El loco
āHa sido un bonito dĆaā, pensaste para ti mismo mientras caminaste a travĆ©s de una senda de montaƱa. El sol brillaba aquel dĆa en el que decidiste vivir una vida nueva. Recogiste todas tus pertenencias en una pequeƱa mochila y dejaste atrĆ”s tu hogar para empezar una nueva vida de aventuras.
Siempre soƱaste abandonarlo todo y convertirte en un trotamundos. Igual un dĆa escribirĆan historias sobre ti. Historias de las que escuchas de pequeƱo. No sabĆas a donde te dirigĆas, pero te llenaba una sensación de optimismo, se te abrĆa un mundo lleno de posibilidades.
Un pequeƱo perro te acompaƱaba. De repente, empezó a ladrar. Te giraste y le sonreĆste. āNo es el momento de jugarā, le dijiste, oliendo una rosa que acababas de recoger. Sin embargo, el perro siguió ladrando. De pronto, sentiste que no habĆa nada debajo de uno de tus pies. Miraste hacia abajo y viste un enorme precipicio. Y por alguna extraƱa razón, te empezaste a reĆr. PodrĆas haber muerto pero los dioses decidieron que no era tu dĆa.
Con una carcajada optimista, diste un paso hacia atrĆ”s. SeguĆas vivo, despuĆ©s de todo, y el dĆa seguĆa siendo tan glorioso como empezó. Te agachaste y acariciaste a tu amigo canino por salvarte el pellejo. āBola de nieve, Āælisto para lo que se avecina?ā, dijiste. Te levantaste y seguiste tus interminables andanzas.
Estaba acabando la carrera. TendrĆa mis 21, 22 aƱos. Yo sabĆa que la vida que habĆa llevado hasta ahora no me hacĆa feliz. Tanto durante el colegio como el instituto me enfrentaba constantemente a una realidad desagradable. Ya desde el principio no disfrutaba del tiempo que pasaba en clase. EmpecĆ© a estudiar siendo un niƱo inmigrante en un barrio de clase media-baja. No tenĆa muchos amigos. No tenĆa todas las cosas bonitas que veĆa en los escaparates. La piel me picaba sin parar y me salĆan heridas, y cuando me echaba crema me escocĆa todo. Cuando tocaba el violĆn, se me cansaban los brazos y todo lo que salĆa de ese instrumento eran sonidos molestos y desoladores. La transición de niƱo a adolescente tampoco fue agradable. Mi cuerpo empezó a cambiar significativamente, empecĆ© a engordar. No entendĆa porquĆ©. Solo se que me avergonzaba de ello. Intentaba no comer, pero tenĆa hambre. Intentaba hacer ejercicio, pero era dĆ©bil. No me interesaba por nada. No tenĆa la paciencia para leer un libro, ni de hacer ejercicios de matemĆ”ticas. Sin tener nada que me gustase de mi mismo, el instituto fue simplemente la prolongación de todos estos problemas. Lo Ćŗnico que me animaba durante las clases de la ESO eran los pocos profesores que lograban interesarme por lo que enseƱaban. La mayorĆa de ellos resultaron ser de Ciencias Naturales, de FĆsica y de QuĆmica. La razón por la que estudiĆ© QuĆmica en la universidad parece mĆ”s que obvia. Durante todos estos aƱos, convivĆ con la sensación de no querer levantarme de la cama por la maƱana. SentĆa que no merecĆa la pena, que lo Ćŗnico que me esperaba ahĆ afuera era desaliento. Con el tiempo todo fue un poco a mejor. DisfrutĆ© bachillerato mas que la ESO, la universidad mĆ”s que bachillerato. Pero yo sabĆa que, tras terminar la carrera, lo que me esperaba probablemente serĆa trabajar en un laboratorio, analizando las mismas muestras dĆa tras dĆa. O quizĆ”s vendiendo productos quĆmicos a empresas. O haciendo papeleo en alguna oficina. La quĆmica me interesaba, el futuro que me proponĆan no. EstudiĆ© la carrera por responsabilidad, consciente de que lo necesitarĆa en el futuro para poder optar a un puesto de trabajo y sustentarme. Sin embargo, sentĆa que mi vida siempre la decidĆan los demĆ”s por mĆ, y estaba harto.
AhĆ es cuando, por pura casualidad, me encontrĆ© con el videoclip de āThe Foolā (āEl Locoā), del grupo In Hearts Wake. El vĆdeo me pareció precioso, la mĆŗsica me llenó de determinación, sus letras de inspiración. La canción trataba sobre un personaje del que me sentĆ identificado desde el primer momento (el relato del principio es una interpretación de su historia). DespuĆ©s de escuchar la canción un par de veces, dediquĆ© el resto de la tarde solo a pensar. Supongo que era una crisis existencial, de alguna forma. Por fin entendĆ cual era el problema. AcabĆ© decidiendo que abandonarlo todo no era sensato, que hay cosas con las que no puedes luchar, porque acabas dĆ”ndote contra un muro. Lo mĆ”s inteligente era adaptarse dentro de lo posible y usar todas las herramientas posibles a tu favor. Pero lo que estaba claro, de lo que me convenció, fue que perseguir mis sueƱos serĆa a partir de entonces algo real, algo tangible y algo en lo que pondrĆa todo mi esfuerzo. Por primera vez sentĆ que mi vida estaba bajo mi control, que habĆa una razón por la que existir y que esa razón la decidĆa yo.
Por otra parte, entendĆ que āEl locoā hacĆa referencia tambiĆ©n a otra libertad. El loco puede ser un valiente aventurero, pero tambiĆ©n puede ser un personaje fantĆ”stico que vive en su propio universo, un mundo idĆlico e imaginario. Mi realidad material se decide mediante mis acciones. Sin embargo, tambiĆ©n estĆ” mi realidad no material, estĆ”n mis ideas. Puedo navegar con mis ideas tan lejos como yo lo decida, puedo imponerme mis propios principios, vivir leal a mis ideales, de imaginar el mundo que algĆŗn dĆa quisiera llegar a sentir con mis propias manos. Sin duda, la sociedad y nuestro entorno tiene un efecto directo en ambas libertades, en ambos mundos. Nuestro poder reside en lo que decidimos hacer con ello.
Tengo la seguridad de que hay muchas personas que sienten lo mismo que yo, que han tenido que lidiar con problemas muy parecidos a los mĆos, que sienten que no pertenecen y no quieren pertenecer a la realidad de la que son parte. Un claro ejemplo podrĆa ser Christopher McCandless. Pero despuĆ©s de aceptar lo inamovible y superar los malos tragos, me he sentido como una persona nueva, he sentido que en cierta medida he vuelto a renacer, y que mi futuro es mĆ”s incierto y excitante que nunca.
Letras deĀ āThe Foolā:
Have you seen the traveller? He moves with the night and day. With no items of value, he finds fortune in being free. I remember when I use to think that I was moving faster, but the whole world moves under me. Our lives were closely interwoven then, but they unravel with such urgency. You can't help this feeling inside. You belong to no one, as long as your heart can breathe. You belong to nowhere, as long as you roam free. All you need are the clothes on your back, with your health and your heart intact. A life full of duty is a life that's full of endless strain. Now I can see what lies ahead and I can feel the wind in my hair. I know the road will never swallow me. I'll live my life on my own two feet, the road will never swallow my sunrise.











