siempre fui fría, nada dolía, nada me podía romper. hasta que apareciste vos y tus pecas tus ojos marrones, tus manos, tu forma de cogerme como nadie más sabe, tu forma de besar siempre me dejabas pidiendo más eras como un veneno necesario. y llegabas, y otra vez me derretía ante vos, ante todo lo que eras.










