(vía Grazalema, destino turístico)Muchas callejuelas en pendiente desembocaban en la Fuente de la Plaza de España de Grazalema. El diseño de las fachadas se sustentaba en materiales naturales —piedra, barro, cal y hierro—, y la configuración de las viviendas respondía a un esquema de dos plantas: ventanas en la planta baja protegidas por rejas, y balcones en la superior, con barandillas de hierro. La estrechez de las calles favorecía el control de la temperatura y, al mismo tiempo, dificultaba el tránsito de vehículos. Así se combatían el calor intenso y la luz deslumbrante, al tiempo que se creaban espacios de convivencia más frescos y agradables. La impronta romana y musulmana se advertía aún en las pequeñas plazoletas y en las calles quebradas.









