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@plagiarmola
Nosotros, los despose铆dos, los que nada tenemos, no podemos aceptar la farsa de la defensa nacional. La naci贸n es el nombre que los burgueses dan a sus propiedades, a sus bancos y a sus iglesias. Defender la naci贸n es defender nuestra propia esclavitud. Si la burgues铆a quiere defender sus intereses, que vaya ella a las fronteras. Nosotros no daremos un solo hombre ni una gota de sangre para sus aventuras coloniales o sus odios din谩sticos. Nuestra guerra no es contra los obreros de otros pa铆ses, sino contra los tiranos de todos los estados. -Solidaridad Obrera, 1936.
El alquiler es el m谩s injusto de los impuestos que el capital cobra al trabajo. Mientras el propietario vive en el ocio gracias a la renta, el productor se ve hacinado en infectas madrigueras. La huelga de alquileres no es solo una medida econ贸mica, es un acto de rebeld铆a contra la propiedad privada del suelo, que debe ser de todos como lo es el aire y el sol. -Manuel Buenacasa, 1931.
Descansa en paz nuestro Cabrero, aqui os dejo una letra de sus muchos quejios y cantes:
鈥婦esde siempre en la piara me han llamao la oveja negra, por no compartir el jech铆o con las dem谩s en la mierda, siendo tan limpio el bald铆o... 隆Me dicen la oveja negra!
鈥婱i camino, la verdad, mi bandera, la raz贸n, el Universo mi dios, mi patria es la Libertad. As铆 es como pienso yo.
Si la Revoluci贸n es el camino, debemos aceptar que ese camino no est谩 pavimentado de certezas ni de victorias heroicas; est谩 hecho de barro y de grises. Militancia no es esperar el momento perfecto para la transformaci贸n total, sino tener la voluntad de mancharse las manos en las contradicciones del presente. Es bajar al fango donde las cosas duelen, donde no salen las cosas como imaginamos: en el sindicato que pelea un despido injusto, en la asamblea que no se llega a un acuerdo, en el barrio donde la soledad y el capital nos golpea m谩s fuerte de lo que asimilamos. Caminar por este sendero de grises significa entender que la pureza absoluta no existe. La militancia activa es superaci贸n constante: es la lucha contra la inercia propia, contra el des谩nimo que susurra que "nada va a cambiar" y contra el ego que busca protagonismo donde deber铆a haber colectividad. Revoluci贸n hoy es la disciplina de la perseverancia; es el esfuerzo de construir espacios de libertad dentro de un sistema que nos quiere d贸ciles y aislados. Es el camino de quien decide ser 煤til antes que importante. Pero en mitad de esa brega, en medio de la fatiga y el gris de la derrota cotidiana, la Anarqu铆a es la meta. Ese horizonte no es una utop铆a lejana, sino la br煤jula que impide que nos perdamos en el barro. Sin la meta, la militancia se vuelve gesti贸n del desastre o simple pol铆tica de parches. La Anarqu铆a es el recordatorio de por qu茅 nos superamos cada d铆a: porque aspiramos a un modo de existencia donde nadie tenga que pedir permiso para ser libre. Es la luz que nos dice que cada peque帽o gesto de apoyo mutuo, cada decisi贸n tomada en horizontal y cada espacio arrebatado al control, es un fragmento de ese mundo nuevo que ya estamos viviendo.
Nuestra aspiraci贸n es clara: la tierra debe ser de quien la trabaja. Pero no para que el campesino se convierta en un nuevo propietario individual, sino para que la posea en usufructo como miembro de la comunidad. El derecho a la tierra es el derecho a la vida. Al jornalero le pertenece el producto 铆ntegro de su esfuerzo, sin gabelas, sin diezmos y sin rentas. No queremos una reforma agraria que nos d茅 migajas, queremos la expropiaci贸n total. Que desaparezcan los linderos, que se abran las dehesas y que el arado pase libremente por donde antes solo pasaba el caballo del se帽orito. 隆Que la tierra sea de todos para que el hambre no sea de nadie! -"A los campesinos", Federaci贸n Nacional de Agricultores de Espa帽a (CNT)
El d铆a que la anarqu铆a sea un hecho, no se espere que la vida se detenga en una inmovilidad paradis铆aca. Al contrario, la actividad humana se centuplicar谩. La anarqu铆a no es el orden definitivo, es el camino libre abierto a todos los 贸rdenes; es la sustituci贸n de la ley por el contrato, de la coacci贸n por la libertad. El d铆a que triunfe nuestra idea, no habr谩 una f贸rmula 煤nica de organizaci贸n; habr谩 tantas cuantas el genio humano sea capaz de concebir, puestas a prueba por la experiencia. Solo entonces, cuando el hombre sea due帽o de s铆 mismo, empezar谩 la verdadera historia, porque solo entonces ser谩 el hombre el autor consciente de sus propios destinos. -La Solidaridad, Sevilla, 1889
El Ideal no es una meta donde se llega y se descansa; es un perpetuo punto de partida para nuevas ascensiones. Ser anarquista es sentir en el propio esp铆ritu la necesidad de una superaci贸n constante; es llevar en la sangre el ansia de libertad, de justicia y de amor que no se sacia con peque帽as reformas, sino que aspira a la transformaci贸n total del hombre y de la sociedad. Nuestro Ideal es la anarqu铆a: el orden basado en la libertad, la armon铆a nacida de la solidaridad, la vida embellecida por la cultura y el pensamiento. -La Revista Blanca 1924, Montseny.