✧ ☾ ☆ ― ┊ be brave ┊ ✶ ̖́-
onlyhumanlorelai :
La rubia siempre había tenido un carácter que sobrepasaba la terquedad, cuando algo se le metía a la cabeza era casi imposible hacerla cambiar de opinión, tenía que pasar algo sumamente grave y significativo para que entonces la muchacha lograra modificar su pensamiento, ella creía en las personas, si sabia que no todas o más bien ninguna pensaba como ella, todos estaban envueltos en sus ideales de ser los vencedores sobre las criaturas o sobre los humanos. No podía entenderlo, y por más que le advertían simplemente no podía aceptarlo. Por eso mismo había confiado en Aura porque desde un principio lograron, al menos para Lorelai, conectarse de una manera, la vampiro no la había matado cuando tuvo la oportunidad, incluso se habían salvado la vida mutuamente, ¿que clase de persona haría algo así cuando su único interés era asesinar?. La de anteojos tenía esperanza en la vampiro, y aunque las cosas ahora no pintaran tan bien para nadie continuaba aferrada a aquella leve esperanza. Todos cometían errores, todos pero eso no los hacía malos, los hacia humanos. La de ojos azules como agua escucharon las palabras de Aura detrás de ella, sabía que ella ya no era más humana, pero lo había sido y por muy absurda idea que sonara, creía que podía quedar algo de eso en el interior de la castaña. Se mantuvo en silencio mientras hablaba con su padre. Era una situación muy incomodo para la joven de blondos cabellos. Tragó grueso pues lo que diría a continuación era algo realmente estúpido. “Entonces hazlo, mátanos, mátanos ahora” Le tembló un poco la voz aunque intento sonar firme. ‘¿Que estas haciendo Lorelai?’ preguntó su padre con más intención de disparar. “Tus balas no van a matarla, apenas aprietes el gatillo ella estará sobre ti” Respiraba con dificultad. Cerró los ojos al escuchar que no lo haría y dirigió sus ojos hacia su padre. De pronto se tensó de nuevo al sentir como es que el rostro de la vampira estaba prácticamente rozando su cuello. La vista de Lorelai se encontraba fija en su padre, tenía esperanza en ambos. La mandíbula de la joven prisionera tembló pues ahora no sabía si su padre bajaría el arma. 'Promete que no vas a lastimarlos y la bajaré’ Le ordenó cediendo un poco a lo que pedía la de cabellos oscuros.
Se quedó paralizada ante las palabras de la rubia. Parpadeó repetidamente, cuestionándose las razones que tenía Lorelai para pedirle eso: porque no la creía capaz, porque sabía que no era capaz. Soltó un pequeño gruñido apegándose más a su espalda ¿Cómo podía cuestionar su capacidad de asesinar humanos? Intentó que las manos no le temblaran, pues sentía que su ira se mezclaba con confusión, con ganas de escapar de allí cuanto antes. Por unos segundos estuvo segura de que el hombre dispararía, pero el miedo no cabía en ella en ese momento. No sabía cómo la bala llegaría a su objetivo sin arriesgar la vida de la rubia. A Aura le dolería, pero Lorelai podía morir. La respiración de la humana sólo la ponía más nerviosa, así que esperaba que su padre fuera suficientemente inteligente para bajar el arma. Tenía la piel de su cuello tan cerca que el exquisito aroma a humana la llenó de pronto, ahí, justo debajo de la piel, la sangre caliente corría llevando vida a ese frágil cuerpo. Sus pupilas se dilataron a sólo unos centímetros de rozar sus dientes en ella, y las palabras del humano la golpearon con incredulidad. Podía decirle que lo prometía, sí, sólo un par de palabras y el hombre bajaría el arma, pero él era demasiado estúpido como para pensar que seguiría dándole tiempo a ese espectáculo absurdo. “Dos segundos. Has perdido tu oportunidad” escupió las palabras con furia, y de pronto, soltó a Lorelai, apartándola sólo lo necesario para que quedara a unos pasos más allá de dónde estaban y no le llegaran balas si el hombre disparaba. No podía seguir poniendo la inocencia de la rubia entre dos personas dispuestas a matarse. ¿Cómo la mantendría a salvo si se aferraba a sus ideas aún en el borde de la muerte? La rabia que sentía hizo que sus movimientos no duraran más de dos segundos, de pronto estaba frente al humano, a tan sólo un metro de distancia. Su mente, nublada de emociones, se enfocó en los acelerados latidos del corazón, en la respiración agitada y el aroma a miedo que comenzaba a invadirlo. “No hago promesas a humanos que me amenazan. Desaparezcan de este bosque, no vuelvan. La próxima vez ni siquiera les advertiré.” Dijo ladeando la cabeza. Esperaba que lo hicieran, si resultaba como pensaba, Lorelai no volvería a mostrarse amistosa con ninguna persona que no fuese humana y eso era lo mejor, no debía olvidarlo.















