“¡Hola! ¿Hay alguien ahí?”
“Hey” respondió ante la cuestionante de la castaña. “¿Que hubieses hecho si te respondiera algo que no fuese humano?” inquirió, bromeando.
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“¡Hola! ¿Hay alguien ahí?”
“Hey” respondió ante la cuestionante de la castaña. “¿Que hubieses hecho si te respondiera algo que no fuese humano?” inquirió, bromeando.
“Así que los pobres viven así…” Soltó con desgano observando ese lugar. Lo más cercano que había estado de un lugar así fue cuando visito el castillo de Bran en Rumania. “Qué asco.” Comentó mientras negaba con la cabeza.
“Dudo que fuesen muy pobrecitos.” suspiró, ignorando la actitud del chico. “Pero sí debo admitir que es bastante asqueroso; de seguro hay ratas. No lo dudaría.” dijo, arrugando la nariz, disgustada.
‘¿Qué pasó, asustado/a de que un fantasma te patee el trasero? Quizá con un poco de suerte podamos ver alguno.’
“En realidad no creo en fantasmas.” dijo. “Pero debo admitir que este lugar tiene una vibra.. mala.” un escalofrío recorrió su espalda, haciendo que temblase.
‘ ¡Sí, sí! Se vencen en un mes, aún son comestibles, no puedo creer que hayan dejado tantos.’
“Aún no creo que sea una buena idea que los comas, Bellamy.” dijo la rubia, acercándose al menor. “No sabes que cosas pudieron pasarles. Estoy segura que hay ratas en este lugar.”
“¡haz que se detenga!” exclamación que desgarró su garganta, sus palmas presionadas contra sus oídos, intentando de esa manera ahuyentar las voces que se habían encargado de perseguirla desde que había ingresado en aquel lugar. no entendía qué demonios estaba sucediendo, ¿acaso se estaba volviendo loca? no le sorprendería.
Alejandra se sorprendió al escuchar el alarido de la chica que le acompañada. Si bien el ambiente que se sentía en aquel lugar era terrible, intentaba no desesperar, por muy horrible que fuese. Se acercó a la chica, la tomó de los brazos y buscó su mirada, en un intento de calmarle. “Percy, Percy, tranquila...” le dijo. “¿Qué sucede?” no era la persona más cercana a ella, pero no por eso iba a dejar de ayudar.
nomi-ruiz:
La morena abrió el paquete sin imaginar que encontraría adentro, tenía algunas ideas vagas según la forma de ser de la rubia pero lo que encontró la maravilló por completo. —¡Hey! ¿cómo supiste que quería este cuchillo?— dijo animada mientras examinaba el pequeño artefacto bastante fino. —Por eso eres mi mejor amiga, me conoces tan bien— asintió con una enorme sonrisa en sus labios, sin duda el regalo era perfecto para ella. La sheriff tomó asiento invitando a su amiga. —Y dime ¿como has estado? … hace días que no sabía de ti—
Alejandra sonrió complacida consigo misma al ver que había acertado con el regalo. “Lo mencionaste cuando fuimos de compras en diciembre.” comentó, contenta. En realidad le alegraba ver la sonrisa en los labios ajenos; pocas veces veía esa alegría tan genuina desprender del cuerpo de su mejor amiga. “Y bien ¿no vas a darme un abrazo después de ese regalo?” le molestó. Sabía que Nomi no era una mujer de contacto, pero presionaría sus botones; no era cualquier persona. “Me fui de vacaciones a Miami, bebé. Ya sabes que cuando voy para allá me desconecto del todo. Visité a mis tías y a mi abuela. ¿Lo mejor de todo? No ví nieve en el mes que estuve por allá y mi corazón caribeño fue feliz” rió.
snatmarting:
Frotó sus manos en sus jeans y escuchó que alguien respondía a sus palabras, miró a la rubia con su café y asintió -Pensé que luego de tantos años, al menos tendríamos algo nuevo- dijo riendo un poco, pero sabía que en el fondo si había mucho distinto -Oh me encantaría ver eso, ya sabes calles con más vida- replicó a la broma de la chica y negó con la cabeza -Natalie Martin- se presentó estirando su mano.
Alejandra sonrió, divertida. “Tuvimos una escritora famosa viviendo aquí hace unos meses, eso fue interesante” comentó, riendo un poco y encogiéndose de hombros, recordando a Dianna. “Pero ya también se fue.” añadió, un poco menos alegre. Sin embargo, la rubia estiró su mano, estrechando la ajena, e inmediatamente sonrió nuevamente. “Alejandra Milán.” se presentó. “Pero puedes decirme Alex.”
siggy-dormar:
“Sí, estoy bien… bueno, eso creo.” No podía definir su estado de ánimo respecto a los acontecimientos sucedidos, simplemente era imposible de explicar. “Aún no lo saben.” Ella no los había reconocido y tampoco se había concentrado en hacerlo. La imagen presentada ante sus ojos aquella noche, tanta sangre… sus ojos se desviaron antes de poder analizar las facciones de los cuerpos sin vida. “En la clínica tienen algunas teorías, pero aún no los han identificado, no oficialmente.” Sabía esos datos pura y exclusivamente por su trabajo, muchos allí comentaban cosas y médicos habían asistido la escena del crimen para dar por hecha la muerte de los individuos. “¿Sabes qué es lo peor? Días después salió una nueva purga. ¡no tienen respeto ni siquiera por los muertos!” Resopló, ofuscada al respecto.
Alejandra frunció el ceño. “¿Cómo así?” preguntó, confundida. “¿Cómo así que no saben quienes son los muertos?” hizo una pausa y bufó. “Insólito... Sólo somos tres mil habitantes en galena.. Todos nos conocemos. Es imposible que no sepan quienes son aún.” la rubia solía tener un carácter dulce, pero en esas cosas tocaban sus hilos más profundos... No aguantaba la negligencia y, a su parecer, no había otra explicación sino esa. Miró a la mesa. “Increíble...” dijo. Mordió su labio inferior y arrugó la nariz, la tristeza y la molestia legible en sus facciones. “Ese tal Bernard no tiene respeto por nadie, ni siquiera por la muerte.” un suspiró escapó su cuerpo. “No me sorprendería que fuese el responsable de todo lo que pasó.” Movió un poco la taza y regresó la mirada hacia su amiga. “Aunque me alegro que estés bien; de veras.”
4brilhernxndez:
‘ Si mal no recuerdo, el trato era venir por algo de comer, no para pintarme los labios. Lo cual es algo triste, porque en cualquier momento se arruinará el color por las cosas que haré con ellos.’ Se encogió de hombros, siendo clara la indirecta que había dejado sobre la mesa, aunque claro, apresuro sus palabras. ‘ Como comer, claro.’ Sonrió algo burlona, apretando con suavidad sus labios una vez sintió los ya conocidos presionados en su mejilla. ‘ No más que tú.’
“Tienes mala memoria, mamacita.” respondió en su idioma natal. Era refrescante que hubiesen más latinos en Galena; ya no era la única en todo el lugar. La rubia sonrió al escucharle, para luego soltar una pequeña risa. “Claro, comer. Obviamente.” divertida, tomó el vaso de agua que descansaba en la misma mesilla a un lado. Sin poder evitarlo, sus mejillas se enrojecieron un poco ante el comentario ajeno, rápidamente tratando de cambiar el tema. “Hablando de comida.. ¿qué vamos a comer?”
I love the fact that I can make people happy, in any form. Even if it’s just an hour of their lives, if I can make them feel lucky or make them feel good, or bring a smile to a sour face, that to me is worthwhile.
Freddie Mercury (via thequotejournals)
Margot Robbie | SNL 10.1.16
4brilhernxndez:
‘ Pero yo quiero ponértelo a ti.’ Musitó esbozando un adorable mohín, manteniendo fijos sus cristalinos sobre los completamente contrarios, pues la blonda era dueña de menudos cerúleos que se robaban más de un suspiro, contándose a sí misma entre esas personas. ‘ Anda, Alex, apresúrate.’
Enarcó una ceja, finalmente alejando el maquillaje del rostro ajeno, y levantando un dedo, negando. “Eso nunca fue parte del trato, Abril.” le dijo, riendo, y puso los cosméticos a un lado. “Lista.” sonrió, dándole un pequeño beso en la mejilla. “Preciosa.”
siggy-dormar:
Pudo notar la confusión en el rostro femenino de inmediato, obviamente la rubia no sabía absolutamente nada de lo sucedido. Tener que contarle no sería nada placentero. Soltó un suspiro antes de comenzar a hablar. “Hubieron dos asesinatos.” Murmuró, intentando que las imágenes no comenzaran a invadir su mente. “Las luces se fueron y… y los cuerpos estaban allí, frente a todos.” Tragó saliva, notando como sus brazos se erizaban dado al impacto que lo sucedido había tenido en su persona. “Fue horrible, Alex, una auténtica pesadilla, tienes suerte de haberte ido de vacaciones.”
Los ojos de la rubia se abrieron inmediatamente, completamente anonadada por las palabras que oía salir de los labios de la otra fémina. No podía creer sus palabras; y un escalofrío recorrió su espina dorsal, recordando el mismo sentimiento que había tenido al oír de la masacre en Orlando; que se había llevado a dos amistades de la rubia. Una parte de ella quería llorar, incluso ¡aquello era terrible!. “Dios...” no supo bien que decir; no habían palabras. “Que horrible...” frunció el ceño. “¿Tú estás bien?” preguntó, preocupada. Tragó en seco “Mierda... ¿quienes fueron los muertos?”
Volver a Galena había sido una decisión difícil pero ya no podía vivir sin estar con su hija, pasara lo que pasara, ella quería hacerlo. Salió por una caminata por la ciudad, observando los edificios y distintos lugares que se mantenían casi iguales a cuando se fue - Esta ciudad no cambia en nada - comentó embargada de una emoción extraña entre tranquilidad y decepción - Aunque las personas aquí, si han cambiado - murmuró pensando en su hija que ya tenía 17 años.
Alejandra se encogió de hombros, dándole un pequeño trago al café que sostenía con sus dos manos, en un intento de darles un poco de calor ante las temperaturas bajo cero que seguían azotando el pueblo. “No, no mucho.” comentó. Había tenido el mismo sentimiento cuando había regresado a casa de la universidad. “Te sorprenderías... Ahora es un pueblo de lo más cosmopolita.” bromeó, porque para nada era el caso. Era la misma gente de siempre, solo con más años encima.
nomi-ruiz:
—Oh! lo recordaste— comentó con una sonrisa soñadora y es que en verdad no pensó que la rubia se acordaría de que hoy era su cumpleaños. Un brillo especial se apoderó de su mirada y la morena no dudó en dejarse abrazar por la contraria. —Gracias, no tenías que molestarte— dijo mientras tomaba el regalo. —Supongo que me compraste una colección de películas porno ¿verdad?— bromeó divertida meintras la guiaba hasta el estar donde había bastante picadillo, cerveza, vino y otros refrescos.
La rubia fingió indignación y puso una mano en su pecho. “¡¿Cómo se te ocurre que iba a olvidarlo?!” Limpió una lágrima inexistente en tu mejilla. “Me ofendes...” añadió, dramática, antes de romper en carcajadas. “No, no tenía que molestarme.. Pero no ha sido una molestia, bebé.” le dijo, sonriéndole después. “¡Ábrelo y averiguarás!” insistió, expectante de la reacción ajena ante el contenido de la bolsa.