Desde que partiste no he podido decifrar sí los días se han hecho más largos o más cortos; lo único que sé, es cada día es peor que el anterior.
En mi cabeza repasa una y otra vez el último momento en que escuche tu voz y los minutos que pasaron en silencio después.
Tu recuerdo me despierta de la manera más abrupta en las mañanas, como sí al hacerlo despertara de una pesadilla y tú estuvieras ahí para consolarme, para decirme que todo está bien, que solo fue un mal sueño. Pero despierto y todo sigue igual, tu ausencia se siente en cada rincón que recorro de esta maldita ciudad.
Repaso los sucesos hace un año cuando aún estabas conmigo. Por mi cabeza intentan pasar todas las palabras que pronunciabas solo para mí. Las palabras que me hacían sentir segura y sobretodo, tranquila.
Te perdí hace ya casi un año y junto a ti, los escasos sueños que alguna vez tuve, las ilusiones. Perdí la cordura, la lucidez y la paz.