“Ya sobreviste nadie te va a felicitar nadie te dará un premio por librar los peligros que se bordaron con los años en el destino ya sobreviste seguiste caminando sobreviviste al cruel mundo adolescente lleno de acné con un cuerpo amorfo sobreviviste a los años de la preparatoria en donde los sueños se volvieron confusos viendo cómo tus amigos se hicieron padres y madres y como muchos no volvieron al amor y se perdieron en las drogas nadie nos dice que crecer es duro y entonces de pronto sólo quieres ser el niño en el jardín persiguiendo la pelota y fuiste a la universidad sin estar convencido tal vez la pasaste bien tal vez no tan bien yo me refugié en otras cosas que me distraían de afrontar la realidad como el rock, la poesía, las ideas, las historias de amor, el peyote, las meditaciones, y sobreviví sobreviví a una ciudad sin poesía a una ciudad llena de asesinatos a un país cayendo a pedazos a las épocas de fraude al tiempo en que todos olvidaron ser chispas y hasta les dio miedo brillar se quedaron con miedo que no pudieron ver brillar a otro. Ya sobreviviste al caótico mundo laboral al bar de mala muerte al asalto a la soledad en otra ciudad a empezar sin nada ni nadie a cruzar el huso horario el país, el continente y el hemisferio ya sobreviviste sin fe o con fe no te diste cuenta del poder que estaba en ti hiciste amistad con la soledad, la calentura, la ansiedad, la depresión, te quedaste sin trabajo pasaste días bajo la lluvia yendo de un lado a otro para ver si te daban ese trabajo fuiste la persona tóxica en la vida de alguien y alguien se quedó intoxicando tu vida una buena temporada ya todo está equilibrado las luchas las perdidas las victorias al pasado ya has sobrevivido quién sabe y espero que disfrutes la excitante incertidumbre de caminar hacia adelante”
— El libro tinto para charlar con el que no vino, Quetzal Noah














