SAN DIEGO 2016: NUEVOS AMIGOS
SEGUNDA PARTE
Alrededor de las 9:30 llegamos a nuestro destino, el señor estacionó el pick up a unos 10 metros del rancho para que pudiéramos bajarnos. Mientras tanto Nelson se encargó de pagarle al señor, cuando el último de nosotros estaba en el piso, le agradecimos al señor quien respondió amablemente “a la orden muchachos” y nos deseó que nos divirtiéramos.
El pick up dio la vuelta y se fue, nosotros por nuestra parte caminamos hasta llegar a “La Finquita”, entramos y pagamos los dos dólares que nos había dicho Vane y buscamos donde podíamos quedarnos.
Caminamos hasta la esquina derecha junto a la puerta que conectaba con la playa, colocamos nuestras mochilas en las mesas que se encontraban ahí, mientras Finter y Ale peque se dirigieron a buscar las sillas que hacían falta, cuando volvieron las colocamos alrededor de la mesa para poder sentarnos.
El calor de la costa era insoportable por lo que decidí ponerme ropa más fresca. Cuando estuve cómoda tomé las compras que habíamos hecho y comencé a preparar sándwiches ya que tenía hambre; mientras estaba preparando mi desayuno, Fabio, Nelson y Finter se acercaron a mí con la intención de que les diera comida:
-Hey china yo quiero un pan
-¿De verdad? Ya te lo preparo, espérame
-Te ayudo enseña
Nos preparamos dos panes cada uno y nos sentamos a comer; mientras comíamos Finter recordó algo importante:
-Hey yo les quiero enseñar algo, no sé si es muy temprano para esto pero miren lo que traje *Dijo Finter misteriosamente –Acá está, se la quite a mi papá en la mañana espero no se dé cuenta *Dijo Finter mientras colocaba una botella de tequila medio llena en la mesa.
-Puya maitro se mandó con este bote
-Ya está empezado pero por lo menos un short cada uno sale
-Nombre Finter que buena onda
-Hay vean si nos tomamos un poquito ahorita o muy temprano
-Pa’luego es tarde negro. Démosle
-¿Alguien tiene limón? Pregunté
-No, china eso si no ando *Dijo Finter
-Sócala, así de un solo
-Nombre vos, así no lo paso
-Que muela sos
-Mira Finter allá está un señor que vende minutas; decile que te venda un limón
-Vaya pues espérate
Finter caminó hasta el señor de las minutas, que se encontraba fuera del rancho camino a la playa. Mientras Finter hablaba con el señor, nosotros observábamos muy atentos para tratar de adivinar su conversación. Minutos después Finter regresó:
-Dice que no tiene
-Que paja
-Sí, así me dijo
-Yo creo que no te quiso vender
-Y si compramos una minuta de limón y echamos ahí el tequila
-Jajajajajaja no seas enfermo peque
-No es tan mala idea
-Hey Finter mira el señor te llama
-Anda ve maje
Finter vuele donde el señor para saber cuál era la razón por la cual lo llamaba. Luego de platicar un poco con él, lo vemos sonreír mientras camina hacia nosotros:
-¿Qué pasó? ¿qué te dijo? *Preguntó Nelson
-Me regalo dos limones
-Esoooo
-Pasen los vasos hey
-¿Tenemos sal?
-No sé
-Anda pedile al maitro Finter
-No jodan, ahora si me va a putear
-Jajajajajaja
-Aquí hay sal ve
-Chivo, ahora partamos los limones
-¿Alguien tiene cuchillo?
-Mmmm creo que no
-Revisa la bolsa
-No hay vos, solo tenedores
-Finter anda decile al señor que te peste el cuchillo
-Puyaaa, ya vengo
-Todo sea por el tequila Finter *Gritó Fabio mientras Finter caminaba de nuevo hacia el señor de las minutas
Cuando Finter regresó con los limones cortados a la mitad, llegó el momento de tomar los anhelados shot de tequilas. Fabio se encargó de hacer la repartición equitativa; de pronto apareció Manuel, quien al ver lo que estábamos haciendo pidió se sirviera un shot para él también:
-Conseguite un vaso Manuel
-¿Dónde están los vasos?
-En aquella bolsa
-Vaya maciso, juegue juegue *Dijo Manuel muy emocionado mientras sostenía su vaso esperando su shot
-Aquí está tu shot Manuel
-Esooo
-.¡Salud!
-¡Salud! Por más viajes como este *Dijo Manuel
-¡Salud! *Respondimos
Tomé mi tequila de un solo trago y rápidamente chupé el limón con sal que tenía en mi mano para contrarrestar el fuerte sabor del tequila. Luego de compartir ese delicioso y fuerte shot, apareció Allison quien propuso ir a la playa:
-¿Qué ondas pelo de maruchan? *Dijo Ale peque
-Jajajajajajaja este Ale
-Que dundo Ale. *Dijo Allison un poco enojada -Vamos a la playa Fabio *Agregó
-Vamos a la playa bichos *Dijo Fabio
-Vamos pues
-Yo no *Dije con desprecio
-No seas enferma china *Dijo Finter mientras me empujaba para que caminara
Recorrimos el camino de arena hasta la orilla de la playa, dejamos nuestras yinas antes de bajar al mar, en un lugar en el que consideramos apropiado, ya que las olas no llegaban ahí y no tendríamos el problema de perderlas a causa de estas.
Caminamos mar adentro para poder disfrutar de las olas, estuvimos ahí nadando o haciendo el intento, chocando con las olas, jugando con la arena y la espuma. Luego de un rato decidí volver al rancho donde se encontraban Raquel, Jess y Samuel.
Caminé bajo el ardiente sol, el cual impregnaba su intensidad en la arena, sobre la cual era difícil caminar descalza. Tomé mis yinas y regresé a nuestro espacio en La Finquita.
Al llegar saqué mi toalla y me envolví en ella para secarme; de pronto noté que Finter venía caminando hacia donde yo me encontraba, al llegar se sentó a la mesa y me dijo:
-¿Por qué te viniste?
-Es que ya casi va a ser la hora yuca del sol y como soy bien muela y no traje bloqueador capaz me quemo toda
-Y somos ranger pues
-Jajajajajaja si pero para eso no
Mientras Finter y yo estábamos platicando aparecieron Diana y Vane, a quienes no veía desde que llegamos al rancho:
-¿Qué se habían hecho?
-Estábamos de aquel lado en la otra piscina pero ya se llenó mucho *Dijo Diana
-Y ustedes ¿dónde estaban?
-Fuimos a la playa un rato con los bichos
-Aquellos allá se quedaron *Dijo Finter
-¿Ustedes ya fueron? *Pregunté
-No todavía no. ¿Qué tal está la marea?
-Es San Diego, acá siempre es agresivo el mar pero a pesar de eso está tranquilo. Claro yo no se nadar así que mejor me quedo cerca de la orilla
-¿No sabes nadar china?
-No vos no puedo ¿No sabías?
-No, pero yo veo que si podes
-Hago el intento y en un momento de necesidad haría mi lucha pero no es algo como que digan que bruto como nada la china
-Jajajajaja pero si es fácil
De pronto llega Ale peque
-Hey Vane y ¿qué pasó pues? ¿a qué horas va el brindis con el ron por tu cumpleaños?
-Jajajajaja no estamos celebrando mi cumpleaños
-¿Cómo qué no? Si a mí eso fue lo que me dijeron cuando me invitaron *Dijo Ale sorprendido –Vamos a ir a la playa a celebrar el cumple de la Vane y Finter
-Pero mi cumpleaños es la otra semana
-Por eso hay que celebrar
-No celebrar antes es de mal agüero *Dijo Vane preocupada –Así que todavía me deben la celebración
-Socala colocha estamos acá por tu cumpleaños
-Dejen de decir eso
-No seas supersticiosa y brindemos… ¡Ron, ron para todos!
-Otro rato vaya. Se los prometo
-Bueno yo voy a tomarme un trago ya
-No se lo acaben solo vamos a ir un rato a la playa con Diana
-¿A esta hora? Si son las 11:30, el sol está intenso, se van a quemar
-Nombre vos si el chiste es agarrar un poquito de color
-Jajajajaja las quiero ver después
-Ya vamos a venir. No se lo acaben
-No te preocupes
Vane y Diana se fueron hacia la playa para broncearse y disfrutar del mar por un rato. Nosotros por nuestra parte nos dispusimos a tomar un poco de ron, preparamos el té con una de las botellas de agua que habíamos comprado; una vez estuvo listo, tomamos los vasos e hicimos la mezcla de ron según los gustos de cada uno.
Yo me tomé cuatro tragos, cuando me terminé el último, entendí que debía sentarme y dejar de beber. De pronto apareció Fabio acompañado de Allison:
-Heeey ¿qué ondas bichos? Ron, ron para todos *Dijo Ale peque muy emocionado mientras levantaba su vaso para hacer un brindis
-Jajajajaja juepuya Peque ya estás cruzado *Dijo Allison
-Nombre bicha. Siéntense hombre ¿Quieren un trago?
-Sí, ya lo perdimos *Dijo Fabio
-Bueno yo necesito que esto me baje. Iré a la piscina
-No te vayas a ahogar china
-Jajajajaja no peque si allá está Finter, con él estaré
-Eso está bueno
-No se acaben el ron
Caminé hasta la piscina donde se encontraba Finter nadando de un lado a otro, bajé las gradas que se encontraban en la esquina superior izquierda y me senté, el agua me cubría hasta la cintura. Cuando Finter me vio se acercó a mí:
-Metete china
-¿Está hondo?
-Nombre, o sea un poquito pero logras estar parada
-Pero es que todo me da vueltas
-Metete al agua para que se te pase, nada de allá para acá, a mí así me bajo
-Vaya pues
Seguí los consejos de Finter y nadé de un lado a otro para que me bajara la leve ebriedad que sentía. Mis intentos por nadar eran terribles, no lograba flotar y me faltaba el aire. Finter me observaba desde una esquina y se reía:
-Jajajaja es que trata de mantener coordinación con los pies y los brazos
-Jajajaja ahorita no me pidas mucho
-Ay china, así mira
Finter me enseñó la forma correcta para nadar, la cual me permitiría avanzar más sin cansarme tanto. Luego de un rato le dije a Finter que nos sentáramos un momento. Nos ubicamos en una de las esquinas de aquella piscina dejando los pies y parte de nuestras piernas dentro del agua.
Cuando estábamos cómodos comenzamos a conversar sobre lo rápido que había pasado el tiempo. Parecía mentira que en aquel entonces Finter estuviera a punto de comenzar a estudiar en la universidad y yo aún recordará el año en el que lo conocí:
-Ouns Finter como has crecido. Yo aún te recuerdo cuando ibas a 5° grado, eras tan lindo y adorable
-Jajajaja dejame, puya si todo lo que hemos vivido desde que nos conocemos es un gran camino bien recorrido
-Tenes mucha razón *Dije mientras exploraba los recuerdos en mi mente –Te acordas la vez que mis papás estuvieron a punto de llamar a la policía porque Fabio no aparecía en ningún lado y resultó que todo el tiempo estuvo en el poli con vos
-Jajajajajaja es cierto ese día tu papá quería matar a Fabio.
-Jajajajajaja y mi mami casi se muere de angustia
-Ya la riega este bicho
Finter y yo continuamos hablando durante aproximadamente una hora, recordando lo vivido de cuando éramos más jóvenes. Entre risas y un sinfín de anécdotas perdimos la noción del tiempo hasta que mi estómago se encargó de avisarme que era de comer:
-Ya me ruge la tripa
-A mí también
-Vamos a ver si comemos algo
-Vamos pues
Caminamos de regreso a nuestra mesa, al llegar notamos que Sofi y Nelson se había acaban de llegar a la mesa; les preguntamos si tenían hambre a lo que todos respondieron que sí, me encargué de partir el pollo rostizado que habíamos comprado y repartirlo entre los que nos encontrábamos ahí. De pronto vimos que Diana y Vane habían regresado de su viaje por la playa:
-¿Qué ondas bichas? ¿van a comer?
-Sí, de hecho por eso volvimos, ya tenemos hambre
-Vaya mira yo soy novata en esto y traté la forma de ser equitativa pero eso de no tener cuchillo me ocasionó ciertos problemas para cortar el pollo
-No te preocupes y no somos ranger pues
-Esa es la actitud
Eran aproximadamente la 1:30 pm, mientras almorzábamos y bebíamos lo que restaba de la botella de ron; conversamos sobre lo interesante que había sido ir a la playa juntos y como el grupo comenzaba a crecer, ya que era la primera vez que Raquel y Manuel nos acompañaban y estábamos muy felices por eso; por lo que los invitamos a seguir viajando con nosotros.
Luego de comer y terminarnos el ron; Vane, Diana, Manuel, Sofía, Nelson Jess, Raquel y yo decidimos volver a la playa mientras los demás se quedaban cuidando nuestras cosas.
Una vez más caminé sobre la ardiente arena, coloqué mis yinas en un espacio seguro y bajé hasta la orilla. Me senté un rato sobre la húmeda arena, hundí mis pies en ella y observé la hermosa tranquilidad del mar. De repente Jess se sentó junto a mí y comenzó a contarme sobre los beneficios de exfoliar tu cuerpo con la arena del mar y porque es mucho más económico y enriquecedor que ir a un salón de belleza (Jess vos sos una de las pocas personas que conozco que jamás podrá quedarse sin un tema de conversación)
Después de haber hecho la respectiva exfoliación según los consejos de Jess yo era más arena que persona por lo que me dirigí hasta el mar para lavar toda esa arena de mi cuerpo. Mientras me adentraba a las olas para que su fuerza me limpiará, alcancé a ver a Diana y Vane, caminé hasta donde estaban ellas:
-¿Qué ondas china?
-Acá mira en la fase dos de la exfoliación
-Jajajaja y eso
-Es que dice Jess que exfoliarte con arena es mejor que ir al salón
-Esta Jessica
-Así que luego de cubrir mi cuerpo de arena, la fase dos es lavarse
*Aparece Manuel
-Como que la marea ya está subiendo verdad
-Sí, yo ya siento que el mar está bravo
-Una ola *Grita Manuel
-Juepuya ya está agresivo el mar
-Bastante
-Miren ¿a qué horas nos vamos?
-Yo decía que como a las 4 para irnos tranquilos. Igual yo solo estaré un rato más y le doy para alistarme,
-Bueno yo ya me lavé me voy no vaya ser que me lleve el mar-Jajajaja dale
-Chivo les diré a los demás para que se alisten a tiempo
-Vaya
Mientras caminaba de regreso al rancho, me detuve donde se encontraban Nelson, Sofi, Samuel Jess y Raquel; noté que Finter y Ale peque se habían integrado recientemente les comenté sobre los planes de irnos a las 4 y me senté un rato con ellos:
-¿Qué ondas bichos? Dicen que a las 4 nos vamos a ir
-Está bueno
-Me voy a sentar un rato antes de ir a cambiarme
-Dale acá sentate
-Puya me voy a quitar los lentes porque este sol me choquea más
-Si es que ya casi va a atardecer
*De pronto viene una ola
-¡Mierda! *Grita Sofi
-¿Qué te pasó? ¿Algo te picó?
-El mar, esa ola se llevó mis lentes
-¿Qué? *Dijimos con asombro
-Así de la nada me los quito de la mano
-Esperemos talvez los devuelve *Dijo Nelson
-Puta que regada
-Tranquila esperemos
Mientras los demás esperaban a que el mar regresara los lentes de Sofi, regresé al rancho. Cuando llegué me di cuenta que Vane y Diana habían regresado antes y ya estaban casi listas para salir. Le pregunté a Diana si sabía dónde estaba la ducha para poder quitarme la arena que se encontraba escondida en mi cuerpo; ella muy amable me indicó el camino y me regaló un poco de su jabón y su champú.
Al llegar a la ducha esperé un poco, cuando fue mi turno me bañé lo más rápido que pude, me quité la arena que me había quedado pegada en mi cuerpo, lavé mi cabello, cerré la ducha, me enrolle en mi toalla y regresé a nuestra mesa. Al llegar saqué la ropa de mochila y entré al baño para cambiarme. Mientras me cambiaba escuché que alguien dijo:
-Sergio viniste
Sergio, en ese entonces, era uno de los grandes amigos de mi hermano a quién yo había tenido la oportunidad de conocer en la celebración del último cumpleaños de Fabio. Aunque en ese momento no tenía idea de lo que me esperaba en los próximos viajes, déjenme decirles que Sergio parecía un joven tranquilo y agradable.
Salí del baño para corroborar si lo que había escuchado era cierto o era producto del agua que había entrado en mis odios. Cuando abrí la puerta lo confirmé, en efecto ahí estaba Sergio, lo saludé muy contenta de volver a verlo:
-Sergio ¿qué ondas? Qué bueno que si lograste venir
-¿Qué ondas china? Si me vine aunque sea un rato es que me tocó trabajar
-Puya que regada
-Si vos ni modo
-Por cierto ellas son Vane, Diana, Raquel, Jessica y él es Manuel a los demás ya los conoces
-Esto es para ustedes *Dijo Sergio mientras nos daba un doce de Pilsener
-Hey gracias
-Les presentó a mi esposa Gabriela
-Mucho gusto Gaby
-Un gusto
Mientras estábamos en la presentación oficial de Sergio, apareció Nelson muy preocupado porque los lentes de Sofi aún no aparecían, cuando Sergio escuchó la historia caminó a la playa para ver en qué podía ayudar, pero fue inútil, el mar había decidido quedarse con los lentes.
Cuando todos estábamos listos comenzamos el viaje de regreso a casa, Sergio nos ofreció llevarnos hasta El Faro, le agradecimos por su oferta pero la verdad es que éramos muchos y no íbamos a caber todos en su carro. Entonces dado que decidimos tomar el bus hasta El Faro, Sergio decidió quedarse un rato más, nos despedimos y caminamos hasta el lugar donde abordaríamos el bus.
Al llegar a la parada nos detuvimos a esperar el bus. Mientras esperábamos Vane y Diana notaron que después de todo no había sido tan buena idea caminar por la playa en pleno medio día:
-Puya flaca mira cómo voy de quemada
-Eso no es nada vieras el vapor que siento en mi espalda
-La próxima vez no vayamos a la playa a las 12
-Puya si vos, es que dundas fuimos… Si me arde el cuerpo
Consejo Mochilero N° 6: Cuando visites la playa o hagas una caminata por las montañas usa siempre bloqueador para que puedas evitar los daños futuros.
Luego de un rato apareció el bus, nos subimos, pagamos el pasaje y nos acomodamos en los asientos libres. El viaje hasta El Faro duró aproximadamente 15 minutos; al llegar nos bajamos, nos despedimos de Raquel, ya que ella debía tomar otro camino para volver a su casa; y nosotros debíamos esperar la coaster especial que nos llevaría de regreso a San Salvador.
Después de 10 minutos apareció la coaster, pero para nuestra sorpresa esta no se detuvo; por lo que alguien sugirió que camináramos rumbo a El Sunzal para poder abordarla ahí.
Comenzamos el trayecto en dirección a El Sunzal, yo estaba cansadísima y muy acalorada, el vapor que sentía en mi cuerpo me impedía caminar a prisa. Después de caminar por durante casi 15 minutos, vimos que uno de los buses que se dirigía a San Salvador estaba a pocos metros. Dado el cansancio y el calor decidimos abordarlo, caminamos hasta él, le hicimos parada y nos subimos.
Una vez a bordo del bus, pagamos el pasaje y caminamos en busca de asientos vacíos; sin embargo, no tuvimos éxito, todos los asientos estaban llenos, por lo que resignados nos acomodamos parados en espacios libres.
El tráfico de El Puerto de La Libertad estaba terrible, llegó un punto en que no sentía mis hombros, por lo que decidí bajar mi mochila y ponerla sobre el piso cerca de mis pies. Los minutos pasaban y el bus no avanzaba, pero no tenía más opción que tener paciencia.
Luego de más una hora y media de viaje alguien dijo:
-Casi llegamos a La Ceiba
-Ya era hora *Dije con alivio
-Alístense que casi nos bajamos
Tomé mi mochila y me dirigí hacia la puerta trasera, al llegar a la parada el bus se detuvo, nos bajamos y el bus siguió su camino:
-Y de aquí ¿qué ondas?
-Esperemos una que nos lleve a El Salvador del Mundo y de ahí tomamos el Sitramss *Dijo Diana
-Yo me voy en la 44 *Dijo Sofi
-Yo también *Dijo Fabio –Me voy a quedar dónde Allison
-Que te vaya bien entonces *Dije con un gesto de desaprobación
-Allá viene la 101B
-Vamonos ahí
-Adiós bichos
-Adiós, adiós
Abordamos la 101B que nos llevaría a El Salvador del Mundo; luego de 10 minutos llegamos a la parada de La Campana, nos bajamos y caminamos en dirección a la estación del Sitramss, recargamos la tarjeta de Diana y nos subimos a la unidad que se encontraba en meta, nos acomodamos en los asientos libres y esperamos a que el Sitramss comenzará su ruta hacia Soyapango.
Mientras esperábamos la salida del Sitramss conversamos sobre nuestro viaje y lo gracioso que había sido que la coaster no se detuviera. Aproximadamente 5 minutos después el Sitramss arrancó y comenzó su camino rumbo a Soyapango. Dado que era un día sábado el tráfico no estaba pesado, por lo que al cabo de 30 minutos el Sitramss había llegado a Plaza Mundo:
-Bueno se acabó la cora
-Estuvo chivo el trip *Dijo Manuel
-Espero no sea el único al que nos acompañes
-Para nada, este es el primero de muchos
-Así se habla
-Yo los dejo *Dijo Jess –Que les vaya bien
-Salu Jess tené cuidado
Luego de despedir a Jess caminamos hasta la Plaza San Miguel para abordar los buses correspondientes, al llegar, nos dijimos adiós y cada quien tomó su camino.
Y fue así como concluíamos el primer viaje del año 2016.







