DIGO TU NOMBRE
Y sin siquiera sugerirlo, los recuerdos vienen a mi mente. Digo tu nombre y pienso en mi madre. En mi infancia. En un millón de recuerdos, en poner el estéreo a todo volúmen mientras canto y siento en la piel esas letras, la música. A mis amigos del barrio. A las veces que dije mentiras para escaparme a un concierto porque apenas tenía 15 años. Porque nadie podía entender lo que yo sentía cuando apretaba el botón de play y esas guitarras y bajos me transportaban a otro universo. Digo tu nombre y aún puedo sentir la emoción que significaba abrir un disco y olerlo, escudriñarlo, leer todo el librillo para analizar qué hizo quién. Las letras que solo yo podía comprender y sentir en el alma. Digo tu nombre y recuerdo la primera vez que fui a un concierto: el fuego que prendió en mi pecho al vivir esa experiencia. Saber que solo quienes estábamos ahí experimentamos en comunión lo mismo. Digo tu nombre y a veces se me llenan los ojos de lágrimas. Porque me has acompañado a lo largo de los años. Cuando dejé de ser adolescente para transformarme en otra cosa, cuando dejé mi ciudad, a mi familia, para ir en busca de aventuras, de la vida misma. Digo tu nombre porque te llevo tatuado en lo más profundo de mi ser. Porque sería tan dificil explicarle a alguien lo que siento cuando te pienso. Nostalgia, mi patria, identidad, familia, mis hermanos, mi alma. Digo tu nombre y sonrío, grito, me emociono.
Digo tu nombre y eres México. Eres rock. Eres vida. Eres un universo de memorias que me acompañan, que me dan fuerza, que me recuerdan que aquí no es así, pero es algo que solo nosotros entendemos. Digo tu nombre y el alma se enciende, porque a miles de kilómetros de casa, eres mi lugar seguro, a donde siempre puedo regresar: el abrazo de mi madre, la comida, los hermanos, una bandera. Digo tu nombre y es todo: Caifanes
•(Caifanes, México) 08 / 12 / 2025
















