Werner Herzog by Richard Avedon (1970)
Cosimo Galluzzi
RMH

Love Begins
art blog(derogatory)
$LAYYYTER

shark vs the universe
Fai_Ryy
🪼
NASA
d e v o n
No title available
No title available

tannertan36
Game of Thrones Daily
The Stonewall Inn

PR's Tumblrdome
YOU ARE THE REASON

Discoholic 🪩

gracie abrams

Andulka

seen from Malaysia

seen from Venezuela

seen from Türkiye
seen from United States

seen from Italy

seen from Türkiye

seen from Netherlands
seen from United States

seen from Brazil

seen from Malaysia
seen from Belgium

seen from United States
seen from Türkiye

seen from Netherlands

seen from United States

seen from Russia
seen from United States

seen from United States

seen from Czechia
seen from United States
@novoymaslejos
Werner Herzog by Richard Avedon (1970)
claiming tunnels and monobloc chairs
betina dutoit
Como al tío Oscar no me busquen. Si el avión se cae en la selva no me busquen. Déjenme ahí, volveré más adelante como el tío Oscar.
Con el pelo afro, inflado amigos nuevos anécdotas de casi muertes. Volveré limpio, irreconocible. Hasta que me ensucie de nuevo como el tío Oscar.
elliott erwitt
¿hasta cuándo dura el calor?
contorneo tu moneda con la yema de mis dedos pero no alcanza
acaricio el secreto detrás de tu oreja pero no alcanza
expando mis labios carnosos en tus labios carnosos y tampoco alcanza.
lo que alcanza es el calor que sale de tu pecho y me atraviesa alcanza tu cuerpo chiquito para templarme de los ojos a la punta de los pies.
¿hasta cuándo dura el calor de un recuerdo?
Hay un vértigo plateado en mi mesita de luz está vendado con una tela vieja, al fondo de un cajón.
Susurra siempre el mismo mantra que escucho ni bien entro a casa. Enseguida me revuelve el estómago. Y cuando me acuesto es peor tan cerca, me tambaleo. Observa y jala el aire para sí en forma de espiral, muy lento.
Es como tener una tarántula de mascota o esas boas pacientes que te miden, hasta asegurarse que pueden comerte.
O cualquier mascota intimidante que por contraste te hace mejor.
A veces, los días grises olvido el mareo y voy a él. Saco las vendas, domino el metal. Me empodera alguna tristeza repentina y el salto que siento en la panza se vuelve un tornado. Me avasalla esa fuerza a la vez novedosa y la misma de siempre. Are you talking to me?
No, nadie me habla. Sólo el vértigo. Que grita su mantra. Nunca y nadie Nunca y nadie Nunca y nadie gallina, cagón, puto asqueroso. Nunca y nadie Nunca y nadie Nunca y nadie
La humillación termina por descolocarme el personaje que interpreto trastabilla disminuido y vuelvo a ver el vacío, abajo de todo.
En un destello siento cada gramo del metal sobre mi mano cobarde que vuelve a tambalearse mientras el tornado se disipa y el salto cotidiano vuelve a imponer su espiral.
No te perdono, dios. Pero no lo digo como llorón de clase media. Lo digo como inmigrante como inmigrante puto o todavía peor, como transterrado. No te perdono dios por elegirme a mí entre todos para ser la pus de mis ancestros.
Tampoco te perdono por la vida para qué señor tanta vida. Si no habito nada con frenesí para qué señor tanta vida.
*
Tengo el número ganador pero cuando lo anuncian me quedo callado. El premio no me interesa.
Además te sacan una foto.
El premio es una mierda y debo posar sonriente.
Número cincuenta, último llamado.
No me levanto. Mi amiga me mira, sabe que lo tengo. No dice nada, es mi amiga.
Tanto tiempo sin un lugar y ahora lo encontré.
Acá está. Es incómodo, hasta que ya no dicen tu número y sin pensarlo, vas a comprar otra birra.
*
Mi madrina sobrevive a base de Budweiser y clonazepam
Su primer intento de suicidio fue a los quince.
Al ratito nací yo. Como hijo de esa inmuerte o excusa temporal para la vida.
Dice que soy como su hijo dice que soy su persona favorita dice que me ama más que a sus hijas
Trago saliva. Miro para otro lado. Huyo.
¿Qué es el amor? Agazapado vuelvo.
Los gatos perdidos salen de noche
en la otra cuadra hay olor a podrido a cadaver
viene de un jardín cubierto de plantas y media sombra lleno de caniches que asustan.
¿Cómo es posible que incluso acá en esta casita que me he armado la muerte se haya colado?
Ruin, agarrando al menos pensado al más fuerte.
Humillante, como un caniche asesino o peor como muchos caniches asesinos o peor como yo caminando por las calles inútil gritando un nombre que nunca responderá.
los gatos perdidos salen de noche o nunca.
Unipersonal en Córdoba
Me quiero tirar de un primer o segundo piso cosa de no matarme, caer y desfigurado con algún órgano estallado o un hueso roto arrastrarme gritando o sin gritar llorando o sin llorar
no pedir ayuda
dibujar una huella de sangre que espante a los niños y a los viejos
el resto no me ve
seguir hasta la cañada y tirarme de nuevo.
Esta vez, si no me mata la caída lo hará el agua venenosa que hidrata esta ciudad.
Un chiste de trolos en el sistema inmune.
Ponerse un forro lo anuncia. Acá se está cogiendo. Esto es sexo. Esto es sexo gay. Con certeza, si hay un forro, se está culiando. Y con un tipo. Sos muy trolo men.
Sin forro es como un jueguito. Un juego entre varones entre bros.
Te la meto un poco pero como amigos. No como trolos.
Te gusta, pero gemís como hombre. Yo también soy hombre, somos dos machos cogiendo de mentira sin forro. Porque en realidad no estamos cogiendo, estamos jugando. Gemimos con voz gruesa o no gemimos. Cada tanto una risa.
Entre el juego y los suspiros graves hay goce en aumento. Un placer que enseguida busca desbordar, superar límites, contenciones, pronósticos. El goce no entraría ni en un Prime Mega. De repente la verdad encandila no soporta redes ni sogas. Quiere estallarse en el piso.
La muerte del goce, será todas las muertes. O vivir lo que queda con la mancha de una noche de no sexo entre machitos. Un chiste de trolos en el sistema inmune.
Denis
Un chonguito bien gauchito como diría Camila. Del interior himuldísimo.
Sus cosas gastadas los muebles, la ropa. Pero una limpieza que se notaba, no era por mi visita.
Arrastraba la R pero pronunciaba las LL como porteño no era una cuestión aspiracional sino un concepto caduco de decencia.
Decencia es cuidar los muebles es cocinar aunque no haya tiempo es renegar sutilmente de donde se viene decencia es tener un culo pulcrísimo para que alguien más lo disfrute.
Decente es quien se sacrifica. Como este chonguito bien gauchito como mis abuelas como mi madre como toda la gente humilde.
Yo también me sacrifico lo sacrifico todo. Pero no soy decente tampoco humilde.
Mis sacrificios exigen algo a cambio algo grande que aún espero.
Opuesto a la decencia esta el rencor de creer merecer esto que aún espero.
A veces duermo con la puerta abierta. La que da a la calle.
Un empujoncito y se abre, la cerradura está rota.
Antes la trababa con un palo de escoba ya no.
Me espanta la inercia de los objetos, la noche quieta, el amanecer callado.
Duermo como tronco que navega boca abajo, en una cama inmensa.
Mis brazos pegados al torso las manos mudas conectan sus palmas al cielo.
Esperan un roce, lo invocan. Lo invocan. Lo invocan. Lo invocan.
Un día surtirá efecto. Alguien vendrá.
Entrará por la puerta abierta, subirá la escalera, irrumpirá en el comedor y sin detenerse seguirá hasta la habitación.
Cada uno de sus pasos dejará una huella, cada huella marcará un rastro dorado.
Desde la puerta me mirará la nuca, el cuerpo destapado y al último, las manos.
El tiempo ya no existe. Respiro lo mínimo indispensable no estoy vivo ni muerto. No estoy.
Él sí.
Al fin avanzará. Con su dedo índice, tocará la yema del mío.
Una chispa.