“Stars, hide your fires; Let not light see my black and deep desires.”
William Shakespeare
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“Stars, hide your fires; Let not light see my black and deep desires.”
William Shakespeare
“Él no sabrá nunca cuánto lo amo; y ello, Nelly, no porque sea apuesto, sino porque tiene de mí más que yo misma. No sé de qué están hechas nuestras almas, pero la suya y la mía son una misma cosa”.
Cumbres borrascosas - Emily Brontë
“Ni la miseria, ni la degradación, ni la muerte, ni nada de lo que Dios o Satanás podrían infligirnos nos hubiera separado; pero tú, por tu propia voluntad, lo has hecho. Yo no te he roto el corazón… Tú misma te lo has roto; y al romperlo, has roto el mío.”
— Cumbres Borrascosas (Emily Brontë)
Te amo y tú también me amas. Ni los cielos ni el infierno nos hubieran podido separar, y lo hiciste tú... ¿Por qué?
Cumbres Borrascosas, Emily Brontë
“Amo la tierra que pisan sus pies, el aire que se mueve sobre su cabeza, todo cuanto toca, y cada palabra que dice. Amo todas sus miradas, todos sus actos, y a él enteramente y por completo.”
—
“Cumbres borrascosas” Emily Brontë,1847.
“Si es cierto que yo te maté, persígueme. Se asegura que la víctima persigue a su asesino. Hazlo, pues, sígueme, hasta que me enloquezcas. Pero no me dejes solo en este abismo. ¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!”
— Emily Brontë. Cumbres borrascosas.
«Te consumes de amor, ¿verdad? No hay nada en el mundo igual a eso».
—Cumbres Borrascosas, Emily Bronte
“Le entregué mi corazón, y él lo tomó y lo estrujó hasta matarlo, y me lo volvió a arrojar. Las personas sienten con los corazones, Ellen, y, dado que él ha destruido el mío, yo no tengo capacidad de sentir nada por él”.
Cumbres borrascosas - Emily Brontë
“Quédate siempre conmigo, bajo la forma que quieras, ¡vuélveme loco! Pero lo único que no puedes hacer es dejarme solo en este abismo donde no soy capaz de encontrarte.”
—Emily Brontë (Cumbres borrascosas)
“Yo no he destrozado tu corazón, tú lo has hecho, y, al hacerlo, has destrozado el mío.”
—Emily Brontë | Cumbres borrascosas
“— ¡Si me quitaran los libros, estaría desesperado! — (…) ¡Pero la mayoría los tengo escritos en el cerebro e impresos en el corazón, y no podéis despojarme de ellos!”
Cumbres borrascosas - Emily Brontë
“Podrás hacerte dueño de todo lo que tocas, pero mi alma estará en lo alto de aquella colina antes de que me vuelvas a poner la mano encima.”
— Cumbres borrascosas, Emily Brönte (via kakorrharsphiophobia)
reblogging this after my girl Emily Brontë has been mistreated by hollywood once again
NO ES UNA CIVILIZACIÓN PARA VIEJOS
Eso que llamamos civilización occidental ha decidido que las personas de la tercera edad constituyen un estorbo y deben ser confinadas en residencias no muy diferentes de las reservas indias de EEUU, donde solo prosperan la melancolía, el tedio y la soledad. Lejos de crear nuevas formas de convivencia, la necesaria crítica a la familia tradicional, basada en la hegemonía masculina, solo ha alentado la fragmentación social. Cada vez hay más hogares con una sola persona. Hogares que no son hogares, sino celdillas de un gigantesco panel donde nadie conoce a nadie y donde el vecino se percibe como un intruso y no como un semejante. En Occidente, el sentido de comunidad ha desaparecido. Un individualismo autodestructivo ha roto los vínculos afectivos, atomizando la sociedad. Los ancianos son los peor parados en este escenario. Los hijos se desentienden de ellos y las residencias, cada vez más saturadas, se limitan a proporcionar una atención insuficiente, que no incluye ternura ni calidez humana.
Desde los felices 20 del pasado siglo, se ha idealizado a la juventud, degradando a los ancianos a la condición de cachivaches inservibles. En otras épocas, la vejez era sinónimo de sabiduría, templanza y ecuanimidad, pero hoy se considera un período de decadencia que conviene ocultar, quizás porque recuerda la fragilidad de la existencia humana y su carácter efímero. No advierto muchas razones para exaltar la juventud. No he olvidado mis 20 años y recuerdo que los jóvenes de mi generación no eran sabios e inconformistas, sino egoístas, hedónicos, banales, irresponsables y, en algunos casos, absurdamente radicales o provocadores. “Bailando, me paso el día bailando”, cantaba Alaska y no mentía. En los 80, la frivolidad estaba de moda y hacer estupideces, como consumir drogas, emborracharse o llevar una vida promiscua, se consideraba una virtud o un gesto de rebeldía.
De joven, siempre busqué la compañía de personas mayores, de amigos como el tío Iturrioz de El árbol de la ciencia, ese sabio que mantenía largas discusiones filosóficas con Andrés Hurtado. Ahora tengo casi 61 años, echo de menos un Andrés Hurtado con el que hablar de todo lo humano y lo divino. Eso que llamamos civilización occidental solo me augura un futuro de soledad y olvido. Tal vez mi destino no sea demasiado importante, pero sí el de millones de personas de la tercera edad abocadas a un ocaso indigno y miserable. Los jóvenes no reparan en que ellos también envejecerán y que su final podría ser igual de amargo. No creo que haya que volver atrás, pues el pasado no fue un tiempo idílico, pero estoy convencido de que el porvenir no debería parecerse al presente. No pienso que el secreto de una buena vejez consista en un pacto honesto con la soledad, como apuntó García Márquez, sino en la posibilidad de conservar y establecer vínculos afectivos. El amor es lo que da sentido a la existencia. Sin él, el ser humano es un náufrago a la deriva.
Rafael Narbona
“Pese a que temía tanto a la gente, al parecer era incapaz de renunciar a ella.”
Indigno de ser humano. | Osamu Dazai.
Soy ese
“It takes time to live. Like any work of art, life needs to be thought about.”
— Albert Camus, A Happy Death
Siempre me había dado miedo la gente y, debido a mi falta de confianza en mi habilidad de hablar o actuar como un ser humano, mantuve mis agonías solitarias encerradas en el pecho y mi melancolía e inquietud ocultas en un ingenuo optimismo.
Indigno de ser humano/Osamu Dazai
Luna de papel.
Me pregunto si soy feliz. Desde pequeño me han dicho que soy afortunado; pero mis recuerdos son de haber vivido en el infierno. Esos que me tildaron de dichoso, al contrario, parecen haber sido incomparablemente más felices que yo.
Indigno de ser humano/Osamu Dazai
Luna de papel.