Caso Perdido - Capítulo 1
El caso le llegó a Yáñez con carácter de urgente. No sabía de qué se trataba, pero ya le dolía la cabeza. Se puso la gabardina más madreada que tenía y salió sin decirle adiós a Leti. Llovía. A Yáñez no le gustaba ver eso luego de recibir un caso, pues sólo podía significar una cosa: muerte. Se lo dijo su padre y no le creyó, mas lo comprobó el día que no contestó su llamada y fue hallado en las escaleras con una mano en el pecho y otra en el barandal. Estornudó, se cerró la gabardina y entró al coche. Llegó al lugar marcado en su GPS y con ver a todo el departamento cubriendo las entradas, los vecinos y reporteros chismosos, se dio cuenta de que se trataba de alguien de renombre. Tronó los dientes, "¿quién?", pensó. Se acercó a la entrada y a ningún reportero pareció relevante su presencia. "Bendita gabardina", se dijo.
"¡Buenas, detective!", le recibió con un paraguas agujereado.
"Pues... no. Pero ya ve cómo es esto." Yáñez volteó a ver el rascacielos que tenía encima, mientras gotas de lluvia golpeaban su rostro. Cerró los ojos unos segundos y dio un gran suspiro: se sentía en la regadera. "¿Y?"
"Sígame, detective". Róbert abrió la puerta y le sonrió al policía que hacía guardia en la puerta principal. Éste no respondió el gesto. Al entrar un letrero en el elevador anunciaba que estaba en mantenimiento.
Yáñez se mordió el labio, "Pa' mis pulgas... Tá bien. Sirve que platicamos (platicas)"
"¡Óra verá!", Róbert tomó aire y se agarró del pasamanos, "Se trata de Hera, ¿se acordará de ella?". Yáñez hizo memoria un momento y respondió que no estaba enterado de su existencia. Róbert se rió nerviosamente.
"Ella inició desde muy chica en esto. ¿Se acuerda de aquel anuncio de los zapatitos Estrella?". Róbert recargó el paraguas mojado sobre el espejo que había dentro del elevador, para usar ambas manos y simular estrellas brillando mientras sonreía y cantaba 'si los usas pa' la escuela, si los usas pa' correr, ¡no importa a dónde vayas! Cada día tú serás... ¡una estrella!'.
Yáñez se mordió el labio inferior, aguantándose la risa. "¿Cómo recuerdas eso? ¿No salió eso como hace unos... veintitantos?"
"Venticinco, para ser exactos". El elevador apenas iba en el cuarto piso. Róbert sacó de su cartera una credencial de color rojo cardinal. "Me da pena mostrárselo, señor Yáñez, pero... Soy miembro platino de los Heraculous"
"Se pronuncia como en inglés, 'quiulos' y no lo otro que me hace falta..." Róbert se rio mientras regresaba la tarjeta que Yáñez ni se molestó en tomar, pues no entendía de qué iba todo.
Tratando de nunca tener momentos en silencio, Róbert cambió el tema entorno a Yáñez.
"Ese Letirio... Me recuerdas por qué le pusiste así?"
"Porque le tiró una mordida un día al pendejo de Fabricio." Yáñez rio un poco mientras miraba sin parpadear los números acendentes del elevador. "Qué gran día aquél", añadió.
"Ja ja ja. Qué risa con Leti..." Róbert mordía sus labios al haberse quedado sin tema de conversación. Yáñez, por regla social, recordó el tener que hacerle una pregunta luego de que le preguntaran a él.
Róbert pasó saliva y pensó que debió de haber hecho eco. "Ahí anda... También..." Sudaba.
Yáñez le miró de reojo "¿Ya pudieron...?"
"Qué pena contigo Yáñez... No... Pero-".
El elevador se abrió y ahí estaba Fabricio con su panzota y camisa apretada hablando por teléfono.
"Hasta que llega mi Lic. Payañez", se oyó gritar desde el otro lado del loft, seguido de una risa fastidiosa y un gargajo interrumpido. Luego de colgar su llamada, se acercó para recibirlos. Robert no dejó que Yáñez se fuera, según él, era su deber mantener la cordialidad y los buenos tratos.
Yáñez le contestó el saludo con un estornudo que escondía unas palabras que ni Róbert logró entender. Yáñez rio para sí. Estrecharon manos y preguntó Yáñez qué había sucedido y qué habían encontrado.
"¿Qué? Acaso el Rodrigo no te informó bien o qué? De qué sirve que sea tu Robin, si no te dice bien las cosas." Róbert miró a Fabricio con ojos faltos de emoción alguna. Luego volteó con Yáñez y le sonrió con un tic nervioso en el ojo derecho. Otra vez lo llamó por otro nombre y lo tiró de incompetente.
"Me comentó que fue Hera. Mas no lo puedo creer. Viniendo de ella... ¿Quitarse la vida así nomás? ¿Con todo lo que tenía por sacar?"
"Así son las mujeres, Johnny,-"
"Ora ¿Me dejas continuar?". Le indicó con la palma abierta que podía proceder. Fabricio aceptó el gesto, se acomodó la voz y continuó, "Las mujeres lo único que buscan es llamar la atención y cómo chingarle a uno. Diario son bien exageradas, hombre".
Yáñez, confundido y enojado ante la misoginia de su compañero, respondió. "De veras que es usted un pendejo, comandante. No sabe ni madres de nada. Me sorprende que siga teniendo su chamba." El semblante de Fabricio cambió, escupió hacia el suelo e hizo una mueca similar a un niño emberrinchado. "Todavía no encontramos nada, haz lo que quieras, Yáñez. Tienes 15 minutos."
Yáñez intentó sacar del trance en el que Róbert se encontraba con un chasquido, pero él no entraba en sí. ¿Será que esta vez le pegó lo del Fabricio? ese imbécil siempre lo trata igual. No me pareció diferente de otras veces... Pensó en pellizcarle el hombro, aunque Róbert fue más rápido y le pellizcó el pezón. "Escuché de Torres y Fabricio encontraron algo cerca de su cama. ¿Vamos?" Yáñez asintió y notó en el rostro de su compañero, un semblante muy distinto al de hace unos momentos. Róbert se comportaba diferente, es lo más serio que lo ha visto ser.
Para dirigirse a la habitación principal, había que subir unas escaleras de vidrio que, para los nervios de Yáñez, subirlas fue un gran desafío. No obstante, al llegar al último escalón, Yáñez tropezó y casi cae; mientras que Róbert subió sin problema alguno. "Maldito piernas cortas", masculló. se intentó levantar, apoyándose del tubo a su mano derecha y, aunque lo sintió resbaloso, ponerse de pie.
Para su sorpresa, desde ese punto, se podía ver todo el departamento. Notó cómo todo estaba en perfecto orden y armonía. Parecía ser como si se hubiera contemplado cómo sería el acomodo de cada cosa. Yáñez sintió escalofríos, pues algo le dio mala espina. Eso lo heredó de su abuelo. Luego de contemplar el lugar, se giró para dentrarse a la habitación donde le recibía un olor turbio y dulce.
(Capítulo 2 - este será un hipervínculo pronto para leer la parte dos)
¡Hola! Llevaba tiempo queriendo publicar algo en lo que estoy trabajando. Soy nuevo en todo esto de ir publicando por partes, y también el querer escribir algo tan ambicioso como una novela, pero iré trabajando en ello. Esto, de igual forma lo estaré subiendo en wattpad bajo el mismo título "Caso Perdido". ¡Gracias por leer!