El Shirota: ESH002
Dos años separan el estreno del ESH001 al ESH002. Como fan de la banda fueron dos años de especulaciones y de con amigos jugar a adivinar cúantas canciones y a qué iban a sonar las del siguiente trabajo de El Shirota, siendo ellos una banda que fácilmente evade ser encasillada en una sola etiqueta.
En Diciembre de 2017 poco antes de tocar con The Garden soltaron Tres de la Mañana, el primer vistazo a su EP ya en camino, esto exactamente seis meses antes del estreno al nuevo material. Yo mantengo que ésta canción es la primera que le enseñaría a alguien que no ha escuchado a la banda, la perfecta combinación del sonido de sus dos EPs pasados, una síntesis de lo que su sonido engloba; pasajes caóticos y ruido a veces casi inhumano pero con una gran sensibilidad melódica, ambos impulsando la canción de manera natural.
Ese mismo Diciembre tuve la chance verlos dos veces en vivo, en lo que fueron venues, carteles y públicos totalmente diferentes en cada show. Ambas veces su sonido pareció estar por arriba de lo que la gente esperaba de una banda en esos carteles, siempre me ha parecido que El Shirota tiende a ser la banda menos “topada” por así decirlo de los shows donde se presenta. Lo contundente de su sonido prohibe no voltear a ver, incluso para quienes responden con un clásico “está muy fuerte, no?”.
Así pasaron los meses, de repetir los dos primeros EPs al cansancio, tener Tres de la Mañana como el anticipo a lo que venía y diferentes shows que ellos dieron, esto para llegar al primero de Junio del año en curso en que ESH002 vio la luz, siendo probablemente de los tres EPs el más ruidoso y con un espectro de sonidos más amplio, pareciendo dar cierre a la hasta ahora trilogía de grabaciones que han sacado.
Desobediencia inmediatamente me hizo saber que mis ideas previas al estreno eran innecesarias, mejor dejarlas a un lado. El track más largo y sin duda el más visceral del EP, gritos secos los cuales apuntan a un hastío y cansancio, a diferencia de El Tornillo (Estoy Listo), apuntando a algo menos inocente que un Snoopy bailando al ritmo de las frases “ya estoy cansado de tu sarcasmo y de tu forma de hablar”. La canción se divide en dos secciones, una primera más contundente, alternando entre dos velocidades marcadas por la batería con un ritmo similar al clásico motorik beat pero mucho más estruendoso y la segunda sonando a lo que parece estar al borde del cansancio, tristeza y angustia ahora convertidos en violencia, un descenso constante impulsado por feedback a lo más primitivo de nuestra conducta.
Tres de la Mañana como decía me parece el balance perfecto entre los elementos más kraut de la banda (sobre todo en batería y bajo) y los elementos más marcados de un noise rock más clásico, esto sin caer en redundancia, pues El Shirota son diferentes cosas, pero redundantes no es una. Aunque a veces se diga que se alejan cada vez a el sonido inicial de Chiluca No Es Satélite no creo que sea así, es un sonido inicial que ha crecido, se ha alimentado de diferentes lados lo cual ha llevado a canciones como ésta.
Desacuerdo suena totalmente a lo que sugiere el título, un choque de ideas que al final se mezclan para crear el track que muchos etiquetan como la canción más “freak” de El Shirota en general, puedo concordar con ello, pero llamarla la rola rara de el EP (aún tomando en cuenta lo no tan cotidiano de el sonido de la banda) suena a descartarla. En ésta canción más que en otras la mezcla de géneros y gustos de los miembros de la banda es evidente, claras marcas de bandas como Slint o Polvo, mezcladas con lo más funk de Miles Davis o un George Clinton aún más frenético, desde la guitarra inicial de Desacuerdo, a la que rompe antes del coro, pareciera un demo de algo que Nirvana hubiera hecho después de Bleach si su camino no hubiera sido Nevermind.
:~) es la última canción del ESH002, un outro instrumental hundido en guitarras disonantes, a diferencia del resto del EP, un track lento y contemplativo, lo que parece anunciar que aunque este disco termina El Shirota es y será. Siendo así, el EP llega a un cierre mucho más melancólico de lo esperado, no por ello menos ruidoso. Si algo es claro es el dominio de la banda de su propio sonido. Desde su début en 2013 es clara la evolución. El Shirota es una mezcla de buenos músicos con una visión sobre sus grabaciones y su producción. Por encima de ellos tal cual como miembros de una banda está la música, el personaje principal de la banda.
Aunque suena contradictorio después de dar éstas palabras decir que lo mejor es irlos a ver en vivo, pues es la neta, véanlos en vivo.
Algo bastante común que la gente dice sobre ellos es “estaba muy fuerte en vivo a poco no?” y pues sí, para qué decir que no. Después de una de sus visitas a la localidad la gente que los vio tiende a decir algo: “ni se podía estar adentro del lugar”, aún así pues cabe considerar que esto fue en el Funkey Dunkey (para quienes se acuerden de aquel venue acá en Cuernavaca). A mí me fascina la idea, el ruido de El Shirota pareciera una bestia que han domado los miembros de la banda.
La vez más reciente que los vi en vivo fue en la Noche Hipnosis con Muuk y k., fácilmente el mejor de sus gigs al que he ido. En lo personal considero un logro que una banda haga que se arme un slam con una rola como Intro. Ciertamente en vivo todo aquello dicho sobre su sonido está a flor de piel. Una banda conocida por dejar oídos zumbando y lo pesado de su sonido, El Shirota parecen ser una fuerza del ruido mexa cuyo final se ve distante al día de hoy y cuyo futuro, después de ésta trilogía de EPs parece más emocionante que nunca.
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