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Maravilla
Maravilla: el amor no se parece al amor, es igual que a la certeza sin espejos, sin fotografías. En su solitaria manifestación el amor apenas sonríe y sin penas llora. Aleteo: el amor no desaparece al amor; es igual a la manzana clavada desde lejos, o la rebanada final de una sandía.
Mi hermana Cecilia escribe hoy: Ayer sobreviví, no lo digo con orgullo, es triste aceptar publicamente que yo tambien soy víctima de la violencia contra la mujer. Escribo desde el amor que siento por mí misma, por mis hijas y por todas las mujeres. Jamás me he considerado débil o vulnerable, soy una mujer fuerte, inteligente y preparada, una mujer de suficientes recursos emocionales, materiales y familiares. Y sin embargo bastó una discusión sobre el color de los calcetines de mi hija mayor para que el que fuera hasta el 2012 y por 10 años un esposo cariñoso y un padre ejemplar me tomara del cuello y me extrangulara, me insultara y me golpera contra la pared hasta hacerme perder el sentido mientras mis hijas se escondian a rezar y llorar abrazadas. ¿Cual fue la causa verdadera de su enojo? ¿El que yo descubriera hace tres años su infidelidad? ¿El separarme hace dos años al vivir el primer arranque de violencia, el finalmente divorciarme en diciembre pasado? ¿El tener una vida propia cada vez mas luminosa y llena de satisfacciones? ¿Cual es el origen de la violencia que viví ayer a las seis de la tarde en la sala de mi casa sin deberla ni temerla y que casi se lleva mi vida? Edgar Virgilio Durán fue mi esposo y es el padre de mis tres hijas, juntos construimos muchas experiencias valiosas y hermosas y ahora intenta matarme porque está enojado, porque sus 1.80 metros y más de 100 kilos le permiten una superioridad física sobre mi.¿Quién me felicitaba el día 8 por ser mujer? Quién se une hoy a mi lucha?El mes pasado tuve el honor de representar a la sociedad civil y ser nombrada miembro del Consejo Estatal para la Defensa de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Hoy me toca experimentar en carne propia la defensa de mi derecho y el de mis hijas a vivir una vida libre violencia. Anoche mis hijas me acompañaron a poner la denuncia al Centro de Justicia para la Mujer... al menos sacaron el aprendizaje de que hay una red de apoyo que nos sostiene, que hay hombres, mujeres y espacios amables cuando se vive una situación de violencia. Hoy escribo sentada en el piso frente al juzgado segundo de oralidad familiar, vengo a solicitar medidas de protección.Ayer sobreviví y hoy quiero seguir viva, quiero ser la madre presente que me gusta ser, la mujer combativa que inevitablemente soy y la anciana sabia que estoy destinada a ser. Responsabilizo directamente a Edgar Virgilio Durán de cualquier daño que suframos mis hijas o yo.Hoy necesito toda la fuerza de la sororidad y la fraternidad, la fuerza de las mujeres y hombres que creemos en el amor y en el honor. Hoy les pido su energía y apoyo para acompañarme en este proceso.#Niunamas
Lo que hay
No hay desilusión hay la vida intensa con su sabor a jengibre en el invierno la danza intensa con su sabor a compañera o compañero y la fiebre baja, recorriéndome las piernas y la garganta como un poeta cansado que conserva, a las tres de la mañana unas ganas intensas de salir cantando y no corriendo. No hay desilusión hoy, que tampoco tengo voz y por eso escribo porque me duelen las piernas y por eso descanso y el corazón no se siente vacío. A falta de narración, el infinito. Un final demasiado rápido o un poco tardío no es desilusión, es un final sin adjetivos.
Boca de...
El bosque está lleno de árboles que sólo una vez al año podría decirse que están llenos de hojas, aunque sólo la mitad (no exactamente) de ellos se llena de frutos. Ningún árbol se llena de pájaros, tampoco las cabezas de las personas ni los cables de electricidad. Las cabezas a veces sí se llenan de personas y los cables tal vez se llenen de electricidad, pero yo de esas cosas de física sé muy poco.
Lo que sí sé es que, como el bosque está lleno de árboles desiste de ingerir niños pequeños con todo y cochecito. ¿Pero quién puede asegurar que no ha dejado “un huequito” para un bocado más, por lo menos? Ese libro que leerás en la noche, ¿Está lleno de los bosques que han sido devorados para hacer el papel, y contar historias? “No hay nada más noble que un libro”, piensas, y de pronto, al pasar la página, se abre frente a ti una enorme boca como de…bosque.
Muerte en el bosque
Quise hacerle cosquillas al bosque pinchando su abdomen oscuro con un palillo de dientes. Pero nadie ser rió. Yo tampoco me reí, lo digo muy en serio: ni las hormigas, ni las docenas de ardillas presentes, y ninguno de los millones de escarabajos que pueblan el bosque. No se rió el lobo, ni aulló el río, y el viento no dejó caer sus carcajadas ni sobre el claro del bosque ni sobre lo oscuro. Nadie abrió la boca y alzó las cejas, nadie se puso las manos sobre un estómago feliz. No se curvó ni siquiera una sonrisa. Sólo rostros serios, como empantanados, y el ojo oxidado de la luna mirándolo todo.
Y es que al ras del suelo se deslizaba la tristeza, acariciando a los troncos para consolarlos de las resacas de los días de sol; devorando a los pájaros marchitos; bebiendo de los murmullos demasiado dulces de los ríos. La tristeza crecía y con cada centímetro crecía su hambre. Al llegar la madrugada ya se había devorado al bosque completo y descansaba, sin aliento, en el asfalto feroz.
Aprovechando su inmovilidad, tomé un palillo de dientes y me acerqué a hacerle cosquillas. La tristeza se murió de la risa ante mi intento.
Planes
Escribir la modorra y el dolor de panza esconder los pies de la mirada; saber que se besan cuando nadie los mira. Reflexionar sobre la rapidez de los espejos, destapar la nitidez de las lentejas puestas a cocer. Costurar la voz oculta del hilo negro. Y aventurar en las azoteas hasta que se vuelen todos los sombreros
En la aspereza del verano, una sola gota de agua en la pared de un vaso vacío. Libélulas tornasoladas en busca de un charco, peces voladores sin dónde regresar, escarabajos turistas y sedientos; hormigas ávidas, un jardín completo que regar, mil besos secos a punto de extinguirse, todos en fila de espera. Y entonces la espera evapora la gota que se une a la nube provocando que llueva.
“Dicen que para ser poeta hay que bajar alguna vez al infierno” Conozco el infierno: yo lo inventé. Cuando se me pega al cuerpo, como las sábanas, y llora como un niño pequeño, y me mira con los ojos que mi madre mira cuando no la conozco, me jode los riñones y me parte el corazón. Conozco el infierno, he vivido con él, En las mañanas demasiado frías lo dejo sobre una hoja de papel y me refugio en un mundo anterior. Desde ahí miro al infierno como si no lo conociera: pobre crío con las vísceras al aire, no es nadie sin mí.
Apenas tiempo Apenas cama Apenas niebla Apenas sol. Y de alegrías nada. Hasta que alguien un poco y después un río hasta que un todo y de apenas, ninguna.
Mira, sobre las notas, desde arriba: un diluvio.
Mira, bajo las mantas, ante el abrazo: un alivio.
¿Le decimos o no le decimos? Hemos jugado a pintar y dejamos los pinceles sucios sobre la mesa. La mitad de un plátano descansa sobre la nevera, no dentro. Sobre de todos los sonidos campea el taladro del vecino. No le decimos. Cubrí con lágrimas las huellas de mi huida. Le decimos. Me fui a dormir antes de la media noche. No le decimos. La pena no es nostalgia y los platos no se lavan solos. Aunque un día intentaré meterlos a la ducha de par en par, como nunca hicimos. Le decimos.
¡Caracoles!
Regalos
Hoy en la mañana caminaba por mi calle, Martínez de la Rosa, y vi a una señora con maletas atándole los cordones de los zapatos a su hija como de cinco años. Miré a la niña, la niña me miró y sonrió como el sol cuando se levanta sobre el mar. Naturalmente, mi cara se iluminó e iba a seguir mi camino aún más contenta cuando la señora me detuvo. "¿Tú tomas el metro?" Le contesté que sí pensando que me preguntaría sobre la estación más cercana. En lugar de eso, me regaló varias T10 sin terminar, (cerca de 20 viajes en metro) porque su grupo de turistas argentinos se volvían a su país y no usarían más las tarjetas. Así empezó mi día.
—
me siento agradecida.
¿Por qué me gusta escribir? Me lo vengo preguntando desde que Carmen María creó el espacio ‘Un respiro’. La respuesta natural que acude a mi cabeza es ‘porque me gusta leer’, ya desde antes de saber hacerlo. Hacía como que leía las frases de los cuentos y me inventaba las historias. Cuando...