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la extrañeza hubiese sido una expresión típica en cualquier maniático del orden, de lo pulcro y lo organizado, de quién sea que gustará de un hogar centellante y práctico, pero olivia no era ese tipo de persona (ni se encontraba rozando confines de tales características), y por el contrario a tal universal, la de hebras castañas simplemente alzo sus cejas; la sorpresa fue a causa del reflejo que resultó ser aquél pequeño espacio / mundo que habitaba lui. ‘ ah… bueno — ¿qué haces? ’ no fueron nervios los que tornaron de nueva cuenta a la uña de su pulgar como presidiaría de sus incisivos, se trató de esa ligera ansiedad que la embistió al segundo de haber caído en cuenta de que, quizá, podría ser una molestia. y aquella idea fue verdugo por un par de segundos, hasta que todo remordimiento la sofocó: ‘ ¿quieres agua? ¿o jugo? ¿o algo de comer? ’ no podía descifrar qué era eso en lo que se encontraba tan absorto / en lo que voluntariamente se había sumergido el de ondulada cabellera, mas sí podía facilitarle un poco las cosas; equilibrar aquél próximo favor que solicitaría con una buena acción.
‘ eh... tenía que resolver un código, resumámoslo en trabajo ’ decide, después de dedicar un par de segundos a intentar encontrar una forma de simplificarlo ( y fallar ). se apresura a terminar, para no dejarla esperando demasiado, y cuando finalmente siente que puede apartar la mirada de la pantalla, hace girar la silla en la que se encuentra para voltear a mirar a su compañera de piso. ‘ gracias, no necesito nada ’ contesta, mientras que con la mirada busca esa taza vacía que ha dejado en alguna parte de su escritorio. ‘ acabo de terminarme un café ’ le muestra, rescatando la taza tan pronto como la encuentra, y levantándose de su lugar, con planes de llevarla hacia la cocina. ‘ ¿tú qué estabas haciendo? ¿venías a ofrecerme algo para comer? podemos preparar algo juntos, si quieres ’ ofrece, a pesar de haber asegurado estar satisfecho, con intenciones de devolverle la generosidad. ‘ seguro que me regresará el hambre ahora que he terminado con lo que hacía ’ usualmente es así como ocurre: tan pronto como deja de estar concentrado en algo, sus necesidades vitales vuelven a aparecer.















