retrato
me gusta la noche porque es el único momento en que las cosas dejan de defender su forma. la oscuridad no las esconde; las devuelve a un estado anterior, cuando todavía no habían aprendido sus nombres. durante unas horas, el mundo parece recordar algo que el día insiste en olvidar.
desde hace tiempo sospecho que hay una pequeña desviación entre el lugar donde estoy y el lugar donde realmente ocurren las cosas. es mínima, casi imposible de medir, pero suficiente para que nada termine de encajar. a veces despierto y la distancia desaparece. esos son los días livianos. otras veces vuelve a abrirse como una grieta silenciosa y todo, incluso lo más simple, queda del lado equivocado.
escribo cuando la música ya no consigue cruzarla. hay palabras que no sirven para explicar nada; sirven para dejar señales, como piedras acomodadas por alguien que sabe que va a perder el camino.
quiero a pocas personas. quizá porque cada encuentro altera una proporción que después tarda años en recuperar su equilibrio. algunas presencias pesan más cuando se van. otras siguen ocupando espacio incluso antes de llegar.
hay veces en las que cuido con más dedicación a las personas que quiero, como si mi lugar estuviera siempre un paso detrás. cuando finalmente vuelvo a buscarme, casi siempre encuentro una habitación vacía.
el orden no me tranquiliza. simplemente hace que el mundo vuelva a emitir la frecuencia correcta. cuando desaparece, los objetos continúan siendo los mismos, pero dejan de reconocerse entre ellos. entonces una conversación cualquiera puede sonar igual que un motor roto, un plato apoyándose sobre una mesa puede desplazar algo dentro de mí y una habitación llena de gente puede convertirse, sin hacer nada extraordinario, en un lugar donde el aire olvida cómo respirar.
por eso últimamente no voy a trabajar. no es cansancio. tampoco es tristeza. hay días en los que siento que fui colocado apenas unos centímetros fuera de la realidad. demasiado cerca para irme. demasiado lejos para pertenecer.
a veces pienso que la noche no trae silencio. simplemente revela un idioma que el sol interrumpe antes de que pueda aprenderlo









