Cuando escucho que el profesor pronuncio su nombre rápido en su rostro apareció una sonrisa pícara, le satisfacía saber que todo lo que quería se estaba logrando. Al instante levanto la mirada sin quitar esa sonrisa de su rostro, lo miró fijamente pero ahora su mirada era retadora pero a la vez seductora– ¿Con o sin ropa? –Comenzó a reír junto a sus compañeros de clase, se había arriesgado con su comentario porque bien sabía que los demás conocían su actitud. Al instante que cesaron las risas apoyo sus codos sobre la butaca de una forma que resaltará su pecho. El juego de la seducción había incrementado, ya no le importaba si alguien lo notaba aunque sabía que nadie lo haría. Volvió a mirar a Oliver pero ahora su mirada era intensa, de esas que podían poner nervioso a cualquiera. Relamió sus labios antes de hablar para que así el profesor se fijara en ellos–. Ahora tiene toda mi atención, así que pregunte.
Sonrió de costado al escuchar la pregunta de la morena, sabía el juego que la chica estaba tratando de jugar y no era su intención quedarse callado. Decidió en ese entonces caminar en dirección a la castaña para así poder observar y admirar su rostro con más atención, respondiendo—. Dígame, Señorita Sally... ¿Cómo prefiere usted? —Preguntó sin poder evitar alzar ambas cejas mientras esperaba una respuesta de Sally, si ella quería provocar, entonces Oliver jugaría ese juego con ella. Le encantaba eso ahí, tenía más de 20 alumnos en ese salón pero el sentía que era ellos dos y nadie más, era mágico, intenso, fascinante—.








