lukvas:
en busca de agua, ya sea para refrescarse o beberla, con la que de primero o al menos de una que también pueda ser ingerida, es que busca primero el salir entre multitud. siente un choque algo brusco, que aunque en parte comienza a relajarse también es algo de enojo, algo inusual de él pero aquella sustancia en su sistema le tiene a flor de piel. ‘ ¡fíjate tú! ’ responde al instante, girando a mirar al dueño de vocablos, mirándole fijamente con misma molestia pero después de largos segundos finalmente su mente hace click. ‘ ¡nay! ’ ojos se abren un poco más por misma sorpresa casi tomando la decisión de sentarse a su lado pero solo de imaginarlo le da más calor. ‘ ¿qué haces sentado ahí? ’ como si se le olvidara lo que acaba de suceder, tomando uno de sus brazos para estirarle y levantarlo. ‘ ¡salgamos de aquí! o moriré de un golpe de calor o algo así ’ casi grita, queriendo ganarle a la música que hay para ambientar evento.
pupilas dilatadas no pueden dar credibilidad a lo que presencian, molestia afectando el semblante afable de amigo y es tan solo fracción de segundo en la que toda reacción pausa para divisarle antes de que jolgorios se desencadenen de vuelta. ‘ ¡lukas! ’ mimetización de emoción por encuentro es representación más cercana de lo que acontece en interior cada vez que caminos se cruzan contrario a lo que suele demostrar. ‘ me per— ’ antes de que pueda argumentarse, recuperación de altura lo desorbita fugazmente, pero ni por asomo interponiéndose en ligereza plasmada en faz. por lo menos hasta que masculino prácticamente eleva vocablos a lo que percibe como milímetros de sensibilizados canales auditivos y curvatura se frunce con gracia. ‘ ¡se supone que el exagerado soy yo! ’ repone, pese a propia reacción, volviendo a emular maneras, sin embargo, dúo de manos van a posarse sobre hombros foráneos para comenzar a sortearlo entre anatomías. ‘ te lo digo, no hay que venir más a estas fiestas, siempre son so fo can tes. ’ no es noticia que prefiera las reuniones de unos cuantos a la concentración de anatomías y milagrosamente, pasando por alto las cercanas colisiones con otros, se separa al dar con umbral de evacuación y enviar falanges a presionar para que brisa nocturna les reciba. ‘ carajo. ’ queja abandona por lo pesado que músculos se sienten, pero aun así logra desplazarse hasta banco designado a fumadores y se deja caer. ‘ nos hicieron algo, ¿lo sabes no? ’ de primera instancia, gracejo vibrando en cuerdas vocablos emprende adormilado, pero disminuye hasta pesado suspiro y palmas se cruzan para descansar en cada uno de propios hombros. ‘ no quiero preocupar a jun, del uno al diez, ¿qué tan drogado me veo? ’










