Revisando apuntes y hurgando en mi pensamiento constante, rescato un pequeño cuento para amenizar la noche. No soy un escritor ni mucho menos, sin embargo, espero el siguiente texto sea de su agrado.
Masacre de choco-chispas
-¡Ahí viene!
-¡Corran!
-No puede ser, ya está cerca, es demasiado tarde para todos nosotros…
Todos gritaban completamente fuera de sí corriendo en todas direcciones, intentando escapar de lo que fuese que estuviera destruyendo su pueblo y a ellos mismos.
-Este es el final, recuerda que siempre te amé.
-Yo también lo hice y lo seguiré haciendo, aún después de nuestra muerte…
-¡JOSELO! ¡DEJA DE JUGAR CON TUS GALLETAS Y CÓMELAS DE UNA VEZ!
De no más de 5 años, con la mirada risueña y el cabello enredado, Joselito sumergía una crujiente galleta con chispas de chocolate en su vaso de leche mientras su cruel masacre terminaba en un berrinche con sonido de, -¡Pero mamá!
-Sin peros, llevas más de 15 minutos con la misma galleta y no veo que la comas. ¿Qué esperas?
Sin pensarlo dos veces, destrozó entre sus pequeños dientes de leche, lo que quedaba de la triste galleta. No dejó rastro más que migajas, siendo esta la mayor masacre que jamás se había visto por aquellos lares.
-Volverá…
J.H. Trujillo













