Tengo la respiración cortada, mi mano me estimula, pero lo que realmente me da placer es mi imaginación de tenerla conmigo y sus fotos que me manda cada cierto tiempo mostrando sus atributos que sabe estoy dispuesto a probar cuando ella me lo permita.
Aun me tiemblan los pies como el día que la conocí, aun sonrió cuando pienso en ese momento que me sonrió, aún tengo ganas de besos como los que me dio la primera vez, y por supuesto, aun me excito al imaginarme mi miembro dentro de ella mientras gime mi nombre.
Paso por ella como quedamos de vernos, ha cancelado algunos pendientes que tiene por estar hoy conmigo, eso me pone la piel de gallina. La saludo después de más de un año de no verla en persona, pero parecemos dos amantes viéndose a escondidas con ese beso tan largo y fuerte que envidian los que están a nuestro alrededor. Sube al carro y vamos a mi casa, no puedo evitar ver sus piernas grandes y ese vestido corto que más que dejármelo a la imaginación, me lo deja al atrevimiento que debo tener para hacerle lo que le quiero hacer. Llegamos a mi casa mis papas no están, llegan a las 5:30 y son las 11 de la mañana, tenemos tanto tiempo como las ganas de probarnos completos.
Conversamos, hacemos preguntas por más de 15 minutos, yo siento los nervios y la adrenalina en mi ser y en mi miembro, pero no quiero que ella piense mal de mí. No aguanto más, el beso fuerte, como la primera vez, sin importar nada pego mi miembro duro y erecto aun cubierto por mi pantalón sobre su falda, mis manos recorren su cuello, su pecho, su estómago, sus glúteos, y terminan metidos en su vagina. Le digo que la sala no es el lugar más comdo, le propongo ir a mi cuarto, ella acepta y se levanta, le digo que pase y suba las escaleras. Veo más de lo que debería estando dos escalones debajo de ella, no aguanto ese impulso animal que tengo, soy tosco en el acto, la pego a la pared, pego mi sexo en sus glúteos mientras mis manos bajan a su zona húmeda que como un perro, ya puedo oler, ella gime haciéndome saber que esta lista.
Los besos son más largos y más pasionales, ella me quita la camisa y me rasguña la espalda, sabe que eso me excita y en respuesta le muerdo los labios. Como un explorador, recorro el mapa de su cuerpo, vivo en sus labios así que necesito un viaje para encontrarnos completamente, bajo por los pozos de su cuello, a ella le gusta ese momento, pero no es su favorito, escalo sus pechos convertidos en montañas, donde la cima es el placer de sentir esos pezones duros, beso su vientre rápidamente, pues no hay más tiempo que perder para llegar a nuestro destino. Encuentro lo que tanto anhelo, pero antes recorro los alrededores. Mi cabeza entre tus piernas, mi lengua es el guía y me da un tour por la zona, y llego a la entrada principal, llego a la maravilla de tu mundo, y ahí el guía se introduce. Mis labios quienes son los exploradores siguen al guía, tu solo gimes y tus manos piden que me quede a vivir ahí, pero esto solo es el comienzo.
Nos despojamos de nuestras ropas, nos despojamos de todo y solo quedamos con estas ganas de cogernos duro. Tengo un ángulo perfecto de ti de rodillas, tus ojos mirando mis gestos de placer y tu boca haciendo maravillas con mi miembro. Es la hora, te paro y te acuesto en mi cama, rozo mi glande con tu clítoris, tu solo miras y me besas, tu mano es la que lo hace por fin, estoy en ti.
Lo que sigue son un montón de movimientos más fuertes que un terremoto y más gritos que en una película de terror pero la diferencia es que estos son de placer.
Despierto con mi mano en mi miembro, las sabanas están un poco acartonadas. Sonrió, acto después te llamo y te pregunto que si nos podemos ver.