En una íntima conversación con mi amiga ella me dijo: vos te quejas de lleno.
Y puede que sea cierto pero dependiendo de la realidad que uno viva. Yo jamás pasé hambre ni al punto de decir "Al menos hay fideos blancos para comer" porque nunca me tocó comer fideos blancos. Siempre anduve con zapatillas de marca y si se rompían otro par llegaba. Siempre tecnología, siempre muñecas de marca, siempre la mejor obra social. Tuve amor de familia, no sufrí maltratos (más que las cagadas a palos de mis papás), siempre tuvimos niñeras, transporte escolar, vacaciones afuera...
No me quejo de lleno, en mi realidad y mis posibilidades reclamo cosas que, tal vez, dependiendo de la circunstancias me corresponden.
-Te quejabas porque en la clínica privada en ls que te atendes no te dieron una habitación privada.
-Mi papá paga una obra social con un costo altísimo que me permite tener ese lujo. Desde la obra social llamaron y preguntaron si me habían dado una habitación para mí sola, no fue un capricho mío.
-Pero hay personas que aún teniendo obra social tienen que esperar horas para que las atiendan en el hospital y vos te quejas por eso.
-¿Entonces si tu papá invierte parte de su sueldo para que a vos te ofrezcan los mejores cuidados vos vas a decir "Ay no, no. No me atiendan en una privada, llevenme al hospital que no hay siquiera insumos porque no todos tienen la posibilidad que yo"?
Y su respuesta fue: mis papás no son así.
No es la primera vez que recibo ese tipo de comentarios de su parte. Noté que cuando hablamos en privado cada cosa que digo la aprueba e incluso se establece en la misma posición que yo, pero después de que (evidentemente) su mamá desaprueba mi falta de humildad (a su criterio) ella también.
Otra conversación que tuvimos hoy fue:
-Tengo en plan conseguir un trabajo y llegar a mi cumpleaños con algo de plata juntada para comprarme un auto; se que si le pido ayuda a mi familia me la van a dar, lo sé porque ya me la han ofrecido.
- Sí, yo también si le pido a mis tíos me lo compran.
Amiga si vas a promover la humildad no entres a competir o jugar a la mantenida conmigo.
Nunca hice ningún comentario intentando hacerlas sentir menos ni las miré despectiva o hice asco a comer lo que tuviesen en sus mesas porque nunca me sentí más por lo que mis papás me pudieran dar porque al fin y al cabo son sus logros, no los míos. Pero son ellas las que me están todo el tiempo haciendo sentir y marcando que tengo más, acción que está empezando a darme por los ovarios.