Hola, soy Laura, tengo un secreto, un secreto que me cambió la vida. Era una tarde de primavera, las flores de diferentes colores crecían y los niños se revolcaban en la hierba, patético. Yo estaba en la escuela, dando mi clase de química, estaba mirando el cielo por la ventana, la chica que se sentaba al lado mío no estaba, su silla estaba vacía. De repente entró la secretaria de la escuela, parecía alterada, se acercó a la profesora y le dijo algo al oído, la profesora se alteró y le dijo algo a la secretaria, la secretaria asintió con la cabeza y salió del salón, la profesora nos dijo que volvía en un momento y también salió del salón. El salón quedó en silencio por un momento, después comenzaron los murmullos, todos querían saber qué era lo que había pasado que alteró a la profesora y a la secretaria, a mí personalmente no me importaba, siempre estuve alejada de todo lo que pasaba alrededor mío, desde pequeña me encerraba en mí misma, nunca me importaron los demás y esta ocasión no era la excepción, yo seguí mirando a la ventana, el cielo se estaba tornando gris; era extraño. La profesora regresó y todos los murmullos se callaron, la profesora estaba llorando, cruzó el salón y se sentó en su escritorio, todos se preocuparon y preguntaron qué había pasado, yo sólo quería irme a casa, la profesora dijo que Valerie, la chica que se sentaba al lado mío, había sido hallada muerta en su habitación, la clase quedó en shock, Valerie era una chica querida por todos, era inteligente, amable y bonita, a todo el mundo le impactó su muerte. Los chicos preguntaron de qué había muerto y la profesora les dijo que la policía recién había llegado, pero parecía un suicidio; el arma estaba al lado del cuerpo y no habían desordenado nada y nadie había entrado a la casa tampoco. Todos se quedaron callados El resto del día fue callado, nadie del salón quería hablar de eso, las semanas pasaron, luego los meses y mis compañeros aún no superaban la muerte de Valerie. Los padres de Valerie se mudaron y empezaron los rumores de que el espíritu de Valerie seguía en esa casa, yo no creí en eso, los chicos decían que cada vez que alguien entraba a la casa pasaban cosas raras, cuatro señales le decían. Yo, para demostrarles que no era cierto, decidí ir a su casa. Mis compañeros me dijeron que no fuera, pero no les hice caso así que después de la escuela fui a mi casa, agarré mi videocámara y fui a casa de Valerie. La casa parecía normal por fuera, lo único que la hacía parecer abandonada era la alta hierba, prendí la videocámara y entré a la casa, estaba vacía, no había muebles, subí las escaleras mientras grababa con la videocámara, cruzé el largo pasillo hasta que encontré su habitación, ésta no estaba vacía, estaba su cama, tendida, en sus cajones y en su closet estaba su ropa, parece que sus padres querían olvidar ese incidente, algo me llamó la atención, aún quedaban un poco de las manchas de sangre visibles en el piso, aunque la escena había sido limpiada, a un lado del closet había una mesa con un espejo en la pared, la mesa estaba llena de maquillaje, me acerqué a ella, por alguna razón removí el espejo de la pared, jamás debí haberlo hecho, en la pared estaba escrito con letras negras (como si hubiesen quemado las letras en la pared) el siguiente mensaje: “Si no puedo convencer al Cielo, entonces moveré a los Infiernos” Me asusté, ¿acaso Valerie escribió eso?, ¿eso la obligó a suicidarse? Muchas preguntas se formularon en mi mente pero no me preparé para lo que pasaría ahora: Las letras se volvieron azules y el suelo empezó a temblar, primera señal, corrí lo más rápido que pude pero me caí en las escaleras, rodé hasta el final de las escalera, me puse de rodillas, el temblor había parado pero ahora empezé a escuchar murmullos y risas y a ver sombras en las paredes, segunda señal, cuando eso cesó me puse en pie, pero de reojo vi un cuchillo volando hacia mi cabeza desde la cocina, tercera señal, me agaché rápidamente y gateé hacia la puerta, estaba a punto de abrirla pero una risita me detuvo; me volteé y vi a Valerie riéndose y agarrando el cuchillos que se había clavado en la pared, cuarta señal, “Fuiste muy tonta al venir aquí” me dijo. Al día siguiente se encontró mi cuerpo en la casa, como no había nadie en la casa pensaron que me había suicidado. Hola, soy Laura, estoy muerta y lo pero que pude haber hecho fue entrar a esa casa. (La creadora -Maria muñez)