Encuentra las 6 diferencias - Post 8
Ahí en la imagen estamos los dos “SigLap”. Él nació el 14 de marzo de 1980, a las 23′00 horas de la noche. Yo nací el 21 de febrero de 1984, a las 11′00 de la mañana.
Somos la noche y el día, el día y la noche. Y estas son nuestras 6 diferencias:
1. Él es Peña, yo soy Mingola
Él es conciliador, zalamero, tiene mano derecha y mano izquierda, tiene “capote”. Siempre sabe qué decir en cualquier momento y situación.
Yo tengo la mecha muy corta. Muchas veces, cuando me la hacen, no digo nada; pero nunca olvido. Él dice que tengo hemeroteca. No tengo ningún capote, lo hago todo polvo en 2 minutos, o menos.
2. Tiene 4 años más que yo
Cuando yo tenía 5 años comenzó a hacerse cargo de mi. Me ayudaba a vestirme, me ponía una diadema en el pelo y me llevaba a casa de nuestros abuelos para que desayunásemos y alguien me peinara.
3. Le encanta la música y el cine.
Siempre tiene alguna serie o película que recomendar. Además, siempre tiene buena música sonando, incluso en su cabeza.
La mayoría de veces, yo veo y escucho lo que él me recomienda.
4. Vuela muy rápido y muy alto
En lo laboral no hemos tenido mucha suerte. Sin embargo, hace unos cuantos años decidimos emprender juntos.
Ya sabéis, si alguien se hace rico, mejor que seamos los dos. Si alguien se hace pobre, mejor que seamos los dos.
En estos años, su papel es el de volar alto y rápido; tiene esa facilidad. Yo soy “su mente fría”.
5. Se toma la vida para vivirla
Y en esto, de nuevo, lleva ventaja por ser Peña. Ya puede pasar lo que sea, y no necesariamente bueno, a él nunca se lo vas a notar. Igual por dentro está jodido, pero a no ser que lo conozcas muy bien, no se lo vas a notar.
Él se toma la vida para vivirla. Yo me la tomo demasiado en serio.
6. Es muy fácil quererle.
Muchas veces me pregunto cómo lo hace. Es capaz de enfadarme como nadie. Reconozco que alguna vez me he llegado a plantear quererle menos, simplemente para no enfadarme tanto. Pero es imposible.
Si le das la vuelta a estas seis diferencias, entenderás que ya nunca voy a conocer a nadie más años que a mi hermano. Que él es quién torea y yo su banderillera. Que cuidamos el uno del otro. Que los dos, la mayoría de veces, vemos las mismas escenas y escuchamos la misma sinfonía. Que somos la torre de control más perfecta; sumamos un 10. Y que es mi mitad.