No sé de un solo tratado, antiguo o moderno, que pueda proporcionarme una explicación convincente del medio físico que me rodea. La mitología es lo que más se acerca a lo que ando buscando - Henry David Thoureau
Por ejemplo, entre los macacos japoneses, la casta social se mantiene y refuerza mediante la monta diaria de los individuos de castas inferiores, que adoptan la sumisiva postura sexual característica de la hembra en celo mientras los machos dominantes efectúan una breve y formularia cubrición. Se trata no tanto de apareamientos de carácter sexual como de actos generalziados y rutinarios que denotan claramente la identidad social del individuo en el seno de una sociedad compleja.
Lo cierto es que la evolución de la orquídea y del escarabajo ha coincidido en la producción de una molécula básicamente igual. Resulta, además, que el escarabajo macho es extremadamente corto de vista, y los pétalos de las orquídeas presentan una configuración que el miope insecto confunde con una hembra de especie en postura sexualmente receptiva. Por espacio de varias semanas el insecto macho se despacha a gusto con las orquídeas, e imaginarmos a las hembras abandonando su refugio invernal heridas en su amor propio y justamente indignadas. Entretanto, las orquídeas han sido fecundadas por polinización cruzada gracias a los enardecidos insectos machos, que, confundidos, hacen ahora cuanto pueden por asegurar la pervivencia de su especie. Con ello, uno y otro organismo logran su objetivo. Digamos de pasada que no conviene a las orquídeas mostrarse demasiado irresistibles, ya que si los escarabajos no pudieran luego reproducirse entre sí aquéllas se verían en grave trance. Acabanos de descubrir una limitación que presenta la estimulación puramente olfativa.
Los griegos reconocieron a Morfeo y a Tanatos, dioes del sueño y de la muerte, como hermanos.
Sperry y su equipo de colaboradores han llevado a cabo una serie de brillantes experimentos consistentes en la estimulación por separado de los hemsiferios derecho e izquierdo en pacientes que han sufrido el seccionamiento del cuerpo calloso. Uno de los experimentos tipo consiste en proyectar en una pantalla la palabra hatband (cinta del sombrero, de forma que hat se halle en el campo visual izquierdo y band en el derecho). El paciente manifiesta que ha visto la palabra band, siendo evidente que, por lo menos en función de su capacidad para expresarse verbalmente, no tiene idea de que el hemisferio derecho ha recibido la impreisón visual del término hat. Cuando se le pidió que especificase de qué band (cinta, banda) se trataba, el paciente conjeturó que podría tratarse de una outlaw band (banda de forajidos), de una rubber band (liga elástica o cinta de goma) o de una jazz band (banda de jazz). Pero si en el curso de un experimento comparable se pide al enfermo que escriba con la mano izquierda oculta en le interior de una caja la palabra que ha visto en la pantalla traza sobre el papel la palabra hat. Por el movimiento de la mano el paciente sabe que ha escrito algo, pero como no puede leerlo, la información no llega al hemisferio izquierdo, que es el que regula la facultad del habla. Así, curiosamente, puede escribir la respuesta, pero no darla de viva voz.
Las lesiones cerebrales acaecidas durante los dos primeros años de vida del individuo, pero no más allá de este lapso, pueden provocar una redistribución de las funciones cerebrales.
Uno de mis informantesme contó una vez que mientras fumaba marihuana reparó en la presencia y, cosa rara, en la “foraneidad” de este silencioso “centinela” que responed con interés, y a veces con palabras de censura, a la caleidoscópica y rica filigrana de ensoñaciones que experimentael fumador de marihuana, pero sin formar parte de aquéllas. “¿Quién eres?”, preguntó mi informante en silencio, dirigiéndose al observador; “¿Quién pregunta?”, contestó éste, como si se tratara de una enseñanza moral sufista o zen. Sin embargo, la pregunta formulada por mi informante tiene su miga. Yo meatrevería a indicar que el pretendido observador es un reflejo de las facultades críticas asentadas en el hemisferio izquierdo, y que si bien se manifiesta con mucha más intensidad en las fantasías psicodélicas que en los sueños, está presente hasta cierto punto en ambos. Sin embargo, la primitiva réplica del observador al interpelante “¿Quién pregunta?”, sigue sin hallar respuesta. Tal vez se trate de otro componente del hemisferio cerebral izquierdo.
Los dragones del Edén, de Carl Sagan.














