Si lo supiera... Si supiera cuánto te quiero, no sería tanto... Recuerda que lo extraordinario es inexplicable...
Claudia Ravenwood

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@nicholasrymer
Si lo supiera... Si supiera cuánto te quiero, no sería tanto... Recuerda que lo extraordinario es inexplicable...
Claudia Ravenwood
Te creo... Te tengo fe... Te tengo la misma fe que tú me tienes. Eres una fe que puedo ver y tocar, una fe a la que puedo hacer el amor, una fe a la que me puedo abrazar en las noches de tormenta, una fe que huele a un perfume único, y que es más único aún en tu piel.
Claudia Ravenwood
Que nadie nos la explique... Es mejor vivir en la duda del sentido de la felicidad... -te digo, porque si la felicidad pudiera explicarse, no sería tan extraordinaria, porque nada que sea extraordinario puede tener una explicación humana.
Claudia Ravenwood
Veo en tu cuello el ascenso y descenso de tu bocado de Adán, que en realidad es mi bocado, porque yo soy quien muerde tu cuello con los labios cuando hacemos el amor, yo soy quien sabe como te sabe la piel. Sonrío, bajando mi mano hasta tu cuello, donde la dejo, con los dedos hacia tu nuca.- Porque las cosas que se saben simplemente no necesitan una razón, ni una explicación, simplemente se saben, porque es algo que puedes sentir... -digo, mirándote, apoyada en el brazo cuya mano apoyo en el mantel.- De la vida, lo mejor que nos pasa es aquello que no sabemos como explicarnos... Y que no puede explicarnos nadie.
Claudia Ravenwood
Es mentira que segunda partes nunca fueron buenas. Segundas partes, son las mejores horas.
Claudia Ravenwood
Sonrío y extiendo mi mano mientras apoyo la otra en el mantel, acariciando tu suave rostro, mirando esos ojos verdes que se han llevado la mitad de mi vida de una sola mirada.
Claudia Ravenwood
Puedo oler todo lo que hay en este entorno. La resina de los árboles, unas pequeñas flores silvestres de la rivera, incluso la vida que hay dentro de éste. La naturaleza tiene un olor a vida incesante, a creación ya destrucción, al calor del sol quemando las hojas de los árboles, y a la humedad del río pudriendo sus raíces... Pero sobre todo, y por encima de todo, percibo tu olor. Tu perfume, al que ahora también, huelo yo cada mañana.
Claudia Ravenwood
Compartir mi vida contigo es lo mejor que he hecho en mi vida.
Claudia Ravenwood
Mi risa es algo que también me resulta inesperado, tan inesperado como fue tu llegada, tu inconfundible olor invadiendo el pueblo, antes de que tus ojos verdes lo invadieran todo. Llegaste a mi vida para quedarte, y no necesitaste pedir permiso para hacerlo, porque mi corazón te abrió la puerta antes que yo.
Claudia Ravenwood
Me dices que siempre acierto. Yo creo que sí, que he acertado siempre. No me equivoqué con Julian, porque gracias a él tengo a mis hijas, y también a ti, porque te encontré después, aunque fuiste tú quien me encontró a mí.
Claudia Ravenwood
Sé que te he encontrado, o mejor dicho, que nos hemos reencontrado en el camino, después de habernos alejado el uno del otro. Estuvimos distanciados por mucho tiempo, porque ni siquiera nos soportábamos, y en cambio ahora no puedo imaginar mi vida sin ti.
Claudia Ravenwood
“-Hoy ha sido una mañana de martes muy tranquila en la floristería. Roxanne y yo hemos estado organizando el invernadero mágico, plantando n
Lo que no puede explicarse
Claudia, Nicholas y sus hijas pasan juntos una tarde junto al río
Sonrío escuchando a las niñas, feliz de que ellas sean felices por ver a una mariquita alzando su vuelo
—Yo también lo dudo, pero te miro y creo en ti...
Digo sonriendo tocando tu mejilla con mis nudillos
—Aunque creería en ti aunque no te viera...
Digo sin dejar de sonreír mientras te miro. Abres los ojos, y yo siento un escalofrío que eriza el vello de mi piel bajo la camisa blanca de manga larga que llevo puesta
—A mí también me cuesta creerlo, pero la hemos imaginado tan bien, que se nos ha hecho real...
Me humedezco la sonrisa mirándote
Siento un escalofrío cuando me dices esas palabras. No hay amor más grande que aquél que nace de la fe en alguien que ni siquiera puedes ver. Es como quien profesa amor a Dios... La fe es el amor más grande que existe. Me emociono mientras miro tus hermosos ojos verdes, tan grandes que me siento a la sombra de tus pestañas. Dices que nos lo hemos imaginado tan bien que se ha hecho realidad.
—Eso debe ser...
Digo, pensando que me siento tan poderosa con mi mano sobre tu cuello, y mirándote a los ojos con mi frente sobre la tuya, viendo como te brilla la sonrisa que acabas de humedecerte, que podría gobernar el mundo desde aquí, sin necesidad de tener ningún trono.
—Si te digo que te quiero, no le hago justicia a la verdad...
Susurro.
Nicholas y Claudia
Mirándote fijamente a los ojos, esos ojos que me encantaron la primera vez que volví a verlos, en la tercera parte de mi vida
Nicholas Rymer
Nunca perdí el tiempo, pues siempre lo invertí, eso era lo que hacía cuando no hacía otra cosa que dibujar edificios, pero ahora me doy cuenta de que todo el tiempo que ahorré, lo estoy amortizando mejor de lo que pensaba, porque lo estoy viviendo a tu lado
Nicholas Rymer
No lo sé, pero creo que no me hace falta saberlo... Solo yo soy la pareja de Claudia Ravenwood. Solo yo conozco a sus hijas y escucho como le llaman "mamá"...
Nicholas Rymer
Me doy cuenta de que los dos hemos hecho lo mismo. Tú por tu hija, yo por la niña que te llama "mamá".
Nicholas Rymer