“Ahora, respira y cuenta hasta tres conmigo… uno, dos…” No esperó al tres antes de acomodar el hueso dislocado con un firme movimiento. “Listo.”
Antoinette quedó pasmada ante la facilidad con la que el chico había acomodado el brazo ajeno. Una vez la persona auxiliada se marchó, la bruja se acercó. “¿Qué le pasó?”















