11.
Su bronceado perfecto, su piel azúcar morena. Veía las imágenes en su memoria, sentía la arena acariciarle la cara, intentaba imaginarse lo que sería ser revolcada por una ola. Y lo que se consiguió fue que un hombre, le revolcara el corazón y lo sumergiera. Lágrimas escapan de sus mejillas, parecen rozar las comisuras de sus labios, siente el sabor salado y le recuerda al mar, le recuerda a aquella experiencia. A aquella historia con el chico de piel azúcar morena, él que lamentablemente, se hacía llamar como domador de tierras y efectivamente fue él…
él fue quien la arrastró y la alejó de la orilla.
—Anjo.












