-Hay una enorme diferencia entre exponer hipotéticamente una historia alternativa de Cristo y…
Se interrumpió.
-¿Y qué?
-Y exhibir al mundo miles de documentos antiguos como prueba científica de que el Nuevo Testamento presenta un falso testimonio.
-¡Pero tú mismo me has dicho que las historias del Nuevo Testamento son invenciones!
Langdon sonrió.
-Sophie, todas las religiones del mundo se basan en invenciones. Es la definición de la fe: aceptar como cierto lo que suponemos verdadero pero no podemos probar. Todas las religiones describen a Dios a través de la metáfora, la alegoría y la exageración, desde los antiguos egipcios hasta la catequesis dominical. Las metáforas ayudan a nuestra mente a procesar lo improcesable. Los problemas surgen cuando empezamos a creer literalmente en nuestras propias metáforas.
-Entonces, ¿estás a favor de que los documentos del Sangreal permanezcan sepultados para siempre?
-Soy historiador. Me opongo a la destrucción de documentos y me gustaría que los estudiosos de las religiones tuvieran más información para reflexionar sobre la excepcional vida de Jesucristo.
-Estás defendiendo los dos lados de la discusión.
-¿Ah sí? La Biblia constituye un punto de referencia fundamental para millones de personas en todo el planeta, del mismo modo que el Corán, la Torá y el Canon Pali sirven de guía a gente de otras religiones. Si tú y yo pudiéramos sacar a la luz documentos que contradijeran la historia sagrada de la fe islámica, judaica o budista, ¿deberíamos hacerlo? ¿Deberíamos agitar nuestra bandera y decir a los budistas que tenemos pruebas de que Buda no salió de una flor de loto? ¿O de que Jesús no nació literalmente de una virgen? Los que realmente entienden su fe saben que todas esas historias son metáforas.
Sophie no parecía convencida.
-Mis amigos cristianos devotos creen que Cristo caminó literalmente sobre el gua, que transformó literalmente el agua en vino y que nació literalmente de una virgen.
-Es justo lo que pretendo decir -replicó Langdon-. La alegoría religiosa se ha convertido en parte del entramado de la realidad, y vivir en esa realidad ayuda a millones de individuos a salir adelante y ser mejores personas.
-¡Pero su realidad es falsa!
Langdon rió entre dientes.
-No más falsa que la de una criptógrafa matemática que cree en el número imaginario i, sólo porque le sirve para descifrar códigos.
Sophie frunció el ceño.
-Eso no es justo.
Transcurrió un momento.
-¿Cuál era tu pregunta? -quiso saber Langdon.
-No me acuerdo.
Él sonrió.
-Nunca falla.













