El Corredor Cultural Chapultepec (PROCDMX): ocurrencia inmobiliaria que sentaría un mal precedente para la CDMX.
Santiago Antón Gracia
Arquitecto y Urbanista, experto en Planificación Urbana y Ordenación del Territorio.
PDG de Santiago Antón + AGORA S.C., Consultoría en Arquitectura, Urbanismo Sustentable, Planificación Territorial y Ordenación del Territorio.
Una breve aportación técnica para la derogación de esta ocurrencia inmobiliaria.
Cuatro preguntas dirigidas a PROCDMX, aunque de antemano se estima que esta oficina no tendrá la capacidad y/o la atención de una respuesta clara y precisa ante las mismas: resulta necesario organizar el crucigrama Corredor Cultural Chapultepec para entender con más claridad qué es lo que realmente se quiere hacer y para qué, ya que resulta evidente que el discurso expresado no coincide con la intervención que se pretende realizar en esta importante avenida de la CDMX.
¿Cómo cataloga PROCDMX esta intervención en la ciudad, y solo hay dos opciones para definirla y responder a esta pregunta: es un Proyecto Urbano, y por ende integral y sustentable, y/o se trata de una iniciativa inmobiliaria con una arquitectura atrevida ahora sobre el espacio público existente? Para conocimiento de PROCDMX, la CDMX necesita de proyectos urbanos innovadores, bien fundamentados y armados, y no de ocurrencias inmobiliarias aisladas y desarticuladas, por más que su arquitectura sea lúdica, espectacular y de concurso, respetando la creatividad de los colegas arquitectos a cargo.
Sí se admite por PROCDMX que es un Proyecto Urbano, y por ende integral y sustentable, entonces señalar con precisión: ¿Cuál es la problemática urbana que se pretende resolver, y con base en ésta, cuáles son los objetivos y acciones que pretende atender esta intervención?... La CDMX necesita claridad en la identificación de la problemática urbana a resolver y de los objetivos que se persiguen, porque el discurso y la iniciativa no corresponden, no son coherentes y se aprecian grandes incongruencias en PROCDMX.
¿Cuáles son las acciones claves que garantizan la instrumentación correcta de una intervención urbana tendiente a lo que sí necesita este sector urbano que es: la regeneración urbano-habitacional (mixto e incluyente) de las colonias vecinas Roma Norte y Zona Rosa; la recalificación del espacio público existente (sin comprometer sus atributos socio-espaciales actuales y uno de ellos es mantener su condición de estar al aire libre, sin ser cubiertos); y la redensificación urbana, a manera de un corredor que intensifique su actividad económica (sin expulsión de población residente)?... Se pregunta esto porque la iniciativa de PROCDMX no plantea acciones dirigidas hacia lo que sí se debería hacer en este sector urbano y por el contrario, siembra un componente perturbador que es una Dala (Dalle en inglés).
¿Cuál es el análisis urbanístico que sustenta la necesidad de construir nuevo espacio comercial sobre espacio público existente en un segundo y tercer piso, en lugar de buscar construirlo dentro de las manzanas adyacentes que se pretenden reciclar, si es que existe disponibilidad y aptitud para ello?... Se pregunta esto porque no se aprecia ninguna justificación técnica para construir una estructura en dos y tres niveles que cubra total o parcialmente el espacio público existente (a manera de una Dala), misma que afectará gravemente el funcionamiento del espacio público existente en superficie y que es el que nos interesa recalificar y poner en valor.
Con base a estas cuatro preguntas, y en función de su probable respuesta o silencio, se estima que los verdaderos objetivos del proyecto de PROCDMX serían puestos en evidencia. Hay otras alternativas de proyecto Corredor Cultural Chapultepec de mayor beneficio para la ciudad y sus habitantes si se emplea con rigor la técnica del Urbanismo.
Una crítica constructiva que va más allá de la improcedencia de esta intervención.
El Corredor Cultural Chapultepec pone en evidencia, una vez más, los graves disfuncionamientos en materia de política pública de desarrollo urbano y vivienda en la CDMX: falta de coherencia, desfases y vacíos institucionales, que son muy graves y ahora se presentan generalizados:
Por un lado, una planificación urbana que no se ha renovado —por negligencia o incapacidad— y que ahora resulta estar desacreditada y estancada, ser inoperante, obsoleta y sin visión de futuro, la cual no está resolviendo la problemática urbana y anticipando los retos y desafíos hacia la Sustentabilidad de la CDMX: parálisis.
Por otro lado, iniciativas inmobiliarias al margen de la técnica rigurosa del Urbanismo, mismas que no cuentan con las directrices de una planificación urbana renovada y con visión, por lo que resultan ser iniciáticas aisladas, infundamentadas y sin rumbo, más que proyectos urbanos debidamente armados, y por ello, adolecen de coherencia, son inaplicables y se recurre entonces a la improvisación, generándose así una verdadera anarquía en detrimento de la misma CDMX y de todos: vecinos, ciudadanos, inversionistas y funcionarios.
Esta iniciativa de Corredor Cultural Chapultepec encaja en este vacío y por ello alimenta la “guerra por los espacios” de la ciudad: la tradicional imposición de la Autoridad y el recurrente NO ciudadano a todo. Hay una justificada desconfianza de la Ciudadanía por la falta de rigor técnico de la Autoridad y el no respeto de los procesos que construyen la ciudad. Esta intervención urbana no es pertinente, más bien, es una iniciativa inmobiliaria desafortunada en este momento porque evidencia lo que dos administraciones y la mitad de esta no han logrado hacer desde hace 9 años: un Proyecto de Ciudad instrumentado a través de un verdadero Plan de Desarrollo Urbano Sustentable de la CDMX (PDUS-CDMX), el cual sí se elabora bien formulado integraría correctamente los desafíos principales de vivienda, movilidad urbana y transporte, medio ambiente, cambio climático y reducción de riesgos. Con un instrumento así, estratégico, no se tendría que recurrir a la redacción de normas (textos-leyes) complementarias discrecionales como son la Norma 26 de vivienda (ahora 30-31) que solo han demostrado inoperancia y serían realmente innecesarias sí el nuevo PDUS está debidamente concebido, integrado, territorializado o espacializado, tal y como sí ocurre en la mayoría de las grandes metrópolis que cuentan con un instrumento de Urbanismo estratégico de este tipo.
Ya en detalle: el Corredor Cultural Chapultepec no está estructurado como un proyecto urbano integral y sustentable. Se trata de una iniciativa inmobiliaria, muy atrevida, que se monta sobre el espacio público patrimonial existente, de calidad arquitectónica aparente pero sin fundamentos que nos haga pensar en un verdadero Proyecto Urbano. Carece de principios de equidad e inclusión, es un negocio voraz y desatiende o va en contra de cinco principios claves de intervención urbana —que corresponden a procesos emergentes— que necesita instrumentar la CDMX: regeneración urbano-habitacional, recalificación del espacio público existente, intensificación urbana y redensificación racional, con base a las posibilidades de la infraestructura existente. Esto es construir la ciudad futura sobre el potencial que ofrece la ciudad existente, sin comprometer sus atributos.
El Corredor Cultural Chapultepec se advierte como el montaje de un Mall comercial de 20 mil m2, disfrazado de pasaje lúdico cultural, que responde exclusivamente a la lógica de captar el gran negocio que implica el consumo de la gran concentración de personas en Paseo de la Reforma (porque no existe un mall en su proximidad), y para esto, se apodera e intenta justificar la utilización de espacio público patrimonial adyacente en Av. Chapultepec. No es un proyecto para la CDMX y no es nuevo espacio público como se pretende informar.
Por el contrario, el Gobierno de Mancera debería entrar de fondo en un proceso de regeneración urbano-habitacional que permita generar nuevo espacio urbano apto en este sector urbano de la ciudad para la necesaria instalación de desarrollos mixtos, canalizando así correctamente la valiosa inversión privada inmobiliaria que tanto necesita esta ciudad. Dos buenos ejemplos de intervención urbana en este momento son: la reconversión urbana del Toreo (Fibra Danhos) y el lanzamiento del Rescate de La Merced (mismo que quedó como lanzamiento, sin presupuesto y parece ahora estar estancado): ¿Dónde están las prioridades de este Gobierno?
Este Corredor Cultural Chapultepec, tal y como está concebido por PROCDMX, es improcedente ya que es marketing urbano y no un proyecto urbano -integral y sustentable-. Su construcción sentaría un mal precedente de intervención urbana en la CDMX, no resuelve la problemática urbana actual ni proyecta la zona a un desarrollo sustentable, generando más bien nuevos problemas y conflictos en este sector urbano hasta ahora no existentes o no conocidos por la magnitud del mismo. Este Mall en Dala es totalmente innecesario, alimenta la “guerra por los espacios” entre inmobiliarios y ciudadanos, lanzaría una dinámica negativa en la zona y sería un pésimo mensaje político del Jefe de Gobierno a la Ciudadanía por ser una imposición no fundamentada, agrediendo el Derecho a la Ciudad. No podemos permitir que ahora nazca en la CDMX esta nueva generación y/o modalidad de Mall sobre espacio público patrimonial, ya que sería una regresión más en la larga lista del fracaso del desarrollo urbano en la CDMX.
¿Qué seguiría si en Chapultepec se impone esta lógica de utilización y se cubre el espacio público patrimonial?: cubrir meses o años más tarde con un segundo piso comercial otros espacios públicos como Av. Chapultepec hacia Eje 1 Poniente (el resto de esta avenida), o bien, el Zócalo, la Alameda, Paseo de la Reforma, Av. Juárez, Av. Insurgentes, Av. Álvaro Obregón, Av. Fray Servando, o bien, zonas patrimoniales como San Angel o Coyoacán?... Es pertinente citar aquí que no se conoce o no existe una referencia mundial en las metrópolis de vanguardia, de una intervención urbana semejante sobre espacio público existente. En su caso, se han aprovechado estructuras de acero existentes como en Nueva York, pero aun así nada que ver con lo que PROCDMX ha “descubierto” como viable; segundo pisos comerciales en espacio público patrimonial: una aberración urbanística para la CDMX.
Lo que está mal en PROCDMX es el menosprecio a la esencia del Urbanismo, ya sea por ignorancia o por negligencia, porque ninguna de sus ocurrencias ZODES presenta fundamentos urbanísticos: el principio de intervención urbana que aplica en sus iniciativas inmobiliarias (que no son proyectos urbanos debidamente armados) es contrario a lo que sí se debería de estar haciendo en la CDMX para atraer y dar certidumbre a la inversión, y eso es lo que está mal en su proceder. Destaca la voracidad de negocio ante el detrimento o pérdida del patrimonio de la CDMX, la falta de transparencia al deformar diagnósticos y esconder los verdaderos objetivos de sus iniciativas, y sobre todo, la manera en que se desconoce el funcionamiento de la Ciudad y se subestima la existencia de una Ciudadanía cada vez más informada y exigente. Esto último podría ser más bien un potencial que PROCDMX no ha sabido apreciar, sino por el contrario, ha sabido menospreciar. Yo pongo en duda abiertamente la pertinencia de la preexistencia de PROCDMX y los objetivos de su creación como entidad “paraestatal”, con base a los resultados observados desde su puesta en operación y sus importantes gastos de operación. Esta oficina debe desaparecer, o bien, debe ser renovada con una misión más clara y precisa y con principios de intervención urbana en la CDMX coherentes y congruentes.
Conclusión.
Es necesario dejar atrás ocurrencias infundamentadas, cobijadas con parches jurídico-normativos ad-hoc (ADE-AGE-ZODES-Declaratorias de Necesidad) y entrar de lleno en la concepción de proyectos urbanos como único mecanismo y proceso de intervención urbana en la CDMX, promoviendo un Urbanismo + performante y una Infraestructura + inteligente que defina un rumbo claro y preciso a futuro, desate la sinergia y certidumbre de la inversión e impulse el desarrollo económico y social de la CDMX, aprovechando el potencial que ofrece la confluencia estratégica de una Ciudadanía informada, activa e interesada por la ciudad y el interés de grupos de inversionistas, serios y dinámicos, que también se interesen por la ciudad.
Resulta imperativo transitar ya de la participación social hacia la concertación ciudadana, la cual posibilitaría el empoderamiento de la Ciudadanía para impulsar la concepción de proyectos urbanos fundados que posibiliten y den certidumbre a la creciente y necesaria inversión inmobiliaria. Proyectos urbanos que a su vez deben ser tendientes, como ya se dijo aquí, a la regeneración urbano-habitacional, la recalificación de espacio público, la intensificación urbana y la redensificación racional de la CDMX.
Recomendación: eliminar el segundo y tercer piso comercial (la Dala) y respetar los atributos del espacio público en superficie, lanzando un proyecto de recalificación urbana y puesta en valor de la avenida Chapultepec, solamente en superficie, e intensificación urbana de su entorno urbano, que no significa necesariamente redensificación.