Verga. Estoy harto.

❣ Chile in a Photography ❣

No title available
No title available

izzy's playlists!
almost home
I'd rather be in outer space 🛸

oozey mess

Product Placement
NASA

#extradirty
Alisa U Zemlji Chuda
Cosimo Galluzzi
DEAR READER
dirt enthusiast
TVSTRANGERTHINGS
occasionally subtle
KIROKAZE

JBB: An Artblog!
Claire Keane
Sade Olutola
seen from Denmark
seen from Switzerland
seen from Malaysia

seen from Chile

seen from Türkiye
seen from Denmark

seen from Canada
seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from Denmark
seen from United States
seen from France
seen from United Kingdom
seen from T1

seen from Malaysia
seen from Belarus

seen from Italy
seen from Chile

seen from France
seen from Netherlands
@nosoyunflojo
Verga. Estoy harto.
50% OFF ALL ART PRINTS ON MY STORE
HERE ❤️
Así mis días
No sé ni por qué lloro, si el tiempo sigue pasando
No puedo dejar de sentir que hice algo mal, o que pude haberlo hecho mejor. Pero la verdad es que no. Fue él quien me detuvo. Quien no quiso, no pudo. Tuvo miedo, y no puedo culparlo por eso. Es lo que creo, porque nunca me lo dijo.
Lo que sé es que debí haber aprovechado sus abrazos, porque son lo que más extraño. Cuando le decía que me sentía seguro a su lado, y que quería pasar mucho tiempo así. Cuando veíamos las estrellas y cuando hablábamos sobre los sueños. De irnos a Oaxaca, de empezar de cero. De cocinar juntos y tener un huerto.
Quiero que vuelva el Fran que conocí. El que estaba en mi mente. El que caminaba nervioso y me tomaba de la mano. El que dijo que me llevaría girasoles y me enseñó a jugar Pokémon. Lo extraño, aunque sé que ese no es él. Extraño la idea que me hice de él, y no puedo dejar de sentir culpa por estar lejos. Por no buscarlo, por no saber de él. Porque quiero saber de él. Quiero que me cuente si ya comió, o si ya encontró un nuevo trabajo. Si se lleva bien con su mamá, o si sus sobrinos no lo han molestado. Cómo están sus perritas, y si hoy no está triste. Si pensó en mí, y si también me extraña.
Neta no lo entiendo. No sé qué pasó. Sé que estamos mejor así. Que necesitamos seguir sanando por nuestra cuenta. Pero hay muchas cosas que no sé. Muchas cosas que de seguro no dijo, o que nunca pude preguntar por temor a no herirlo.
Hoy es su cumpleaños. No debí hablarle, pero quería que supiera que me importa. Que estoy agradecido. Que me hubiera gustado que las cosas fueran distintas. No debí hablarle, porque cada que le hablo para hacerle saber que me importa, termino gaslighteado o sintiéndome una mala persona por incomodarlo. Aunque me muero de ganas de hablar con él. Ojalá supiera que es una forma de decirle que lo siento.
Porque lo siento. Lo siento mucho. Que las cosas no hayan sido como imaginé. Que no haya podido darle lo que necesitaba. Que no haya podido conocerme más. Que no estemos celebrando juntos su cumpleaños. Que sus libros estén secuestrados en mi casa. Y que tenga que dejar de hablarle para no llorar todas las noches porque su recuerdo me lastima.
Espero que esté bien. Que no me extrañe como yo lo extraño a él. Que sepa lo valioso que es, y que algún día pueda perdonarme por elegirme a mí, porque neta ya no puedo no pensar en mí. Tal vez no fue la forma más linda, pero todo lo que dije fue real. Cuando no me sentía a gusto porque él había cambiado. Cuando me dolió que no quisiera verme. Cuando me dijo que para qué lloraba si ya no éramos nada.
Espero que esté bien. Que lo deje todo. Que se vaya lejos, y que haga su propio camino. Que se quite el miedo y que se ame. Que haga un huerto en la azotea, que le dé de comer a los pajaritos, que estudie cine para después enseñarlo. Que cuide perritos y que nunca se sienta solo. Que vaya a terapia y que sepa que va a estar bien.
Nos hemos perdido entre los pasos. Avanzamos. Invocamos, corriendo, aquello que difícilmente conseguimos. En trazos grandes veo tan solo destellos.
Solo puedo ver las migajas. Se derrumba como cayéndome encima. Destruye todo a su paso, y no deja respirar. Pequeños polvorones de amor que caen al suelo.
La ausencia grita. Me grita al oído ‘no vendrá’. Que estás mejor así. Que cuando puedas volarás. Quisiera verte sin saber, creerte sin sentir. Dejarte de pensar.
No quiero soltar, pero ¿esperar? No puedo arrancarte del jardín para tenerte. No puedo soñar con esa luz Que nos llevaba por ciudades silenciosas.
Silencio que consume lentamente. Me tiemblan las manos del miedo que me da No poder detener los pasos, el tiempo, el miedo. No quiero soltar, pero ¿esperar?
Quiero dejar de sentir la necesidad de buscarte porque sé que ya no te puedo encontrar.
Hoy no quiero ir al gimnasio. No quiero cocinar. No quiero contestar ningún whatsapp. No quería despertar, pero lo hice una vez más pensando que hoy sería distinto, como hago todos los días. Que hoy tendría ganas de intentarlo más fuerte, pero solo quiero sentarme a llorar donde nadie me vea.
Me da mucho coraje tener que creer que todo estará mejor cuando yo sé que no lo está hoy. No sé quién pensó se que sería buena idea dejarme tomar decisiones, porque desde hace mucho tiempo perdí el rumbo y no sé qué estoy haciendo. Siento como si intentara correr bajo el agua. Como si todo se pusiera de acuerdo para empujarme hacia atrás. Como si gritara pero nadie me escuchara. Como si llorara sin lágrimas.
Tengo miedo de que un día esto me controle y ya no pueda seguir. Porque ni allí entonces habré hecho algo bueno. Todos pensarán que fui muy tonto y seguirán con sus vidas. Ni siquiera allí alguien me va a querer voltear a ver, porque les voy a dar miedo.
Me da mucho coraje sentir culpa por algo que ni siquiera puedo controlar. Por no poder controlarlo. Odio sentirme chiquito. Extraño. Vacío. Feo. Porque ni siquiera lo que siento es real. A veces quisiera sentir algo más que miedo y angustia.
No quería despertar, pero lo hice una vez más creyendo que hoy algo cambiaría, como hago todos los días. Sin embargo, nada cambia.
Odio estas ganas de llorar a las seis de la tarde.
Me muero de miedo.
Odio estar obligado a sentirme bien. Tengo chingos de miedo.
Quisiera sentir que lo que hago vale la pena.
Sé que a nadie le importa, pero me siento muy fucking solo. En un par de días me iré de esta ciudad. Inventándome que encontraré algo mejor, que estaré mejor. Veré a mi familia y gente que me quiere, pero no dejaré de sentirme una basura. Y me odio por creer que es mi culpa.
Por creer que soy yo quien no puedo decirle a la gente cómo me siento. Que no son ellos, que sí les importa. Que estoy ahogándome con un vaso de agua.
Que si quiero puedo estar bien, y puedo quererme y no dejar que los fantasmas me humillen. Que si me voy me van a extrañar y les voy a hacer falta. Que soy importante. Que hay algo hermoso esperándome en algún lugar. Que sólo me falta decidir verlo. Que algún día todo va a estar mejor.
Te quiero. No como debo quererte, sino como he aprendido. Así, bien fuerte a ratitos. Y de lejos cuando no sé qué decir, porque contigo cada palabra cuenta.
A veces se me olvida cómo estar cerca. Porque cuando estoy sobrio mi vida es un montón de lamentos, y cuando estoy solo, en silencio, comienzan a llegar todas esas cosas que no debo decir.
Que sueño con el río, con volar, con dormir. Que no sé cómo seguir, o cómo vivir. Si mañana habrá sol, o si en verdad está lloviendo.
Pero te quiero. No porque haces algo, porque aún si no lo hicieras te querría.
Sé que te vas triste a dormir porque no soy lo que esperas. Y que te enoja que diga que no puedo, o que no soy, o que no hago. Que piense tanto en lo que pienso de mi, que no pueda pensar en mi.
Pero así te quiero, y a veces creo que no es suficiente. Una sobredosis a cuentagotas. Queriendo componer lo que no funciona en mi, que termino con las piezas en las manos sin saber qué hacer. Pero te quiero. Cuando duermo, porque sé que estás aquí. Cuando despierto porque me haces falta. Cuando me quieres cerca, pero no tanto que te pueda asfixiar.
Cuando no puedo ni pensar, también te quiero.
“Cuídame esta noche. Tengo miedo de perderme.”
— Prehistóricos