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- Menudo dolor de tripa. He debido de comer "algo" que me ha sentado mal.
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@noah-elswood
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- Menudo dolor de tripa. He debido de comer "algo" que me ha sentado mal.
Cuestionario
… High all the time to keep you off my mind, ooh ooh, ooh ooh. Spend my days locked in a haze, tryin’ to forget you babe, I fall back down… Comenzaba a sonar en su reproductor aleatorio a medida que su paso avanzaba. Como usualmente, era una de las últimas en salir del laboratorio a altas horas de la noche, y no se quejaba, de hecho le gustaba lo que hacía, así que no tenía problema. El hecho es que debía tomar una ruta sumamente solitaria para llegar a casa y particularmente esa noche, no parecía así. Pese a sus audífonos logró escuchar un grito no lo suficientemente lejos, haciendo que se detuviera, presentando cierto temor de lo que pudiera ser, más al no escuchar nada más, retomó un paso más atento hacia la espera del autobús. Quizá era por el resiente incidente, pero sentía una presencia cercana, la cual la ponía nerviosa. No fue hasta que cruzó por una de las esquinas que tropezó con una persona, soltando un pequeño chillido, mientras sus ojos permanecían cerrados con fuerza. —Por favor no me mates, te daré todo lo que quieras, lo juro.
Noah era distraído por naturaleza. Y este hecho, en más de una ocasión, se convertía en un grave problema; esa noche no era diferente. Cuando salió del trabajo decidió volver caminando hacia casa para familiarizarse con las calles de su nueva ciudad, pero no contó con que, a los 5 minutos, estaría sumido en sus pensamientos sin fijarse que camino tomaba.
Volvió en sí ante aquel grito. Había sonado realmente cerca y le había puesto los pelos de punta, y aunque confiaba en sus habilidades para defenderse en caso de que fuera necesario, decidió alejarse de la zona y acelerar el paso para llegar cuanto antes a casa. Fue entonces cuando chocó con alguien, poniéndose en tensión y apretando la mandíbula y los puños, dando un paso atrás y listo para entrar en acción. Cuando escuchó a la chica ladeó la cabeza, frunciendo ligeramente el ceño. Se relajó un poco, relajando el gesto. - Tranquila, tranquila. No pasa nada... - dijo estas palabras con voz suave, casi como diciéndose a sí mismo que se calmase. - No voy a hacerte nada.
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— Eso espero, honestamente— Admitió exhalando pesadamente y elevando los hombros— En realidad, me da igual, no tengo demasiado que hacer, debería comprar algunos libros, pero eso puede esperar— Dijo para demostrar poca ocupación, ciertamente mientras más tiempo fuera de su casa tenía, era mejor para su salud mental que atinaba con derrocarla en esas cuatro paredes cargadas de recuerdos tediosos y tristes— ¿Siempre eres así de mandon?— Cuestionó liberando una suave risa — No quisiera ser yo la que te sirva el café en la mañana— Bromeó abrazándose a si misma, sosteniendo su agarre desde los codos.
- ¡No soy mandón! - Dijo haciendo después un ruidito de queja algo infantil. Lo cierto es que, sin quererlo, acaba siendo algo mandón bastante a menudo. - En realidad me lo tengo que preparar yo solo; no recuerdo ningún día que Shilo se haya despertado antes para preparármelo. Shilo es mi hermana, por cierto. - Explicó, aunque lo de que eran hermanos era solo la tapadera que Shilo y él usaban. - ¿Para qué son los libros que necesitas, por cierto? ¿Para la universidad? - Preguntó con curiosidad.
"¿Por donde se volvía a mi casa?"
"Prometiste no ser tan obvio ésta vez" Se dijo el pelinegro al salir del hospital aún con su uniforme. Estaba exaltado, momentos atrás había tenido una cirugía que sugirió sólo porque era muy conveniente para el paciente, sin embargo la realidad es que el postoperatorio era bastante doloroso, cosa que beneficiaba al cirujano, tomando su dolor para sentir el poder correr por sus venas, sin embargo el paciente había notado aquello, a lo cual le agradeció y Evan salió de la habitación sintiéndose un idiota. — Voy a matar a ese estúpido. ¿Se supone que aprendieron a aplicar medicamentos en la escuela o no? — Levantó las manos molesto del todo, observó que una persona estaba a unos pocos metros de él. — ¿Tienes algún problema? —
Noah caminaba de vuelta a su casa, sumido en sus propios pensamientos. Concretamente en los relativos a su "cena", ya que la meditación, el yoga y demás técnicas tenían un límite y, después de cierto tiempo sin alimentarse, dejaban de ser efectivas. Normalmente, sentía cuando ese hambre se acentuaba, y por eso necesitaba llegar a casa cuanto antes. La grave voz de alguien que pasaba cerca de él lo sacó por un momento de sus pensamientos, y lo miró durante unos segundos con ojos grandes cuando se dirigió a él. - No... Yo solo... - Negó un poco con un cabeceo. - Es usted el que parece alterado. Pero... No es asunto mío. Creo. - Lo cierto es que estaba algo intimidado por la seriedad del médico.
¿Dónde estarán...?
Odiaba hacer la compra, definitivamente lo hacía. Desde que sus padres dejaron de estar con él allá por los doce años, sólo se había centrado en hacer la compra de cosas necesarias y sólo cuando era necesario simplemente porque le sacaba de sus casillas todo lo que tuviera que ver con un supermercado, era así. Llevaba cerca de media hora en frente de unos tarros de mermelada, mirándolos como esperando que se decidieran a hablar y se eligieran por él. Se decidió a elegir dos tarros aleatorios al fin, mientras por su cabeza pasaba una y otra vez que no volvería a bajar al supermercado. Suspiró derrotado cuando un hombre chocó contra él haciendo que los tarros cayeran y se rompieran.—No te preocupes, creo que no eran lo que buscaba.—Respondió, alzándose de hombros.—Aunque ahora parece que habrá que pagarlos.
Tras la disculpa, el estrepitoso ruido de los tarros de cristal rompiéndose contra el suelo inundó los tímpanos de Noah, dejándolo durante unos segundos sin saber qué decir. Esto le pasaba por andar siempre despistado. - Menudo desastre... - dijo mientras se llevaba una mano a la cara. - No te preocupes, yo pagaré por ellos. Ha sido culpa mía por no mirar por donde iba.
¿Dónde estarán...?
— Tratemos de ver el lado positivo cosa que es muy raro en mi, es preferible que sean cajas de cereales a que sean cajas de leche porque esas si duelen mas — comento esquivando las ultimas cajas de cereales que se caían de la repisa mas alta — Tranquilo a cualquiera le puede pasar chocar con alguien y hacer caer todo el estante de cereales pero ¡Hey¡ Las cosas así pasan en la vida cotidiana — dijo riendo un poco ante el sarcasmo de su ultima oración ya que la parecía bastante divertida la situación en la que se encontraba — Yo también te daré una mano…. Pero solo una pequeña —.
- Estoy totalmente de acuerdOUCH! - Exclamó, cuando al estar agachado no pudo esquivar una de las cajas que aún caían y que fue a parar a su cabeza. - Si hubiera sido una de leche me habría quedado bastante tonto ahora mismo... - bromeó un poco, alzando la vista para mirar a la chica un momento antes de continuar recogiendo. - Con una pequeña será suficiente - dijo con tono amable, incorporándose con varias cajas amontonadas en sus brazos. - Ya está casi recogido todo.
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— Tuve una mala noche, para serte sincera— Confesó emitiendo otro bostezo que opacó con las palmas de sus manos. — Si quieres podría acompañarte, estoy volviendo a casa y no tengo mucho que hacer, la verdad— Ofreció amable con una sonrisa suave — ¿Café cargado o cortado?— Cuestionó intentando conocer un poco a su interlocutor. Movió su cabello hacia atrás porque si comenzaba a acumularse en su rostro, su cuerpo lentamente caería de sueño de verdad.
- Pobrecita... Verás como esta noche duermes con un bebé - dijo mientras miraba divertido cómo la chica bostezaba. Asintió ante su propuesta, sonriendo un poco. - Claro. Aunque en cuanto entregue los papeles empezaré a impartir el curso; lo digo por si te supone dar mucho rodeo acompañarme hasta allí. - Explicó, mientras gesticulaba un poco con las manos. - Hmm... Cortado. ¿Tú? Aunque sea cual sea la respuesta, hoy necesitas uno bien cargado. O inyectado en vena a ser posible - bromeó.
¿Dónde estarán...?
Finalmente su departamento se encontraba en las condiciones que ella quería. Tenía los muebles ya acomodados, la cocina con todos los utensillos necesarios, las decoraciones necesarias… no podía quejarse. Era media tarde ya y luego de estar dando los últimos retoques a su nuevo hogar, decidió ir a hacer las compras que aún no había hecho. Tenía que llenar esa cocina y alacenas. Los cereales siempre habían sido su desayuno favorito, por lo que se dirigió a las gondolas que tenían de todas las marcas posibles mientras empujaba su carrito ya con varias cosas adentro. Estaba tomando una de las cajas de los de chocolate cuando sintió un golpe en la cadera, girándose a ver al muchacho que manejaba el carrito. —No hay problema.— Le dijo con una pequeña sonrisa y negando con la cabeza. —Aunque me ofende un poco, creía ser lo suficientemente linda como para que me vean.— Bromea arrojando en su propio carrito las dos cajas de cereal.
Al ver la sonrisa de la chica, Noah sonrió de vuelta aliviado de no haberla molestado. A continuación, río un poco por su último comentario. - No te ofendas; eres muy linda. El problema es que yo soy bastante despistado. - Explicó, sin perder la sonrisa en su rostro. No pudo evitar ver los cereales que la chica depositaba en su carrito. - ¡Hey! Llevo un rato buscando esos mismo cereales. ¿Dónde están colocados?
- Oh, dios mío… La comida china es tan super mega especial. - de broma, mirándole divertida. Para cualquiera no lo era, pero para ellos pedir a domicilio era algo especial porque casi siempre andaban con el dinero justo de deudas y pagos atrasados que tenían de cuando eran más jóvenes - ¿Vas a pedirte lo de siempre? - siendo ese su sí - ¿O vas a dejar de ser tan aburrido?
- Es comida de los dioses y lo sabes, sunshine. - Continuó la broma de Shilo, llamándola por el nombre cariñoso que usaba a menudo con ella. Rodó los ojos cuando lo llamó aburrido, pero la sonrisa no se borró de su rostro. - ¿Sabes qué? Que sí, voy a cambiar. - Dijo con decisión. - Es más, te dejo que pidas tu la comida por mi. ¿Sorprendida?
¿Dónde estarán...?
Observaba aquellos malditos cereales intentando hacer memoria ¿Mi tía me había dicho integrales o con azucar? Estaba realmente perdido en aquella maldita sección y estaba a punto de darme por vencido y coger la primera caja que pillase cuando alguien se chocó contra mi. —o lo sientas, yo tampoco estaba atento, estoy confundido entre tantos tipos de cereales.— Cogí una caja y la miré desde distintos ángulos. —¿Sabes si estos están buenos?—
Sonrió un poco, agradeciendo que el tipo no se hubiera molestado ante su torpeza. - Déjame ver - dijo, mientras se acercaba un poco más para mirar la caja que tenía en las manos. - Uh... No te los lleves. Son bastante sosos y se vuelven una pasta intragable. Si buscas otros integrales, estos son mucho mejores - dijo mientras cogía otra caja diferente y se la mostraba.
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Liberó una risa inevitable porque nunca le decían aquello, generalmente le decían que tenía más rostro de Francesca, incluso sus abuelos maternos decidieron nombrarla así a pesar de todo. — Tú tienes rostro de queso — Bromeó riendo — Es broma, pero es un gusto conocerte— Dijo con una fina sonrisa — ¿No podrías por lo menos fingir que me desmayé y llevarme de todas formas?— Opinó jugando y exhaló, libre de no tener que continuar con la fachada de aquello. Restregó ambos ojos con la palma de sus manos y asintió antes de bostezar. — Bien, vayamos por un café, prometo no tardarme, así no llegas tarde a donde fuera que estés yendo.
- De queso... - repitió antes de echarse a reír, negando un poco con la cabeza. Tras responder con un "igualmente", la miró frunciendo ligeramente el ceño, dibujando después una sonrisa. - Menuda perezosa eres, Molly. - Comentó ante la propuesta que le había formulado la chica, sin perder en ningún momento su tono animado. Asintió cuando Molly finalmente aceptó ir a buscarle un café. - Descuida; voy bien de tiempo. Tengo que ir al gimnasio a entregar los papeles que tiraste antes.
¿Dónde estarán...?
Uno de las cosas que Lucas sin duda amaba eran los chocolates y siempre le habían ayudado en cualquier tipo de momentos para poder relajarlo y aquello era el momento, gracias a los nervios que sentía de estar escapando de una de las personas que más quería pero necesitaba hacerlo. Mientras buscaba alguna caja de chocolate que necesitaba, ya que las anteriores se habían acabado, de nuevo. Sintió como alguien lo golpeaba haciendo que su atención fuera hacia esa persona, sonriendo levemente.-No está bien, no debería estar en medio de este lugar.-Bromeo.-
Le devolvió la leve sonrisa al joven al escuchar su broma. - Demasiada tentación, ¿verdad? Te entiendo... - Comentó, divertido. - Los cereales rellenos de chocolate debe ser una creación del diablo como mínimo. - Dijo mientras señalaba los cereales en cuestión, que básicamente consistían en chocolate relleno de más chocolate. Resumiendo, una muerte por chocolate.
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Respondió a la risa ajena con una propia, una musical tonalidad de campanillas que tintineaban de forma seguida. — Noah Elswood— Repitió para guardarlo en su memoria con una sonrisa leve en su rostro. Sus pies caminaban lento, debía de ser el cansancio que la atacaba de imprevisto. Los sentía pesados pero no lo demostraría, ella era muy independiente como para exagerar una escena dramática digna de un programa de televisión. Rió por lo bajo al escucharlo repetir el supuesto apodo kilométrico — Molly— Dijo en primera instancia — Molly Howard— Cantinuó reafirmando su identidad.
- Sí, ya decía yo que tenías cara de Molly - dijo, mirándola mientras sonreía divertido. - Y también tienes cara de necesitar un café - se atrevió a decir, porque el cansancio de la chica era demasiado evidente. - Podemos parar para que compres uno de estos de llevar. - Comentó. - Porque estoy viendo que te vas a quedar dormida de pie y voy a tener que llevarte en brazos. - Añadió, su tono animado y, al contrario que la chica, bien despierto.
¿Dónde estarán...?
Miraba la lista de compras y con el lapicero que tenia en los labios le daba check a las cosas que ya había comprado ya que no quería olvidarse de algunos productos y tener que volver a media noche para comprarlo. Tenia prácticamente todo dentro de su carrito pero le faltaba sus cereales, camino empujando el pesado carrito hasta llegar al pasillo y una vez que estaba en este lo dejo estacionado en un rincón, con la mirada buscaba su cereal cuando lo pudo ver estiro su brazo para poder cogerlo — Por fin te encuentro pequeño escuridiz..— no termino la oración que sintió como su cuerpo colisiono con el de otro haciendo que varias cajas de cereales distintos cayeran sobre ella y el suelo — Genial ¡Muchas gracias!—.
- ¡Lo siento, lo siento, lo siento! - repetía Noah sin parar mientras varias cajas de cereales caían sobre la chica y él. - De veras que lo siento. Estaba distraído, no me he dado cuenta de que estabas al lado. - Hablaba apresurado, y algo nervioso por la situación. - Yo recogeré todo esto, no te preocupes. - Decidió, agachándose de inmediato para recoger las diferentes cajas del suelo.
Shilo sintió una pequeña punzada de celos en el corazón, forzándose a sonreír por su comentario aunque en realidad no le hacía gracia imaginarse a otras mujeres alrededor de él. ¿Qué pasaba si conocía a alguien que se volvía más importante que ella y acababa yéndose, volviéndola a dejar sola? El simple hecho de preguntárselo a si misma le revolvía la tripa - No, voy contigo. - contesto algo escuetamente.
Noah sonrió ante la respuesta de Shilo, comenzando a andar en dirección a su nueva casa. - ¿Sabes qué? He visto de camino aquí que hay un restaurante chino. - La miró, haciendo una breve pausa. - ¿Te apetece que cenemos eso? Algo un poco especial para inaugurar el nuevo apartamento.