Tener una vida plena es una decisión diaria, un compromiso que asumimos con nosotros para disfrutar nuestra existencia. Muchos desconocen el verdadero significado de una vida plena, incluso lo confunden con ser felices. El no tener definido de manera clara ambos conceptos obstruye la búsqueda de nuestro verdadero propósito de vida y nos hace seguir patrones socialmente establecidos. La felicidad es un estado de bienestar interno que puede ser largo, cortó o fugaz. Los estados anímicos influyen de manera significativa en este éxtasis, el cual está basado en una sensación placentera que nos hace sentir vivos, pero no necesariamente satisfechos de quiénes somos. La felicidad puede ir y venir por factores externos, los cuales en algún momento pueden hacernos felices y otras veces infelices. A diferencia de la felicidad, la sensación de plenitud persiste en el tiempo, significa experimentar un bienestar verdadero y duradero, donde aprendes a disfrutar la vida sin importar las circunstancias. La plenitud es un gozo que viene de nuestro interior, convirtiéndose en un propósito existencial. Ser pleno implica una vida equilibrada, donde tenemos el control de nuestras emociones sin importar la situación en que nos encontremos. La plenitud es personal, implica niveles de madurez y autodominio que se reflejan en un aprecio por la vida, lo cual nos hace amarla por encima de cualquier obstáculo o situaciones difíciles. Ser pleno produce armonía interna, sensación de bienestar, paz, sonrisa, amor, tranquilidad; es un agradecimiento constante por la vida. Para continuar leyendo https://hoy.com.do/vida-plena-2/. https://www.instagram.com/p/B7A-oLDHG9_/?igshid=1avdfx465d3c9













