Bienvenido, agobio por @Hanaritz024
- Aritz, aquellos dos nos están mirando y creo que nos han conocido.
- Pues seguro. Venga, elige ya entre estas dos camisetas y nos vamos para casa.
- Vale, pero ayúdame- pidió Han nervioso.
Dos minutos después Han y Aritz ya salían por la puerta de “Z”. En 10 minutos llegaron a la casa que compartían desde hace dos meses, que estaba cerca de Chueca. Por desgracia, Han llevaba unos días agobiado y Aritz lo notaba.
- ¿Han, qué te pasa?- le preguntó al escuchar los resoplidos del chino granaíno.
- Joe tío, es que estoy un poco agobiado, no podemos salir sin que nos paren doscientas veces para preguntarnos cosas. Yo sé que es normal, y que es la novedad y pasará, pero me agobio.
- ¿Pero tú no eras el que un día en la sala de ocio de la casa me dijo que le gustaban sus quince minutos de fama?- intentó bromear el vasco.
- Ya… Pero creo que he cambiado de opinión.
- Claro claro, anda venga vamos a hacer la cena que ya me estoy muriendo de hambre.
- ¿Y qué le apetece a mi marido hoy?- preguntó Han con la carita número uno, una de las que tanto le gustaba a Aritz.
- Pues… ¿quieres unas setas y recordamos viejos tiempos? -contestó entusiasmado- Creo que tenemos de todo para hacerlas.
- ¡Cómo te gustaron mis setas de aquel día reh! Con las setas te gané para siempre. Pero no olvidaré que esa noche empezaste tú primero el acercamiento definitivo.
- ¿Cómo que yo primero?- Aritz no sabía a lo que se refería.
- Claro, ¿no te acuerdas? Primero en la cocina, me apoyaste frente a Marina, que como siempre, no estaba de acuerdo conmigo para hacer la cena, después me ayudaste en la sala de ocio a montar la máquina. Ahí me enamoré definitivamente. Cuando Marina dijo “Aritz, vamos a coger setas” y tú te quedaste un rato más ahí, a mi lado… Fue cuando pensé “con este hombre me tengo que casar algún día”.
- ¡Qué tonto que eres Hanito! La verdad que ahí ya te quería, y mucho además. Recuerdo que esa noche fue la primera vez que te lo dije- dijo Aritz emocionado.
- Y hasta ahora… Y la verdad que espero que por mucho tiempo más.
- Por supuesto, yo te quiero mucho cabronazo- dijo Aritz mientras abrazaba a Han y le daba un beso en el cuello, uno de esos que ponían la piel de gallina.
- ¡¡No tienes que decirlo porque yo te lo diga eh!!
- ¿Empezamos otra vez? Creo que esto ya lo he vivido antes. Pero sí, te quiero mucho pitxín. Y contigo cerca, todos los agobios son bienvenidos.