrieron sus puertas para transmitir las noticias lejanas que llegaban desde Norteamérica. Por aquellos años el boxeo estaba prohibido en Argentina. Firpo había construido su idolatría y su carrera en sus giras exitosas por Estados Unidos. Aquella vez retaba al mejor de su tiempo. Por primera vez un luchador latinoamericano llegaba a tal instancia.
Visionario de su época, Firpo, "El Toro salvaje de Las Pampas" (Como lo llamó un periodista), solía cobrar entrada a sus entrenamientos una vez convertido en popular. Además también recaudaba vendiendo fotos autografiadas y al llegar a Nueva York para la mítica pelea preguntó si alguien la filmaría. Al recibir un "No" como respuesta, pidió que lo hicieran así podía vender los derechos. Eran tiempos de un cine incipiente y pocos aparatos de radio.
Los cinco minutos emocionantes fueron leyenda y canción. Dempsey era el campeón y favorito. Desde el arranque salió a noquear a su rival. Y desencadenó una serie de golpes que derribaron al argentino en siete oportunidades. Pero cuando el primer asalto terminaba El Toro Salvaje se levantó, disparó una seguidilla de nueve golpes y lanzó la derecha más inolvidable de todos los tiempos. Dempsey, como George Wesley Bellows inmortalizó luego en su pintura, voló fuera del ring.
Al recibir ese dato por cable, la multitud en el Palacio Barolo explotó en gritos y alegría. Las sirenas sonaron anunciando la hazaña. Dempsey voló y cayó sobre las máquinas de escribir de los periodistas que se encontraban alrededor. Algunos dicen que permaneció allí 14 segundos. Otros dicen que fueron 17. El juez Johnny Gallagher recién comenzó a contar varios instantes después. El campeón, con un corte en la cara, se levantó solo con la ayuda del periodista Jack Lawrence y el operador de Western Union Perry Grogan. Dicen que también lo ayudó el público y también dicen que fue muy obvio. Dicen que el árbitro tendría que haber decretado campeón al argentino. Dicen que debió ser así. Pero no lo fue. Y olió bastante mal.
Unos segundos después de que Dempsey subió al ring, el primer round se terminó. Quizás el más espectacular de toda la historia. El segundo asalto sólo duró 57 segundos. Con el susto atrás el campeón derribó tres veces a Firpo y el juez Gallagher paró la pelea decretándolo ganador por nocaut. Roosevelt, Joseph Pulitzer y JP Morgan eran algunos de los famosos presentes que sonrieron aliviados. En Argentina, como diría Cortázar tiempo después, 15 millones de personas pedían la declaración de guerra a Estados Unidos. A pesar de la injusticia Firpo jamás pidió revancha e incluso tiempo después se dijo que había peleado con el brazo izquierdo fisurado.
Pero ese día cambió el boxeo. Dicen algunos que Dempsey nunca más lo volvió a tratar aunque reconoció que fue su pelea más dura. Miles de periodistas nombraron la pelea como digna de libros y películas. En Argentina el boxeo se hizo legal gracias al Toro Salvaje. La licencia número 1 fue para él.
De origen humilde, como todo boxeador, Firpo supo construir su carrera de manera diferente a la de tantos colegas que luego siguieron sus pasos. Obrero en una fábrica de ladrillos, fue el dueño de ésta, Felix Bunge, quien descubrió sus habilidades. Al retirarse tiempo después de la pelea con el campeón de todos los pesos se dedicó a los negocios del campo. Convertido en un exitoso hacendado celebró la política deportiva de Perón. Fue colaborador de Evita e incluso recibió la medalla de la Lealtad Peronista aunque nunca fue peronista. Vivió sus años posteriores al boxeo como una persona acomodada que había triunfado también en sus negocios.
Le dedicaron canciones, poemas, libros, investigaciones, ensayos, pinturas y premios. Murió en 1960 víctima de Chagas. El 14 de Septiembre se celebra el día del Boxeador en su honor.
Pero es el 14 de Septiembre de 1923 la fecha que siempre sigue latiendo en el recuerdo del deporte mundial. El día que lo cambió todo. El día de la pelea del siglo. El día en que fue, y es, inmortal.
Grandes momentos del tenis nacional en los últimos años
Las victorias con sabor a épica de Leo Mayer y Charly Berlocq hicieron explotar la ebullición de un merecido reconocimiento: Argentina permanecerá un año más en el grupo mundial de la copa Davis. Esto después de un fin de semana que parecía adverso (Argentina estuvo 1-2 abajo después de perder el doble) y mostraba un descenso obvio. Con los oportunistas negativos de siempre muchos pensaron en los años dorados de la Legión Dorada y lo cerca que se estuvo de ganar la Davis alguna vez. Algo así como lo que ocurre con la Generación Dorada del básquet. Sin embargo vale la pena analizar y contextualizar algunos logros de los tenistas argentinos para ver los años dorados que se vienen viviendo hace más de una década. Más o menos desde que Argentina logró el ascenso al grupo mundial. Se descubrirá que, si bien no se logró la tan ansiada copa, hubo enormes acontecimientos que recordaron a los mejores días de Guillermo Vilas o Gabriela Sabatini. Y teniendo en cuenta que incluso España selló este año el descenso del grupo mundial, vale destacar el doble lo logrado hoy por Mayer y Berlocq.
Por eso esta lista con grandes momentos del tenis argentino del siglo 21. Es bueno recalcar que no es un ranking sino una lista que pretende ser simbólica. Pueden faltar momentos o tenistas. También alguno coincidirá o no. Pero la intención es armar un representativo que refleje los años dorados del tenis que muchas veces en estas tierras no se ha sabido disfrutar o aprovechar.
Roland Garros 2004
Es el primero de manera simbólica porque lo representa todo. Hace poco, al cumplirse diez años, Gastón Gaudio estuvo en un especial de televisión con Guillermo Vilas hablando de aquella final. Entre chistes y burlas recordaban la poca expectativa que generaba el Gato en la previa del torneo. Rankeado en el puesto 44 y el historial de apenas un partido ganado en el quinto set en toda su carrera, Gaudio vivió en Francia el torneo de su vida. De hecho en las dos primeras rondas tuvo que batallar hasta el quinto para vencer a Cañas primero y Jiri Novak luego. Thomas Enqvist, Igor Andreev y Lleyton Hewitt fueron su camino a la semifinal.
Allí fue histórico para Argentina. A Gaudio se le sumaba David Nalbandian y Guillermo Coria. Tim Henman (Había vencido al Flaco Chela en cuartos) completaba el cuadro. La historia golpeaba a la puerta con Gaudio y Coria en la final, en el partido decisivo, con Vilas en la platea y con una rivalidad picante entre ellos desde hacía rato.
Pero la final tuvo de todo. El Mago arrancó como para devorarse a su rival, sabiendo que era favorito. Dos sets arriba y trámite casi asegurado. Entonces apareció el Gato, la lesión de Coria, los dos match points salvados, el cuarto set regalado y un final infartante. Es posible que haya sido una de las finales más emocionantes de la historia del torneo francés. Sobre todo si se tiene en cuenta que al siguiente año comenzaría el reinado de Rafael Nadal.
El final todavía sorprende por Youtube. Gaudio revolea la raqueta a la tribuna y se sorprende al grito de "Yo no gané". Coria, afectado, mira todo desde su silla. Para muchos jamás se recuperaría de aquel golpe. Fue un torneo inolvidable e irrepetible para el tenis argentino. Durante las siguientes dos temporadas, la legión protagonizaría el circuito de la ATP y llegaría a tener tres nombres en el top ten.
Nalbandian campeón del Masters 2005
Por donde se lo mire fue un torneo increíble para el cordobés. En aquella temporada David había alcanzado los cuartos de final de Australia, Wimbledon y US Open, pero sólo había logrado un título (En Munich). Disfrutaba de vacaciones pescando con amigos cuando llegó el llamado: "Se bajó Roddick de Shaghai y podes ir".
Sin dudarlo viajó y dos días después ya estaba en China. Después de perder con Federer, venció a Ljubicic, Coria y Davydenko jugando el mejor tenis que sabía. En la final otra vez el suizo número 1. Pero si el torneo fue inolvidable, la final lo fue mucho más.
Federer batalló en los dos primeros sets y desplegó su mejor tenis para ganar ambos en Tie Break. A partir de allí David se enojó y aplastó 6-2 y 6-1. El quinto fue una guerra del mejor tenis del mundo. Fueron al Tie Break de vuelta pero esta vez fue para el de Unquillo.
Nalbandian dio vuelta aquella final y levantó su torneo más importante. Muchos supieron, después de aquella inolvidable semana, que David podría ser número 1 si se lo proponía.
Del Potro campeón del US Open 2009
Cuando Gaudio ganó Roland Garros en 2004 mucho pensaron que pasaría mucho tiempo antes de que algún argentino repitiera tal hazaña. Desde los tiempos de Vilas había pasado mucho hasta el 2004 de Gastón. Además Coria y Nalbandian no habían podido igualarlo y encima aparecía Nadal y Djokovic para cerrar más la lucha con Federer. Pero entonces apareció Del Potro y su magia en Estados Unidos.
A partir de Octavos y su triple 6-3 sobre Ferrero, el de Tandil jugó como nunca. Cilic lo sufrió en cuartos y los dos últimos partidos fueron un sueño. Triple 6-2 a Nadal en semifinales, ni más ni menos y un trabajado 3-6 7-6 4-6 7-6 y 6-2 a Federer en el último partido.
Apenas cinco años después de la final entre Gaudio - Coria otro argentino se consagraba campeón de un torneo grande. Y encima venciendo a los dos mejores tenistas de su tiempo.
Del Potro medalla de bronce en Londres
Seguir el torneo de Del Potro en los juegos olímpicos de 2012 sirve para dos cosas. Una para ver el notable nivel que tiene el tandilense, que muchas veces depende de las lesiones de su mano. Otra, para terminar de entender la leyenda viva que es Roger Federer.
En el césped de Wimbledon Del Potro sólo cedió un set antes de llegar a semifinales (Con Simon en cuartos) y entonces se le vino el Suizo. Después de repartirse sets los dos regalaron un show inolvidable. 19-17 y el mejor partido de la historia del tenis olímpico.
Federer reconoció después que fue uno de los partidos más complicados de su carrera. Incluso después, visiblemente cansado, no pudo llegar al Oro que quedó en manos del local Murray. Delpo, en cambio, como si fuera poco, no le dio chances a Djokovic en el partido por el bronce.
Suárez y Dulko Número 1 del mundo en dobles
A menudo se escucha que después de Gaby Sabatini nunca más hubo una argentina en los primeros planos del ranking de la WTA. Sin embargo, más allá de que en singles no se volvió a repetir sus proezas, no es del todo cierta esa afirmación.
En tiempos de legión argentina también hubo presencia femenina. Y para nada menor. Paola Suárez alcanzó la cima del ranking mundial de dobles el 9 de Septiembre de 2002 junto a la española Virginia Ruano Pascual. Jugando juntas lograron ocho títulos de Grand Slam: Australia (2004), Roland Garros (2001, 2002, 2004, 2005) y US Open (2002, 2003, 2004). Además fueron finalistas otras cuatro veces, incluyendo Wimbledon de 2002.
El año 2004 fue la mejor temporada de Suárez. A los logros en dobles le sumó una buena campaña como singlista: Título en Camberra, semifinalista en Roland Garros (Le ganó a Sharapova en el medio) y entre las mejores ocho en Wimbledon. Además se colgó la medalla de bronce en Atenas 2004 con Patricia Tarabini.
Unos años después, la tigrense Gisela Dulko repetiría su logro en Australia 2011. Junto a la italiana Flavia Penetta y luego de alcanzar varias semifinales de torneos grandes, también fueron número 1 del mundo. Dulko también fue finalista del US Open en la categoría dobles mixtos junto a Eduardo Schwank. Y en 2012 convenció a Paola Suárez de volver a jugar para competir juntas el dobles de los Juegos Olímpicos aunque no les fue bien.
Si bien la categoría de dobles tiene menos prestigio que la de Singles, no son menores los logros de las argentinas. Si se contextualizara o se diera difusión serían más reconocidas en Argentina.
Masters de Hamburgo 2003
Antes de que el mundo deportivo comenzara a hablar de Legión Argentina o de los grandes logros, hubo un torneo que fue histórico. Y sirvió como antesala de lo que se venía. Ni Hewitt, ni Roddick, ni Federer o Moyá (Que eran los primeros cuatro preclasificados). Los cuatro semifinalistas fueron Guillermo Coria y Gastón Gaudio por un lado (Fue triunfo del Mago) y David Nalbandian y Agustín Calleri del otro (Enorme victoria del Gordo).
En la final Coria se impuso 6-3 6-4 y 6-4 y comenzaba su mejor momento en el ranking. Hasta Roland Garros un año después, ese sería el torneo ideal de los argentinos.
Copa Davis 2008
La historia de la Davis y Argentina merece un capítulo aparte porque está lleno de historias felices y no tan felices. Pero como se era de esperar los años dorados del tenis nacional marcaron también la tan ansiada copa.
Las finales del 2006 y 2011 fueron perdidas frente a un rival superior pero siempre quedará el recuerdo amargo de la final del 2008. Porque se jugó de local como toda aquella temporada. Porque España vino sin Nadal y parecía más ganable. Porque Ferrer no estaba en su mejor nivel. Porque el equipo argentino estaba peleado y dividido. Porque el capitán Mancini nunca pudo manejar los egos, Porque la final se jugó en Mar del Plata con miles de peleas políticas en el medio. Porque Nalbandian quería Córdoba e hizo campaña desde terminada la semifinal con Rusia. Porque el doble lo jugó Calleri cuando todo el mundo apostaba a Cañas. Porque David mostró un nivel supremo el primer día. Porque Del Potro se lesionó cuando parecía encaminado a vencer a Feliciano López. Porque justamente Feliciano y Verdasco se vistieron de héroes. Porque Acassuso tuvo que bancarse el doloroso cuarto punto como también le había pasado en 2006. Porque si bien se jugó la final en 2011 también, nunca más se estuvo tan cerca.
Porque sirve para aprender que a pesar de ser un deporte individual, el tenis también se juega en equipo.
Puerta finalista Roland Garros
Mariano Puerta representó la caída y resurrección de un tenista. Para luego volver a caer por algunas cosas raras del deporte profesional. Las lesiones lo había hecho bajar el nivel y luego un doping positivo lo había alejado de las canchas.
Pero en 2005 volvió con todo. Buenos torneos lo pusieron en el top ten y lo llevaron al Masters de Shaghai. Pero su mejor torneo de aquella temporada (Y de su carrera) fue Roland Garros. Un año después de la consagración de Gaudio, Puerta se lució con grandes triunfos sobre Ljubicic, Wawrinka, Acassuso, Cañas y Davydenko. Contra todo pronóstico otra vez Argentina era protagonista de la final. Claro que en frente estaba Rafael Nadal ante el comienzo de su leyenda. Así y todo el cordobés logró llevarse el primer set y pelear en el último. Pero el español finalmente levantaría su primer Grand Slam.
Tiempo después una revista francesa denunció que Puerta había consumido una sustancia prohibida. Sufrió una grave sanción a pesar de que la misma ATP reconoció que la cantidad ingerida no había afectado su juego. Un tiempo después su sanción fue reducida y terminó retirándose jugando Challengers.
Nalbandian y su magia a finales de 2007
Pocas veces se vio un tenis tan fenomenal como el de David Nalbandian a finales de 2007. Luego de una temporada que lo había hecho descender bastante en el ranking el cordobés se lució en los Masters de series de Madrid y Paris.
Primero fue en España. Luego de trabajar duro con Clement en la primera ronda, David llevó su juego a un nivel supremo y dejó en el camino a Berdych y a Del Potro. La recta final lo encontró aplastando a los grandes de arriba: Nadal (6-1 y 6-2), Djokovic (6-4 y 7-6) y Federer en la final (1-6, 6-3 y 6-3), para lograr así su primer torneo Master.
Pero como si esto fuera poco un par de semanas después volvió a brillar en París. Lo volvieron a sufrir los españoles. Ni Almagro, ni Moyá y Ferrer pudieron con él. En Cuartos se despachó a Federer con un 6-4 y 7-6 y en semifinales venció a Gasquet 6-2 y 6-4. En el partido final no le dio ni una chance a Nadal y lo bailó con un 6-4 y 6-0.
Vale la pena repetirlo. Pocas veces se vio a un argentino jugar a tal nivel, dejando en ridículo a los mejores de su época.
Seguramente habrá otros hechos, pero sirve una parte para graficar. Argentina supo poner grandes tenistas en estos años. Sobre todo entre el período de dominio de Sampras y Agassi, y el reinado de Federer y Nadal.
Con el correr de los años muchos de estos logros van volviéndose aún más míticos. Que sirva para contextualizar, para entender, para agradecer y sobre todo, disfrutar.
El Día del Deporte Nacional
Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero quedaron registrados en la historia cuando en 1952, en los Juegos Olímpicos de Helsinski, lograron la medalla de Oro en remo. Con ayuda de rivales (Tiempos viejos de competencia) los remeros argentinos eran reflejo de una época dorada que vivía el deporte en su país. Sin embargo, nadie lo esperaba, esa sería la última medalla dorada Olímpica de Argentina en el Siglo 20. Años de destrucción y vaciamiento de estructuras, falta de apoyo estatal y un poco de mala suerte, fueron abundante durante muchos años.
Ni Alberto Demiddi en aquella regata de 1972, ni el nadador Luis Alberto Nicolao, con mucha mala suerte en 1968. Tampoco Gabriela Sabattini- en aquella recordada final con la mejor Graff en Seúl 1988- ni el equipo de fútbol de Passarella de Atlanta 1996. Tampoco Javier Correa y las recién aparecidas Leonas en Sidney 2000. Ninguno logró el tan ansiado primer puesto durante esos años.
Pero las cosas cambiarían en Atenas 2004. La sorpresiva medalla de Bronce de Georgina Bardach en natación en el primer día de competencia regalaba la ilusión de estar ante unos juegos históricos. Unos días más tarde el Pollo Fernández remaba como nunca y terminaba cuarto en la regata final del Single Scull. Se notaba cada vez más el aroma distinto. En el medio de aquella edición olímpica Paola Suárez (En el mejor momento de su carrera) junto a la experimentada Patricia Tarabbini se subían al podio también para colgarse el bronce en tenis.
El 26 de Agosto de aquel año comenzaba el gran sueño. Las Leonas, que antes habían perdido con Holanda en semis, demostraban una vez más que eran de las mejores del mundo y con una genial Luciana Aymar también alcanzaban el tercer puesto. El 27, el gran golpe. El Dream Team norteamericano de básquet sucumbía ante la magia y la entrega del equipo argentino. Estados Unidos se quedaba afuera de la lucha por el Oro y el conjunto de Rubén Magnano hacía historia.
El 28 de Agosto sería el gran día. El de la historia. El del grito sagrado, la bandera bien alto y el himno bien fuerte. Mientras la leyenda de Carlos Espíndola se colgaba nuevamente una medalla -Esta vez de bronce, junto a Santiago Lange- el equipo masculino de fútbol jugaba la final con Paraguay. Dirigidos por Marcelo Bielsa, el equipo blanquiceleste juntaba nombre como Germán Lux (Con la valla invicta durante el torneo), Cristián González, Nicolás Burdisso, Javier Saviola, Andrés D´Alessandro, Javier Mascherano y un tremendo Carlos Tévez. Aquella mañana fue triunfo uno a cero y la sequía de 52 años se cortaba al fin. El fútbol. El deporte más popular del país rompía la racha negativa. Pero la mayor alegría todavía no llegaba.
Aquella tarde, la Generación Dorada enfrentó a Italia en la final del básquet. La victoria llegó con un juego exquisito. Emanuel Ginóbili, Andrés Nocioni, Fabricio Oberto, Luis Scola, Carlos Delfino, Juan Ignacio Sánchez, Rubén Wolkowyski, Walter Herrmann, Alejandro Montecchia, Hugo Sconochini, Leonardo Gutiérrez y Gariel Fernández fueron los nombres de la gloria argentina. El Oro que marcó a la generación que no había podido lograr el título mundial en Indianápolis.
Aquel 28 de Agosto el deporte argentino volvió al lugar que siempre mereció. Por Guerrero, por Capozzo, por Demiddi, Nicolao, Sabattini, Selvetti, Pascual Pérez, Zabala y tanto tantos más que regaron de gloria el suelo argentino.
Fue, y es, el día del deporte argentino.