Pinta al óleo. Tú puedes. (Consejos gratis)
Es relajante y creativo. Y más barato que una terapia. No menosprecies una técnica con 500 años de historia. Es un arte y un oficio. Pero no dejes que nadie te diga que no puedes o no debes pintar, como a mi me dijeron hace tiempo. Hazlo. Ponte a ello y aprende, a la vez que disfrutas.
No hace falta que entres en una tienda y salgas pertrechado con mil potingues y cachivaches. No hace falta que saques humo de la tarjeta del banco. Estos son mis consejos gratis, que escribo aquí porque no me gusta todo lo que leo, escucho o me cuentan en este mundo -tan bonito, por otra parte-
Compra tubos de color. Puedes fabricarlos tú mismo, con aceite de linaza, barniz y pigmentos (tierra, óxido de hierro, hueso, etc.) y es divertido hacerlo, si tienes tiempo. Si no -como yo- cómpralos. Si quieres regalarte o que te regalen un kit “con todo”, puedes hacerlo, pero no lo recomiendo. Elige “tus” colores. Algunos te acompañarán siempre (creo): Blanco Titanio o Blanco Zinc y los tres llamados Colores Primarios: Amarillo Cadmio o Amarillo Limón, Azul Cerúleo o Azul Ultramar, y Rojo Cadmio o Alizarin Crimson. A elegir. También colores térreos: Ocre, Tierra y Sombra Natural o Tostadas. ¿He dicho seis colores? ¡Vale! ¿Quieres más? Pues ¡vale!... pero no hacen falta más. Sé que no podrás prescindir del Amarillo Nápoles, y que te enamorarás del Verde Oliva o del Rojo Inglés. Repondrás algunos antes de terminar el tubo. Otros irán quedando en el fondo del cajón. Tú decides. Aprende sus propiedades. Cada uno es más luminoso que otro, o menos. Con más o con menos poder de pigmentación. Opacos o transparentes. Y sí: los hay más caros y más baratos, dentro del mismo tamaño y la misma marca.
Hablando de eso: como son unos pocos tubitos, no seas rata. Encontrarás variedad: Pebeo, Goya, Talens, Garvi, Mir, Vang Gogh... ninguno es malo. Pero -insisto en que son mis consejos y opiniones- no vayas a por tubos “escolares”, o de oferta, o de tienda oriental. Titán, como mínimo, te dará gran resultado a muy buen precio. Y los encontrarás incluso en tiendas de pintura de brocha gorda. Si puedes, Rembrandt, Winsor&Newton, Old Holland...
¿Necesitas un maletín de madera para guardarlos? ¿por qué no un tupper de plástico, o una caja de cartón? Acabo de ahorrarte treinta o cuarenta pavos.
Aceites de lino, de nuez, stand oil..... mierdas. Tus flamantes tubos contienen colores preciosos que no necesitan aditivos: no harán más que ensuciarlos y convertirlos en una pringue que amarilleará tus cuadros con el tiempo. Sigo ahorrándote pasta. Si cuesta extenderlos, usa sólo una gota de disolvente. Más adelante hablaré de él.
Tres pinceles. Sí: ya sé que con el tiempo tendrás varios vasos llenos de pinceles de mil tamaños y formas. Pero no hacen falta. Busca un par de ellos, tres... Redondo, plano y “lengua de gato”, de distinto calibre. Y alguna brocha ancha, como las de pintar las puertas. Ya puedes empezar. No hace falta que hayan sido fabricados con el pelo de algún animal en peligro de extinción. Pueden ser sintéticos o de cerda. Los hay excelentes para usarlos con óleo. Ya probarás los de pelo de marta y los querrás, claro. Pero no digas que no te lo dije: ¡no son necesarios!
Necesitas un caballete... Bueno, esta sí es una compra que puedes pensar: te servirá durante años. Los de madera son más estables, pero ocupan más espacio. Son aconsejables si tienes sitio a modo de estudio. Los hay metálicos “de campaña”, que no ocupan nada, y puedes transportarlos fácilmente si quieres pintar en un viaje o en el campo. Tampoco son caros.
¿Necesitas una paleta para mezclar? ¿quién te crees que eres? ¿Renoir? Usa platos de plástico, de usar y tirar... O en tu estudio, una plancha de cristal, que se limpia y queda como nueva. O una lámina de plástico, o de cartón o madera barnizados.
¿Necesitas un flamante e inoxidable lavapinceles, como el de la derecha? ¿No te apañas bien con un frasco vacío donde has metido una lata -también vacía- con agujeros en la base? ¡Además puedes taparlo herméticamente! Otros treinta margaritos ahorrados... ¿Que qué es ese líquido que hay dentro? Sabemos que el óleo necesita algún disolvente para diluírlo... Te diré en secreto que ese frasco está lleno de agua hasta más de la mitad. Sólo el resto, más arriba porque pesa menos, es disolvente....
¿Que qué tipos de disolvente se emplean? Pues mira, puedes elegir:
A la izquierda, esencia de trementina rectificada. Casi 6 euros el botecito. El litro te sale a casi 70 euros. En tu tienda de bellas artes.... A la derecha, esencia de trementina pura, a 3.5 euros el litro. Aguarrás, sí. En cualquier droguería. ¿Diferencia? ¿Aparte del precio? Pues.... para mi, muy poca. O ninguna. Sí, es “rectificada” o “purificada”... ¿y?... ¿acaso te la piensas beber?
Ojo: estos productos son para disolver levemente la pintura y poder deslizar mejor el pincel, nada más. Hay que usarlos en cantidad mínima. Para limpiar los pinceles... ni eso. Nada de aguarrás puro-esencia de trementina. Basta con aguarrás-símil, aún más barato (y ya sabes: medio lavapinceles, con agua). Te dirán que para limpieza lo mejor es el white spirit. Qué nivel.Pero ¡oiga...! ¿No estaremos repitiendo la jugada de antes? Pues sí, aciertas: el white spirit no es más que... aguarrás-símil, en botecito de marca y más mono... y con el precio multiplicado por diez.
Tan sólo ten la precaución de no usar para tus pinceles ningún disolvente industrial o “universal”. Son muy potentes y quemarán el pelo.
Del resto de sustancias sospechosas no quiero ni hablar: barniz holandés, mediums (hay uno, conocido por su marca, mundialmente famoso), secativo de cobalto, retardadores, hiel de buey, fijadores... Puedes prescindir olímpicamente de ellos. De nada.
Tu soporte puede ser una tela cualquiera. Mejor lino o mezcla de algodón. O una tabla. Puedes prepararlas con selladora, látex o cola. Hay mil formas de elaborar tu propia receta de imprimación para lienzos y tablas. Y si no, puedes comprar el soporte ya preparado. Pero no es difícil hacerlo en casa.
Fabrica tu propio barniz de resina. Con resina natural -la puedes encontrar en perlas que se pulverizan- disuelta en esencia de trementina. Sí: aguarrás. Con él puedes retocar o barnizar tus cuadros. También ahorrarás un 80 o 90% sobre el precio del barniz industrial. Y además, lo podrás preparar a tu gusto. De secado más o menos rápido. Brillante o satinado. O totalmente mate, si añades cera de abejas disuelta. La encuentras en droguerías por 3 euros la pastilla, que no agotarás en tu vida.
Cuando empieces encontrarás mil encrucijadas. Querrás pintar una línea bien recta y usarás un listón de madera. O hacer que una piedra parezca una piedra y raspe como una piedra y añadirás arena al color. Y así descubrirás multitud de útiles que te ayudarán. Ahora sí: algún aditivo, alguna herramienta. Úsalos aunque no estén en ningún manual. Un guante de látex, un trozo de esponja, un cepillo de alambre, un pulverizador, un poco de cinta carrocera... Todo es válido. Y todo puede ser necesario una vez... e inútil el resto de ocasiones. Pero para pintar, ya sabes: tela, color y pincel. Y una gota de aguarrás.