"Mikasa, abre más tus piernas"- fueron las palabras que escuchó del capitán Levi, no entendía que estaba pasando, juraba que hace un momento estaban conversando con los demás ya que se encontraban celebrando las fiestas navideñas... Y es que el capitán celebraba su cumpleaños bebiendo desde el atardecer, el aroma a un dulce licor emanaba de su boca y perfumaba los labios de Mikasa con cada beso, pero a todo esto... ¿Como fue que llegaron hasta allí? .... " Mikasa, deprisa, termina de arreglarte, se nos hará tarde y comenzarán a cenar sin nosotras"- gritaba Sasha preocupada por perder su comida. El día había sido largo, demasiadas tareas repartidas entre todos, siendo ellas dos las ultimas en terminarlas y, por ende, las últimas en vestirse. Las súplicas de Sasha no dejaban de retocar en la mente de Mikasa, la cual luchaba contra el espejo al verse reflejada con aquel vestido negro... Tenía miedo de no verse bien pero lo real era que aquel vestido asentaba cada curva de su cuerpo y hacía tono con su piel... Una ultima mirada en el espejo y decidió que era hora de salir. "Sasha, ¿me veo bien?"- Una tímida Mikasa preguntaba. "Mikasa, no tengas miedo de ser femenina, eres hermosa y más linda que yo..."- Respondió con prisas. " Lo dices porque ya quieres comer... Esta bien, terminemos con esto."-Mikasa respondía con cierta molestia, tomando antes de salir un hermoso collar que complementaba su atuendo... Caminaron juntas hasta llegar al comedor, Sasha despreocupada por su imagen y nerviosa por la cena entró primero al lugar, todos los demás se encontraban en el sitio, efectivamente solo faltaban ellas y Sasha al pasar no causó asombro, en cambio Mikasa sí, todos la observaban, se veía completamente diferente, simplemente hermosa, el silenció se hizo presente hasta que tomo asiento en la mesa junto a Eren y Armin. Sentía la necesidad de romper ese silenció incómodo y, al momento de alzar su mirada esta se encontraba con la del capitán Levi, un choque eléctrico le recorrió la espalda, sintió algo dentro de ella mientras que él no dejaba de mirarla...