Asintió con la cabeza sin estar muy segura de por qué, Quizás fuese su afán de poder calmar al joven o su intención de ocupar su tiempo con cualquier pensamiento antes de pensar en lo peor. Estaba recorriendo el salón con la mirada como por décima vez cuando un regordete hombre apareció en escena. Por su bata, Sansa supo que era uno de los alienígenas. Suspiró pausadamente y le sonrió con pura debilidad mientras el médico se arrimaba a ella para contemplarla—. No, sólo hay un par de cablesitos queme molestan, pero nada más —respondió cuando el susodicho doctor le preguntó cómo se encontraba. No quería hacer las preguntas, de hecho, no anhelaba saber qué estaba pasando en su cuerpo. Prefería la completa ignorancia a las malas noticias. Con temor miro a Maddox y le otorgó un beso en la mejilla, esperando cual fuese el veredicto—.
Apenas pudo escucharle con atención, debido a que todo resultaba realmente borroso desde su punto de vista; no quería realmente escuchar si todo aquello que había ocurrido traería malas consecuencias. Y para entonces, el doctor había desarrollado una larga explicación acerca de todo lo que el derrame había causado en el cuerpo de Sansa. Ciertamente, no era algo bueno con exactitud, mas aún así seguía hablando un idioma ni un poco cerca de su comprensión, por lo que su entrecejo no hizo más que fruncirse en frustración antes de escupir aquella siguiente pregunta—. ¿Y eso qué carajos significa?











